España

En la casilla de salida con 172 escaños

El PP rechaza humillarse ante Puigdemont para la moción de censura: "Esto es como el día de la marmota"

Los populares ven que con sus condiciones Junts no busca acercar posturas. Se aboga por mantener la presión en los posconvergentes, el PNV y el resto de socios

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, este martes durante su intervención en la 41 Reunió del Cercle d'Economía de Barcelona
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, este martes durante su intervención en la 41 Reunió del Cercle d'Economía de Barcelona | Europa Press/ David Zorrakino

El enredo es lo que mayoritariamente la dirección nacional del PP quería evitar para no "desviar el foco" de las investigaciones judiciales y el momento de debilidad que atraviesa el Gobierno. Y es precisamente lo que ha conseguido al elevar este lunes la presión a los socios para que se posicionen a favor de una moción de censura a apelar directamente al PNV y a Junts para hacerlo. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, lo demandó este lunes, y al margen del silencio del PNV, que consigue poner de relieve en el debate la malas relaciones que atraviesan ambos partidos, se ha topado este martes con un potente órdago de Junts que desbarata la acción y sitúa de nuevo a los populares en la casilla de salida.

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Según Junts, si Feijóo quiere ganarse la confianza, primero deberá exponer ante Carles Puigdemont su plan. El secretario general de Junts, Jordi Turull, fue el encargado de poner condiciones sobre la mesa durante una entrevista en Ràdio Catalunya: Feijóo debe desplazase a Waterloo (Bélgica) para explicar su propuesta y, además, debe estar en disposición de aceptar exigencias como el PSOE en la investidura de 2023 a cambio de sus siete apoyos en el Congreso. Con ello, se cortaba de raíz cualquier capacidad de profundizar en el diálogo. Primero, porque una reunión socavaría la posición mantenida por el PP desde 2023, criticando desde los indultos al procés previamente a la amnistía posterior, así como la dependencia del PSOE de Waterloo para gobernar. Segundo, porque una negociación es precisamente lo que no toleraría Vox y dinamitaría el grueso de votos necesarios para que la fórmula prosperase.

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"Esto es como el día de la marmota", apuntan hasta dos dirigentes del partido en consultas de El Independiente, preguntado sobre los pasos que tocan ahora seguir al partido. Otros aprecian que el "bucle" con Junts perjudica al PP. Con ello, se constata que se vuelve a la situación de finales de 2024 y de mediados de 2025, cuando el debate de la moción de censura se posicionó en la agenda política y después de varias jornadas acabó debilitando la imagen de los populares y dejando atrás cualquier atisbo de capacidad para dar un vuelco de gobierno. Se mantienen los 171 votos activos y se suma la disponibilidad de la diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, pero siguen faltando cuatro votos.

Precisamente, esa misma definición de "día de la marmota" la empleó este martes Feijóo en su intervención ante el sector empresarial catalán en la 41 Reunión del Cercle d'Economía en el Palacio de Congresos de Barcelona. Pero no para cargar contra la posición de Junts o de otros socios que pese a querer adelanto de generales evitan ir de la mano del PP, sino para definir la situación política nacional con el presidente Pedro Sánchez a la cabeza. "Salgamos del día de la marmota. España necesita una reacción política" que termine con la paralización. Sánchez acude este miércoles.

Feijóo, que ya acudía con la intención de hacer un discurso contundente contra la gestión del Gobierno, su "corrupción" y el "bloqueo nacional", internacional e "institucional" que determina el PP, para motivar a la burguesía catalana a influir en Junts para promover reacciones políticas, evitó referirse a los de Puigdemont. Ya las propias referencias a que actuará para "devolver la decencia a mi país con apoyos o sin ellos" en cuanto pueda, se intuyó como una constatación de que hay poco margen de negociación con Junts. Y se recuperó el tono inicial de la semana pasada, de presión a los socios para que actúen y retratarlos por seguir sosteniendo indirectamente al PSOE en Moncloa con una omisión de "responsabilidad".

Junts evidencia de nuevo la 'incapacidad' de Feijóo

La exigencia de Junts fue valorada escuetamente por Feijóo a la salida del evento en Barcelona. "Vamos a hablar de cosas serias", solicitó, restando valor a la postura de Junts. Sectores de Génova querían evitar la semana pasada dar cualquier punto de "oxígeno" a Sánchez, tanto con una moción sin números a la que sigue llamando Vox por interés electoral, como con debates sin rumbo fijo como el de la moción. Creían necesario limitarse únicamente a presionar a los socios para que ellos tuviesen que dar explicaciones. También el socio minoritario del Ejecutivo, Sumar, que sigue calibrando los efectos de la situación y exigiendo una reunión con los socialistas que no llega en la que quieren abordar la mejor forma de salir del paso.

Esa inviabilidad de la moción ha hecho al PSOE salir en banda este martes tras el órdago de Junts y arremeter contra Génova por verle abocado a asumir condiciones de Puigdemont si quiere cambios. "Feijóo lleva ocho años insultando a las diferentes fuerzas políticas" y ahora les pide sus votos, reprochó la ministra Portavoz y de Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz después del Consejo de Ministros. Todo, el día en el que el PSOE reconoce ahora que pagó 45.000 euros por trabajos de asesoría a Leire Díez o que Anticorrupción pide ampliar la investigación del 'caso Koldo' que salpica a Santos Cerdán.

La reclamación de una reunión a Feijóo busca agrietar, por otro lado, a las propias bases populares por cualquier atisbo de duda. El exministro José Manuel Margallo, de hecho, sugería que, de producirse, rompería su carnet de partido. Lo decía tras reclamar en redes una moción "constructiva" con un candidato alternativo que aleje los partidismos del asunto. En el partido se desvinculan de la misma. Esa demanda de reunión o de negociación también busca agrietar la relación de PP y Vox, un partido este último quien ni PNV ni Junts es compatible.

Se conseguía. La reacción de los de Santiago Abascal desde el Congreso por la mañana era clara. De rechazo de cualquier reunión o cesión: "Nadie lo entendería". Iría contra la posición trasladada ya el lunes por el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, quien se quitaba de encima cualquier presión y sentenciaba que darían su apoyo a una moción instrumental destinada a la convocatoria de generales sin cesiones al independentismo. Frente a todo ello, desde Vox siguen insistiendo al PP y a Feijóo de la necesidad de dejar a un lado la racionalidad o la estrategia y guiarse por las "convicciones" para presentar una moción y desde ahí abrir el debate y retratar a aquellos socios que la rechacen. Génova no cederá a emplear los mecanismos parlamentarios pertinentes sin guiños previos de esos socios.

Junts y PNV, alejados de PP y Vox por interés electoral

Hay dos factores que impiden a Junts y PNV ir de la mano del PP más allá de votaciones concretas sobre asuntos económicos que les dan rédito en el Congreso frente a la posición general de la izquierda.

Primero, la proximidad a Vox. Mientras que el PP se abre a tener cada vez más en cuenta a territorios como Euskadi y Cataluña, a contar con ellos para gobernar con estabilidad, las metas de los de Abascal, como puede ser la ilegalización de los partidos soberanistas pesa demasiado. Se da por descontado que después de unas generales que ven necesarias para equilibrar el momento político tras el desgaste del Gobierno habrá un Gobierno del PP dependiente de Vox, y facilitarlo activamente, conllevaría la penalización de una parte de los electorados en las municipales de 2027 y en las autonómicas del siguiente año. Hacia Aliança Catalana en el caso de Junts, que ya sufre una sangría municipal importante. En el caso del PNV, a terceras formaciones o al abstentismo.

Segundo, pese al rechazo que les genera Sánchez y la situación, ambas formaciones nacionalistas saben que el momento 'plurinacional' que viven con el PSOE no tendrá recorrido con Feijóo y Abascal en el Consejo de Ministros. Y eso, de apoyar la moción, se tornará en las urnas en su contra. Por no mencionar el gobierno de coalición en Ajuria Enea que comparten PNV y PSE-EE o la mirada que el Gobierno tiene sobre Cataluña al tener allí a su principal activo, Salvador Illa al frente de la Generalitat.

Por su paso por el Cercle, Feijóo no habría hablado sobre Junts con los empresarios. Fuentes conocedoras aseguran que lo que preocupaba esta jornada era la economía. "Solo se ha hablado de eso". Los populares se limitan ahora por seguir esperando y denunciar la capacidad de vuelco solo si los socios quieren. "La capacidad está en sus manos", dijo la vicesecretaria de Regeneración, Cuca Gamarra. Dejan caer que la repercusión de sus decisiones se medirá en las urnas cuando lleguen.

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