El próximo aniversario de Luis Inácio Lula da Silva puede ser el más amargo o el más dulce de su vida. Apenas dos días después de las elecciones presidenciales, el martes 27, Lula da Silva cumple 81 años. Si gana este domingo, será su último mandato, el cuarto no consecutivo, el más complejos de abordar. Si pierde frente a Flávio Bolsonaro, de 45 años, hijo del ex presidente Jair Mesías Bolsonaro, verá cómo corre riesgo su legado, debido al avance del trumpismo en el continente americano. Está en juego el destino de la mayor economía de América Latina.

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El presidente Lula tendrá que lograr un hito histórico este domingo: imponerse al ganador en la primera vuelta. En las nueve elecciones presidenciales celebradas desde el fin de la dictadura militar (1964-1985), nadie lo ha conseguido. Flávio Bolsonaro, elegido por su padre dado que él está inhabilitado por la condena por intento de golpe de Estado, obtuvo 2,2 millones de votos más que Lula. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) perdió 3,8 millones de votos con respecto a 2022, cuando se impuso a Jair Bolsonaro, entonces presidente. Fue la primera vez que un presidente en ejercicio perdía la reelección.

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"Lula es un político de primeras veces", afirma Lincoln Macario Maia, investigador del Instituto de Iberoamérica y periodista político en Brasil. "Es la elección más reñida de nuestra historia reciente", añade. Los trackings de última hora dan un empate técnico entre los dos candidatos.

El 'Exército do Lula' en acción

De los 159 millones de ciudadanos convocados a las urnas, hay 30 millones que no fueron a votar en primera vuelta, un 21% de abstención, y ahí están buscando el milagro los leales a Lula. Los petistas son los más inclinados a quedarse en casa, bien por la dificultad de llegar a los colegios, ya que son de clases más humildes, o mujeres jóvenes con niños pequeños que requieren atención, o mayores. De las diez ciudades con mayor tasa de abstención, ocho están en Minas Gerais, el estado que siempre se decanta por el ganador. En primera vuelta, Flávio Bolsonaro logró allí una ventaja de cinco puntos sobre Lula.

"La campaña de Lula está en franca expansión entre los indecisos, o habían votado por otros candidatos, o incluso entre los que apoyaron a Bolsonaro. Por eso ha ido recuperándose en los sondeos. Pero para ganar Lula debería tener cuatro millones más que en la primera vuelta. Con los tracking al 50/50, la elección está completamente abierta", apunta Eduardo Grin, investigador del Centro de Estudos de Administração Pública e Governo da Fundação Getulio Vargas (FGV).

A diferencia de la primera vuelta, la campaña de Lula se ha puesto las pilas en las redes sociales, donde los Bolsonaro siempre habían ido por delante. Han difundido videos muy efectistas como uno con estética anime en el que Lula es un superhéroe. Lula, tecnófobo confeso, ha empezado a postear selfis en Instagram.

La mayor aportación viene del Exército do Lula, un canal de WhatsApp en el que el congresista André Janones lanza mensajes para movilizar el voto por el presidente. Ha sumado diez millones de usuarios en pocos días. Janones, diputado por Minas Gerais, cuenta con casi 1,4 millones de seguidores en X.

En la campaña brasileña se ha cuestionado la actuación de Meta, propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp, por favorecer supuestamente la candidatura de Flávio Bolsonaro.

Lula aprueba ayudas a última hora

Lula también aprobó un paquete de prestaciones que roza los límites de lo permitido por la ley electoral, que incluye el aumento y el adelanto de los pagos del principal programa de transferencias monetarias destinado a las familias pobres. Todo el conjunto de nuevas medidas que ha adoptado a última hora para afianzar sus opciones costarán más de 55.000 millones de euros a finales de 2027, según la Institución Fiscal Independiente, ligada al Senado. También logró una importante victoria política al conseguir que el Congreso aprobara una semana laboral más corta que podría afectar a 30 millones de trabajadores.

En contra de Lula juega la fatiga de los brasileños con un político que lleva más de cuatro décadas en primera línea. En los últimos 24 años, su partido, el PT, ha estado 18 en el poder. La polarización es tan extrema en Brasil, que hasta la Iglesia está dividida: los evangélicos, en ascenso, apoyan a los Bolsonaro. Sin embargo, los obispos católicos creen que la democracia se verá amenazada si gana Flávio.

Los nueve dedos de Lula, en el último debate

En el último debate en televisión, este viernes, Lula ha lanzado un mensaje contundente: "Me gustaría pedirles el voto porque o mantenemos la democracia funcionando o vamos a tener un miliciano gobernando este país". En los estudios de O Globo, la mayor cadena de televisión nacional, el presidente y el ganador de la primera vuelta trataron de mostrar su solvencia y la incoherencia del adversario. Flávio quiso ofrecer un perfil más moderado y contenido que en el debate anterior, y Lula buscó los errores del candidato del Partido Liberal.

Flávio Bolsonaro acusó al Gobierno de Lula de "despilfarrar" el dinero público, lo que habría obligado al Banco Central a mantener una tasa de interés en el 13,75 % anual. A su juicio, esto está asfixiando la economía. Lula rebatió con datos de su gestión, como el crecimiento por encima del 2% y la subida del salario por encima de la inflación. Recordó que Flávio seguirá la receta neoliberal de recortes del presidente argentino, Javier Milei. "¿Pedirás prestada la motosierra a Milei?", le increpó Lula a Flávio.

El momento estelar para Lula se lo brindó en bandeja Flávio Bolsonaro al llamarle nuevededos. Lula perdió un dedo cuando tenía 17 años en un accidente laboral. Ya llevaba desde la infancia trabajando en el sector metalúrgico. Lula le reprochó que tratara a un trabajador alguien que debía sus empleos a las conexiones familiares. Ni siquiera Flávio pudo lucirse en seguridad, una de sus apuestas. El presidente recordó que su adversario defiende a un policía acusado de matar a una niña de cinco años en una intervención contra narcotraficantes. Flávio insistió en que había sido "un intercambio de tiros en una zona de conflicto".

Curiosamente, si no gana, Flávio Bolsonaro va a tener asuntos pendientes en los tribunales. El senador es objeto de dos investigaciones de la policía federal: una sobre el destino de los 20 millones de libras que, según se desprende de una grabación, le pidió a un banquero caído en desgracia y acusado de corrupción para financiar una película biográfica sobre su padre, y otra sobre un presunto caso de blanqueo de capitales y una posible asociación empresarial con un amigo íntimo, el empresario del sector de las apuestas y abogado Willer Tomaz. Quedarían en suspenso si logra la Presidencia.

Escenario favorable a los Bolsonaro

Flávio Bolsonaro, senador desde 2019 y anteriormente diputado en la Asamblea de Río de Janeiro, ha intentado no cometer errores. Incluso ha corregido sobre la marcha algunos de sus planteamientos. Por ejemplo, sobre la reducción de la semana laboral.

Insiste en que su plan de recorte del gasto público estimado en 200.000 millones de reales, unos 35.800 millones de euros, no va a en detrimento de los más necesitados. "Voy a subir el salario mínimo por encima de la inflación, no voy a recortar sobre los más pobres, pero voy a organizar la economía para devolver el poder de compra", insiste el senador. Una de las mayores preocupaciones de los brasileños es el coste de la vida. Los datos macroeconómicos no son malos pero el precio de productos básicos es cada vez mayor.

"El escenario externo es muy favorable a Flávio. Cuenta con el apoyo de Trump y parece que Meta ha jugado a su favor. Hay mucho en juego en esta elección. La familia Bolsonaro está conectada con la familia Trump", sostiene el investigador Eduardo Grin. Jair Bolsonaro lograría su venganza, y el perdón presidencial, tras haberse probado que promovió un golpe de Estado. Pero Trump vería cómo la mayor economía de América Latina se pondría de su lado. Salvo México y Uruguay todo el continente habría dado un giro hacia la derecha o la ultraderecha.

"A mi juicio, la disyuntiva es democracia, autocracia. O democracia o autoritarismo. Lula no es perfecto, sobre todo su último gobierno, pero Lula no es un riesgo para la democracia. La familia Bolsonaro demostró que efectivamente es un riesgo para la democracia en Brasil", indica Eduardo Grin.

Por un lado, tendrá apoyos muy poderosos en las dos Cámaras. Además, podrá nombrar cuatro nuevos jueces en la Suprema Corte. Lincoln Macario Maia señala que Brasil se adentrará por un territorio desconocido. "Nadie antes ha tenido tanta concentración de poder, con una mayoría en el Senado que incluso le permitirá revocar a magistrados de la Suprema Corte, además de nombrar los nuevos. Por primera vez la Suprema Corte sería ultraconservadora". Tampoco descarta Macario Maia que haya un impeachment contra Lula, si finalmente vence.

"Entre líneas, Flávio dice lo que van a hacer. Habla de cambios en la Constitución para ampliar los años de su mandato presidencial, y creo que lo hará. No solo es una elección polarizada, sino la más importante desde el retorno de la democracia", concluye Grin.