Airbus continúa en su época dorada con ventas multimillonarias que engordan cada vez más su cartera de pedidos. Sin embargo, el gran momento que vive la compañía a nivel económico coincide con la tensión de la huelga de Airbus España, país clave para los programas de la aviación comercial y militar. Tras los anuncios de la OTAN de adquirir más aviones A400M a Airbus, las aerolíneas Shohin Airlines y Philippine Airlines se han unido a la cola de pedidos del grupo europeo.
La primera de ellas, radicada en Tajikistán, ha anunciado un pedido de cuatro aviones Airbus A320neo, el primer pedido de Airbus para la compañía. Por su parte, la aerolínea filipina ha firmado un memorando para la adquisición de nueve aviones de fuselaje ancho A350-1000. Fuentes de la compañía explican que estos pedidos demuestran el buen momento de la compañía que presidirá en octubre la española Amparo Moraleda. Pero en lo laboral, Airbus España sigue sumida en una huelga general que se extenderá hasta agosto, según han indicado fuentes sindicales a este medio.
Aunque señalan que ha habido avances en la cuestión de las vacaciones y el teletrabajo, los sindicatos rechazaron la última propuesta de la dirección de Airbus porque no se contemplaban los dos días de teletrabajo. La propuesta de la compañía consistía en más flexibilidad horaria en cuanto al trabajo virtual, pero no ofrecía lo que desean los trabajadores: que se mantengan los dos días de trabajo desde casa. Es por ello que, aunque la compañía se está manteniendo abierta a negociar, los sindicatos han confirmado que la huelga se extenderá hasta el 31 de julio y si no hay consenso, se volverá a la huelga indefinida a partir del 24 de agosto, cuando muchos trabajadores ya hayan finalizado sus vacaciones.
Es por ello que ahora la dirección de la compañía quiere darle una solución cuanto antes al problema de la huelga. Más aun cuando Airbus vive uno de sus mejores momentos de sus historia gracias a los vientos de cola de la inversión en defensa y el turismo global que empuja la compra y mantenimiento de aviones comerciales. Prueba de ello es la recuperación en el precio de la acción tras la crisis del Covid, cuando un título de la cotizada llegó a valer unos 49 euros en abril de 2020. Ahora, más de seis años después y cientos de pedidos a sus espaldas, la cotizada vale unos 160.000 millones de euros, cotizando en los 195 euros la acción.
Es por esto que a la compañía le urge llegar a un acuerdo con una plantilla que ha alcanzado hasta un 95% de participación en la huelga en algunas de sus plantas españolas. Pero, a pesar de los nuevos pedidos internacionales, fuentes sindicales señalan que la huelga no perjudicará a los pedidos de las aerolíneas ya que los aviones están previstos para dentro de varios años. Así, los aviones adquiridos por nuevos compradores se unirán a la cola de espera de casi 800 aviones que mantiene Airbus en este momento. Esto es algo de lo que los sindicatos son conscientes, ya que los pedidos resumen el buen momento que está viviendo Airbus y lo definen como uno de los mejores de su historia. Es por eso mismo que consideran que los requerimientos de los trabajadores de la huelga se basan en los resultados consistentes de la compañía.
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