Economía

El Gobierno fracasa en su estrategia para abaratar la factura de luz tras pulverizar máximos históricos

Las medidas no surten el efecto deseado y no evitan que se vaya a pagar 120 euros por Mw/h

La ministra de transición ecológica y el ministro de Consumo, Teresa Ribera y Alberto Garzón, en el Senado.

La vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera y el ministro de Consumo, Alberto Garzón en el Senado. J. Hellín. POOL / Europa Press

El Gobierno no da con la tecla para abaratar el precio de la luz. Desde que en enero el mercado mayorista eléctrico mostrase síntomas de tensionamiento con la llegada de Filomena, el recibo de los españoles no ha hecho más que incrementarse. De hecho, agosto va camino de encaramarse al podio histórico y, si nadie lo remedia, será el más caro de toda la serie histórica.

Este martes, los españoles tendrán que pagar hasta 120 euros por megavatio a la hora, una cifra que triplica a las que había hace justo un año. Durante toda la jornada, el coste por Mw/h no caerá de los 100 euros, un hecho que nunca antes se había registrado.

El Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez, durante el primer trimestre de 2021, prefirió tirar balones fuera y aseguró que dicha escalada se debía “a momentos de tensión puntuales” provocados por las “bajadas de temperaturas históricas”. María Jesús Montero, portavoz por aquellos entonces del Gobierno, esgrimía durante una rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que “en las semanas venideras los precios de la luz volverían a bajar”. Pero, a pesar de que se dieron varias semanas de alivio, el incremento fue sostenido en el tiempo hasta llegar a las cifras en las que actualmente nos encontramos.

Pero el sector energético ya preveía un encarecimiento notable en el mercado mayorista del sistema eléctrico a consecuencia de dos factores: el elevado precio del gas natural y la revalorización de hasta el 50% de los derechos de emisiones del dióxido de carbono.

En la actualidad, nuestro sistema energético no está preparado para sobrevivir de las energías renovables ya que España no dispone de las infraestructuras necesarias para almacenar la energía de la solar o la eólica. Por esta razón, las energéticas necesitan tirar del gas natural para producir electricidad, que ha doblado su valor ante la mayor demanda en mercados tan importantes como el asiático. El Ministerio de Transición Ecológica trabaja a contrarreloj para acometer inversiones, de mano del sector eléctrico, para dotar de suficientes baterías en toda la Península Ibérica. Pedro Sánchez ha encontrado en los fondos europeos una oportunidad única para revertir dicha situación.

El Gobierno también ha de lidiar, tal y como se mencionaba anteriormente, con las restricciones de la Unión Europea en la emisión de gases nocivos para la atmósfera. El Viejo Continente se ha propuesto liderar la carrera en las “emisiones cero”.

Pero, tal y como subrayan fuentes del sector, dicha carrera “tiene un coste” y se da la paradoja que mientras la Unión Europea y la ONU (Organización de Naciones Unidas) intentan rebajar las emisiones, el coste por emitir gases contaminantes se sitúa en niveles máximos. Los derechos por lanzar dióxido de carbono a la atmósfera, que cotizan en los mercados financieros, se han incrementado más de un 50% en lo que va de año, pasando de niveles de 33,4 euros por la tonelada en enero a los 56 euros actuales. El sexto informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU titulado Cambio climático 2021: La base de la ciencia física afirma que si no se produce una reducción radical de emisiones de CO2 se excederá una subida de la temperatura media del planeta de 1,5°C y 2°C en la primera mitad del presente siglo.

En este sentido, el sector eléctrico asume que los precios de la electricidad seguirán en máximos durante los próximos meses ya que no “existen maniobras cortoplacistas” para frenar la escalada. El experto Pablo Foncillas explicó a El Independiente en una entrevista que las energéticas “son la punta del iceberg del sector que sostiene todo un sector que va mucho más allá de ellas mismas”, y forman parte de “un conjunto mucho más amplio, de un tejido empresarial mucho más extenso, con jugadores o actores grandes, medianos y también pequeños”.

Medidas que no evitan el abaratamiento

Entre tanto, el Ejecutivo ha tratado de mitigar el impacto con varias medidas meses después de asumir el grave problema en el que se encuentra el mercado eléctrico en España. La más popular fue la rebaja del IVA del 21% al 10% hasta finales de año. María Jesús Montero aseguró que cada hogar “vería reducida su factura en unos seis euros” cada mes. Algo, que de momento no es así ya que el incremento en el mercado mayorista, no consigue el efecto deseado por el Gobierno.

El incremento de precio en el mercado mayorista, no consigue el efecto deseado por el Gobierno con la rebaja del IVA»

Según los cálculos que maneja el sector eléctrico, esta medida no ha cubierto ni la mitad del encarecimiento de los últimos meses. “La subida es de 30 euros en el usuario medio por lo que la bajada coyuntural del IVA es de apenas 9,5 euros, que no es ni el 50%”, remarcan. Es decir, el recorte medio que supone la eliminación parcial del gravamen (8 euros) no es ni la mitad de la subida media de la factura de junio. Fuentes del sector explican a este medio que la decisión de bajar el impuesto se notará “a corto plazo” pero que el sistema “requiere una reforma fiscal profunda justa para paliar estos desbarajustes”.

El mismo día que se rebajó el IVA, el Gobierno también suspendió de forma temporal el Impuesto Sobre el Valor de Producción de Energía Eléctrica durante este verano. Este impuesto grava al 7% los ingresos obtenidos por la venta de la electricidad en el mercado mayorista. Las voces consultadas explican a El Independiente que esta medida “tendrá un impacto nulo” ya que ya estaba “destinado a la parte fija de la tarifa”, por lo que las empresas no lo repercutirán al consumidor. “La recaudación del 7% se usa para pagar los peajes y aliviar en parte al consumidor de la parte regulada”, inciden.

Otra de las medidas aprobadas por Consejo de Ministros es la creación del Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE) que tiene como objetivo rebajar un 13% la factura de la luz en cinco años tras sacar del recibo el coste de las primas a las energías renovables.

El Gobierno aprobó el proyecto de Ley por el que se actúa sobre la retribución del CO2 no emitido del mercado eléctrico. La futura norma plantea recortar los ingresos que reciben las centrales nucleares, el 80% de la potencia hidroeléctrica instalada y los parques eólicos anteriores a la publicación de la Directiva 2003/87/CE, que creó el mercado europeo de CO2. Los elevados precios de este mercado (ETS por sus siglas en inglés) se repercuten en el mercado mayorista de la electricidad, y en la actualidad, proporcionan a estas plantas unos beneficios extraordinarios –dividendo de carbono– que no se consideran adecuados.

Los cálculos del Ejecutivo de Pedro Sánchez es eliminar unos 7.000 millones de euros en costes para los españoles que se incluyen en la factura, si bien hasta finales de año, algunos de los citados impuestos a eliminar o rebajar no podrán ser descontados puesto que tienen que aprobarse en el Congreso de los Diputados.

Una nueva tarifa que no consigue su objetivo

Por último, los precios de la electricidad marcan precios históricos con el recién estrenado sistema de tarificación, implantado por el Ministerio de Transición Ecológica que afecta a los consumidores que tienen el mercado regulado.

Dicho sistema se divide en varios períodos horarios a lo largo del día, buscando minimizar el impacto de las subidas de los precios en el mercado mayorista cuando se utilizaran electrodomésticos de alta potencia. Es decir, que el Mw/h de electricidad es más caro durante las horas punta; un poco más barato en las horas valle; y prácticamente igual en las horas valle.

Pero esta fórmula también ha fracasado. Los precios se han elevado tanto que incluso el coste que, en principio, se encuentran en las fases más baratas son superiores a las cotas máximas de toda la historia.

Por si todo esto fuera poco, salvo en contadas ocasiones, durante las 24 horas del día los precios más altos y más bajos apenas sufren variaciones. Como ejemplo, el fin de semana pasado, la madrugada, la noche y las primeras horas de la mañana se encontraron las tarifas más caras de la jornada, algo con lo que no contaba el Gobierno, que llegó a aconsejar utilizar los electrodomésticos en estos períodos.

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