Economía

Extremadura pide al Gobierno subastas especiales de renovables si cierra la nuclear

“La central de Almaraz no se va a cerrar hasta que haya una alternativa”, proclama el presidente Fernández Vara. "Extremadura no es Zorita ni Garoña”.

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Extremadura pide al Gobierno subastas especiales de renovables si cierra la nuclear
La central nuclear de Almaraz.

La central nuclear de Almaraz. Foro Nuclear

Resumen:

La apuesta del Gobierno de Pedro Sánchez de promover el cierre progresivo tanto de las centrales nucleares como de las plantas de carbón está alumbrando un choque con los barones socialistas de las regiones afectadas.

Los presidentes Asturias y Aragón, por el carbón, y Extremadura, por la nuclear, se han rebelado con mayor o menor intensidad contra el anunciado fin de esas actividades en sus regiones.

Extremadura viene reclamando una alternativa económica para reactivar la zona en caso de que la central nuclear de Almaraz eche el cierre próximamente. La autorización de la planta cacereña expira en 2020 y las eléctricas propietarias de la central (Iberdrola, con un 52,7%; Endesa, con un 36%, y Naturgy, con un 11,3%) ni siquiera se ponen de acuerdo sobre su futuro, chocando entre ellas sobre si solicitar la renovación de los permisos y por cuánto tiempo.

La Junta de Extremadura ya tiene una propuesta que presentará al Gobierno central para compensar parte del impacto del cierre de la central.

El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, reclamará al Ejecutivo que lance subastas especiales de energías renovables para los territorios en que hoy funcionan centrales nucleares. “Es la mejor manera de ir buscando una transición normal y lógica”, ha dicho.

Vara se reunirá el próximo 15 de octubre con la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y en ese encuentro le trasladará su petición de subastas verdes específicas para las zonas nucleares, según ha desvelado el presidente regional en la Asamblea de Extremadura.

La apuesta del Gobierno de Pedro Sánchez de promover el cierre progresivo tanto de las centrales nucleares como de las plantas de carbón está alumbrando un choque con los barones socialistas de las regiones afectadas. Los presidentes Asturias y Aragón, por el carbón, y Extremadura, por la nuclear, se han rebelado con mayor o menor intensidad contra el anunciado fin de esas actividades en sus regiones.

Extremadura viene reclamando una alternativa económica para reactivar la zona en caso de que la central nuclear de Almaraz eche el cierre próximamente. La autorización de la planta cacereña expira en 2020 y las eléctricas propietarias de la central (Iberdrola, con un 52,7%; Endesa, con un 36%, y Naturgy, con un 11,3%) ni siquiera se ponen de acuerdo sobre su futuro, chocando entre ellas sobre si solicitar la renovación de los permisos y por cuánto tiempo.

La Junta de Extremadura ya tiene una propuesta que presentará al Gobierno central para compensar parte del impacto del cierre de la central. El presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, reclamará al Ejecutivo que lance subastas especiales de energías renovables para instalarlas en territorios en que hoy funcionan centrales nucleares. “Es la mejor manera de ir buscando una transición normal y lógica”, ha dicho.

Vara se reunirá el próximo 15 de octubre con la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y en ese encuentro le trasladará su petición de subastas verdes específicas para las zonas nucleares, según ha desvelado el presidente regional en la Asamblea de Extremadura.

“Almaraz no se va a cerrar mientras no haya una alternativa”, ha subrayado Fernández Vara. Y esa alternativa la debe facilitar el Gobierno central, “el mismo que va a resolver el problema del carbón en Asturias o en Aragón”. “Extremadura no es ni Zorita ni Garoña”, ha sentenciado, en referencia a dos de las tres centrales nucleares que han echado ya el cierre.

El presidente extremeño en que la Ley de Cambio Climático que elabora el Gobierno contemple medidas de reactivación económica y de empleo que sirvan para sustituir el impulso de actividad que genera la central de Almaraz. “Almaraz no se va a cerrar mientras haya una alternativa sólida y las hay (…) Decir que sólo existe, como alternativa para la riqueza y la vida de la gente, los almacenes de residuos nucleares es una afirmación del pasado”.