Economía

Deuda pública

El incremento de la deuda pública equivale a la mitad de lo que ha crecido la economía española en el último año

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez | Eduardo Parra / Europa Press

La deuda pública española se ha disparado en 51.000 millones de euros entre agosto de 2025 y el mismo mes de 2026, según el último dato disponible del Banco de España. Para poner en perspectiva la magnitud de este incremento, basta con compararlo con el crecimiento de la propia economía española durante el mismo periodo. El INE (Instituto Nacional de Estadística) adelantó la semana pasada el dato del PIB del tercer trimestre de 2026 y, a precios corrientes, el PIB ha aumentado en torno a 102.000 millones de euros en los últimos doce meses. Es decir, el incremento de la deuda pública equivale a la mitad del crecimiento de la economía española en este periodo.

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De esta forma, el PIB acumulado en los últimos doce meses se sitúa en 1,76 billones de euros, frente a los 1,66 billones del periodo anterior. Y, por su lado, la deuda pública ha pasado de los 1,699 billones registrados en agosto de 2025 a los 1,75 billones de agosto de este año.

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No obstante, también existe otra forma de medir la evolución del endeudamiento de las Administraciones Públicas: expresarla como porcentaje del PIB. En este caso, la deuda pública se ha reducido del 102,8% del PIB en agosto de 2025 al 99,7% actual.

La deuda baja en porcentaje, pero sigue en récord

Esta aparente contradicción entre que la deuda se incremente en millones, pero se reduzca cuando se mide como proporción del PIB, se explica por la propia fórmula con la que se calcula la ratio de deuda sobre el PIB. Se divide el volumen total de deuda entre el tamaño de la economía. Así, aunque la deuda siga aumentando, si el PIB crece a mayor ritmo, el resultado de esta división es menor y, por tanto, también lo es el porcentaje de deuda sobre el PIB.

Precisamente por el buen desempeño del PIB en los últimos años, el Gobierno suele recurrir a esta fórmula para destacar la reducción del endeudamiento bajo su mandato. Al medir la deuda en relación con el tamaño de la economía, puede defender que esta ha perdido peso sobre el PIB, aunque el volumen total de deuda siga aumentando.

El incremento anual de la deuda sigue por encima de los niveles previos a la pandemia

Sin embargo, un análisis en profundidad de la deuda no solo da señales de preocupación por el volumen acumulado, sino también por cómo ha evolucionado en la última década. Como ya se ha explicado, entre agosto de 2025 y agosto de 2026, las Administraciones Públicas sumaron unos 51.000 millones de euros de deuda. Aunque suponen cerca de 26.000 millones menos que en los doce meses anteriores, el incremento continúa por encima de los niveles previos a la pandemia, cuando el endeudamiento anual rondaba los 30.000 millones de euros.

Un fenómeno que no solo se circunscribe a España, sino que se extiende por Occidente. La crisis sanitaria marcó un punto de inflexión en esta evolución. La Comisión Europea permitió entonces a los Estados aumentar el gasto y recurrir al endeudamiento para hacer frente a una situación extraordinaria. Sin embargo, lo que inicialmente respondió a una circunstancia excepcional se ha convertido en una práctica estructural y cronificada: las Administraciones han mantenido el recurso al endeudamiento como una vía habitual para financiar sus gastos.

El coste de los intereses añade presión a unas cuentas públicas cada vez más endeudadas

Los organismos nacionales e internacionales, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) hasta la Comisión Europea o la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), llevan años advirtiendo de los riesgos que entraña mantener un nivel elevado de deuda pública. No se trata únicamente del volumen de dinero que deben las Administraciones, sino también de los intereses que tienen que pagar por financiarlo. Cuanto mayor es la deuda acumulada, mayor es la cantidad sobre la que el Estado debe abonar intereses y, por tanto, más recursos públicos quedan comprometidos para atender estos pagos.

Y a ello se suma el cambio en las condiciones de financiación de los últimos años. El repunte de la inflación y el endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales han elevado todavía más el coste al que los Estados pueden endeudarse. En este escenario, BBVA Research prevé que la rentabilidad del bono español a diez años alcance una media del 3,57% en 2026 y aumente hasta el 3,89% en 2027, los promedios anuales más elevados desde 2013.

Y este aumento del coste de financiación tendrá un reflejo directo en el presupuesto del Estado. Funcas calcula que el pago de intereses de la deuda pública pasará de 43.500 millones de euros en 2026 a 63.700 millones en 2031. Es decir, 20.000 millones más en apenas cinco años que no se podrán destinar a otras partidas presupuestarias como vivienda, pensiones o educación.

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