La crisis catalana es historia a ojos de los inversores. El mercado se ha sacudido los temores sobre el impacto que el órdago secesionista podría tener sobre la economía española y redobla su apuesta por la deuda pública española.

Frente a la subida generalizada que están experimentando en las últimas jornadas las rentabilidades de los bonos internacionales, ante la perspectiva de una progresiva normalización de las políticas monetarias a nivel global, el interés del bono español a 10 años se sitúa este viernes en el 1,5%, siete puntos por debajo de sus niveles de inicios de año.

Esta situación permite que la prima de riesgo española se consolide por debajo de los 100 puntos básicos por primera vez desde el pasado verano, cuando la crisis catalana aún no se había recrudecido, y conduce al diferencial al filo de sus niveles más bajos desde 2009, antes del estallido de la crisis de la deuda, que situó a España al borde del rescate, en los 91 puntos.

El mercado vuelve a manifestar así su confianza en que, a pesar de las incertidumbres políticas, la economía española mantendrá este año unas tasas de crecimiento elevadas, por encima de la media europea, que permitirán avanzar en la tarea de reducir el déficit.

En este sentido, la secretaria general del Tesoro, Enma Navarro, recalcaba este mismo lunes cómo los inversores extranjeros mantuvieron durante 2017 una elevada confianza en la deuda española, manteniendo en sus manos más de un 40% del total de los bonos en circulación.

Los expertos prevén que la solidez económica permita un alza del rating de España en 2018

Para Navarro, esta confianza del mercado en la deuda española implica que, “los inversores ya nos han elevado el rating”.

En esta situación, la expectativa es que las agencias de calificación se decidan este año a elevar la nota de la deuda española, después de que el pasado ejercicio, la crisis catalana frustrara esa posibilidad. Jaime Sanz responsable de asesoramiento de rating para estados soberanos de Société Générale, manifestaba esta misma semana su confianza en que España será premiada con al menos una subida de calificación este año. La próxima semana está previsto que Fitch revise la nota que otorga al país.

Pero la caída de la prima de riesgo no se explica únicamente por el buen tono de la deuda española, sino que también es reflejo del fuerte repunte que ha experimentado el interés del bono alemán. El cambio del bono que se usa como referencia para fijar la prima de riesgo germana ha sido una de las claves de esta escalada, al tratarse de un bono con un vencimiento más lejano.

Pero también la mayor confianza económica ha motivado una escalada de los tipos que ha sido más notoria en los bonos considerados más seguros, que ofrecen unos rendimientos mucho más reducidos. Y el principio de acuerdo entre los dos grandes partidos alemanes para la formación de gobierno acelera esta subida, llevando el interés del bono germano hasta el 0,58%, su nivel más elevado desde el pasado julio, tras sumar 16 puntos en 2018.

Subida de tipos generalizada

La subida de los tipos de interés de la deuda pública ha golpeado a la mayoría de los países en las últimas jornadas, dando pie, incluso, a algunas advertencias de que el mercado de bonos se adentra en un entorno de pérdidas. Así se pronuncio el miércoles el afamado gestor Bill Gross, quien avisó de que el mercado alcista en el que se había movido la deuda en las últimas décadas ya ha llegado a su fin.

Los expertos miran con especial atención la evolución de la deuda estadounidense. La solidez de la mayor economía del mundo, la mejora de los datos de inflación confirmada este mismo viernes y las expectativas generadas por el recorte de impuestos aprobado por el presidente Donald Trump han motivado una llamativa escalada de los tipos de los bonos del Tesoro norteamericano.

El interés del bono a 2 años superaba este viernes el 2% por primera vez desde la crisis financiera, mientras que los títulos a 10 años se acercan a la barrera del 2,6%, por primera vez desde el pasado marzo.