Economía

Probamos el BYD Dolphin G DM-i: el híbrido enchufable chino que quiere conquistar España

La ofensiva de los fabricantes chinos en Europa entra en una nueva fase. Tras conquistar el mercado del coche eléctrico, BYD dirige ahora su mirada hacia los híbridos enchufables con el lanzamiento del Dolphin G DM-i, el primer utilitario del segmento B con esta tecnología diseñado específicamente para responder a las necesidades del conductor europeo.

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Sus dimensiones compactas, una autonomía eléctrica que alcanza los 105 kilómetros, la etiqueta Cero de la DGT y un precio que compite directamente con los modelos de gasolina resumen la estrategia de la compañía: acercar la electrificación a quienes todavía no están dispuestos a renunciar por completo al motor de combustión.

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Presentado en Madrid de la mano de Vian Automóviles, el nuevo modelo llega a un segmento donde los híbridos enchufables apenas tenían presencia y lo hace con una receta ambiciosa: ofrecer la experiencia de conducción de un coche eléctrico sin las limitaciones de autonomía asociadas a este tipo de vehículos. Durante la toma de contacto organizada por la marca, pudimos comprobar que esa promesa no se queda solo en la ficha técnica.

Juan Carlos Ruano, director general comercial de Vian Automóviles, durante la presentación del nuevo BYD DOLPHIN G DM-i.

Más de 1.000 kilómetros de autonomía total

Los híbridos enchufables llevan años presentándose como una tecnología de transición, pero el DOLPHIN G DM-i da un paso más allá.

La clave está en su sistema DM-i, una arquitectura distinta a la de los híbridos enchufables convencionales. Mientras que en la mayoría de modelos el motor de gasolina sigue siendo el protagonista y el eléctrico actúa como apoyo, en el caso de BYD ocurre justo lo contrario.

Aquí son las ruedas las que reciben la potencia del motor eléctrico en la mayoría de situaciones. El motor de combustión, un bloque de gasolina de 1,5 litros y 95 caballos, trabaja principalmente como generador de energía y solo interviene directamente en determinados momentos, como aceleraciones intensas o velocidades sostenidas en carretera.

En la práctica, el conductor experimenta una conducción muy similar a la de un coche eléctrico: respuesta inmediata, ausencia de vibraciones y un funcionamiento silencioso en ciudad. El propulsor eléctrico desarrolla 163 caballos y 210 Nm de par, mientras que la potencia conjunta alcanza los 212 caballos en las versiones superiores.

Detalle del selector de modos de conducción en la consola central, permitiendo alternar fácilmente entre la propulsión puramente eléctrica (EV) e híbrida (HEV).

Las cifras son competitivas para un modelo de su tamaño: acelera de 0 a 100 km/h en 8,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 180 km/h. Pero más allá de las prestaciones, el principal argumento comercial está en la eficiencia.

La variante con la batería de mayor capacidad, de 18,3 kWh, homologa hasta 105 kilómetros de autonomía eléctrica según el ciclo WLTP y una autonomía total que supera los 1.000 kilómetros. Suficiente, sobre el papel, para que muchos conductores puedan completar sus desplazamientos diarios sin consumir una sola gota de gasolina.

El puente para quienes aún no quieren un eléctrico

En el sector del automóvil, pocos conceptos se repiten tanto como el de la "transición". Y BYD quiere convertir el Dolphin G DM-i en una especie de puente entre el coche tradicional y el eléctrico puro.

"No es un sólo un coche, es mucho más. BYD acerca la tecnología a todos los clientes y la ha popularizado", afirma Juan Carlos Ruano, director general comercial de Vian Automóviles.

Para Ruano, el crecimiento del mercado apunta en una dirección clara. "Los clientes buscan alternativas que les ayuden a hacer su día a día más económico", explica. La escalada de los precios energéticos y la inestabilidad internacional han acelerado ese cambio de mentalidad. "La relación equipamiento, precio y tecnología es una baza ganadora", sostiene.

Prueba de conducción del nuevo modelo híbrido enchufable de BYD | Israel Cánovas

El directivo pone cifras sobre la mesa: recorrer 100 kilómetros con un coche eléctrico o híbrido enchufable recargado en casa puede costar alrededor de un euro, frente a los nueve euros que, según sus cálculos, supone hacerlo con un vehículo de gasolina.

Más allá del ahorro, Ruano cree que la clave del éxito de este tipo de modelos está en eliminar una de las principales barreras psicológicas del coche eléctrico. "Puedes hacer tu día a día en modo eléctrico y, si mañana quieres viajar, tienes un motor de gasolina para que no tengas esa ansiedad de no encontrar un punto de carga".

El tamaño que más se vende en España, ahora también enchufable

Con 4,16 metros de longitud, el Dolphin G DM-i se sitúa en el corazón del mercado europeo. Es un tamaño especialmente relevante porque concentra buena parte de las ventas en España: vehículos compactos, versátiles y pensados para un uso familiar y urbano.

Según BYD, se trata del primer híbrido enchufable de estas dimensiones que apuesta por una autonomía eléctrica superior a los 100 kilómetros. Ruano considera que ahí reside gran parte de su potencial. "Es un coche que va a cambiar el paradigma y la oferta que va a tener el cliente para poder comprar", asegura.

Su distancia entre ejes de 2,61 metros permite aprovechar al máximo el espacio interior. El habitáculo está homologado para cinco ocupantes y el maletero ofrece 425 litros de capacidad, ampliables hasta los 1.225 litros con los asientos traseros abatidos.

El interior apuesta por un diseño minimalista y funcional, con una pantalla de instrumentación de 8,8 pulgadas y otra central de hasta 12,8 pulgadas, compatible con Android Auto y Apple CarPlay.

Sin embargo, no todo transmite la misma sensación de calidad. Durante la prueba, algunos elementos del habitáculo dejan margen de mejora: las manillas interiores de las puertas y determinadas superficies de plástico duro contrastan con la buena impresión general que ofrece el conjunto. También se echa en falta una propuesta más atrevida en el diseño interior; frente a otros modelos de la propia BYD, el DOLPHIN G DM-i opta por una estética más sobria y convencional. Son concesiones comprensibles en un modelo que busca contener costes, pero conviene tenerlas en cuenta.

Porque más allá de esos detalles, el equipamiento resulta difícil de igualar en su rango de precios. Desde el acabado de acceso incorpora faros LED, sensores de aparcamiento, climatizador automático, cámara trasera y un completo paquete de asistentes a la conducción. Las versiones superiores añaden elementos propios de segmentos más altos: Head-Up Display, cámara de visión 360 grados, techo panorámico o la función Vehicle-to-Load, que permite alimentar dispositivos externos utilizando la batería del coche.

El resultado es que modelos como el Dolphin G DM-i llegan al mercado con un precio similar al de un utilitario de gasolina, pero con un nivel de equipamiento y unas prestaciones difícilmente comparables. "Por el precio de un coche híbrido te llevas un híbrido enchufable. Yo creo que es algo disruptivo", resume Ruano. La versión de acceso, Active, arranca en 25.200 euros antes de descuentos. Aplicando campañas comerciales, ayudas públicas y financiación, el precio puede reducirse hasta los 18.700 euros. Las variantes superiores, con más autonomía y equipamiento, oscilan entre los 21.376 y los 23.826 euros.

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