Hasta ahora la batalla legal era la que enfrentaba a los sectores tradicionales con las nuevas empresas de economía colaborativa (el taxi contra Uber y Cabify, los autobuses contra Blablacar, los hoteles contra Airbnb…), pero ahora la guerra en los tribunales estalla entre las propias plataformas online.

Blablacar ha sido demandada por su rival español en el negocio de poner en contacto viajeros que quieren compartir coche. Amovens ha presentado una demanda contra el grupo francés por competencia desleal por el “espionaje informático” que habría estado realizado durante meses.

Amovens denuncia que Blablacar ha estado durante meses utilizando un robot informático que usa un perfil de usuario falso para realizar periódicamente cientos de miles de consultas automatizadas para conocer el número de plazas ofrecidas en las distintas rutas de viaje compartido en España. La empresa española no descarta solicitar también una indemnización por  daños y perjuicios más adelante.

Amovens, que cuenta con el asesoramiento con el bufete de abogados Roca Junyent, asegura haber recabado pruebas a través de un peritaje informático independiente sobre este presunto espionaje con el que Blablacar “habría cometido diversos actos de competencia desleal objetivamente contrarios a la buena fe destinados a extraer información confidencial y secretos de negocio”, sostiene la empresa española en un comunicado.

Blablacar, por su parte, dice que desconoce si existe tal demanda, porque aún no se le ha notificado. En cualquier caso, el grupo francés considera que la denuncia está “totalmente fuera de lugar”.