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Sede corporativa de BBVA. Europa Press

Economía | Finanzas

BBVA abre la veda del impopular cobro por los depósitos a las familias

Los bancos españoles hacen equilibrios sobre la fina cuerda en la que se está convirtiendo su rentabilidad. Los márgenes de interés de las entidades sufren desde hace meses un estrechamiento por el impacto de los tipos negativos y los bancos deben buscar fórmulas para paliar el coste que les impone el Banco Central Europeo (BCE) por tener exceso de liquidez sin perder la rentabilidad por el camino. En este esfuerzo, están optando por eliminar la política de comisiones cero y vincular lo máximo posible a sus clientes, pero también por empezar a gravar el dinero que tienen depositado en las cuentas, especialmente el que se mantiene sin movimiento alguno.

Esta impopular fórmula ha pasado de ser una línea roja hace unos años a convertirse en el día al día en las entidades. Por el momento, los bancos optan solamente por cobrar a las empresas y a los institucionales (los fondos, las aseguradoras y los family offices), pero BBVA va a empezar a hacerlo ya con clientes particulares también.

El banco ha adoptado recientemente esta medida, que está circunscrita a usuarios con saldos superiores a 100.000 euros y con escasa vinculación, lo que limita su aplicación al 0,2% de sus clientes, como adelantó Expansión. Hace algunas semanas, ING ponía en marcha una medida similar. Aunque el banco holandés no cobra específicamente por los depósitos, ha aumentado los requisitos que deben cumplir los clientes para no pagar comisiones por el uso de una cuenta e impondrá una comisión por los saldos superiores a 30.000 euros a quienes no los cumplan.

Todo depende de cuánto se alarguen los tipos negativos y, en base a las operaciones de mercado que ha hecho el BCE, esto ha venido para quedarse»

Fernando Rojas

Por el momento, salvo BBVA, ninguno de los otros cinco mayores bancos del país (Santander, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Bankinter) tiene sobre la mesa empezar a cobrar a los minoristas por sus depósitos, según confirman fuentes financieras.

No obstante, todos tienen por costumbre negociar con sus clientes empresariales e institucionales con poca actividad o vinculación para cobrarles una tasa que varía entre clientes y que en algunos casos va aumentando en función del tiempo que estén depositados los importes.

Los datos del Banco de España confirman esta tendencia. Mientras los intereses cobrados a empresas han registrado recientemente un récord, los clientes particulares aún se escapan a este cobro. Imponerlo tendría un coste reputacional para las entidades y, en todo caso, sería mejor acogido por los clientes con mayor formación financiera.

«Se sobreentiende que la clientela con saldos superiores a 100.000 euros tiene más conocimientos financieros y sobre cómo están el mercado y los tipos de interés, por lo que podría entenderlo», explica a El Independiente Fernando Rojas, consultor de Banca de Afi.

Sin embargo, una vez que uno de los grandes bancos ha abierto la veda es posible que los demás le sigan el paso, especialmente los más grandes. «La banca más pequeña, más regional, se puede sumar, pero no tiene tanto volumen de depósitos por encima de los 100.000 euros», explica Rojas.

La pandemia, con su correspondiente confinamiento y deterioro de la actividad económica, ha llevado a los ciudadanos a aumentar la tasa de ahorro durante los últimos meses, por lo que los saldos crecen y los bancos querrán desincentivar el mantenimiento de importes sin movimiento en la cuenta bancaria, pues cuanta mayor liquidez acumulen mayor es la penalización que el BCE les impone por el exceso.

Por esta y otras razones, que los bancos decidan cruzar la línea roja es tan solo cuestión de tiempo. «Todo depende de cuánto se alarguen los tipos negativos y, en base a las operaciones de mercado que ha hecho el BCE, esto ha venido para quedarse. Se prevé que hasta 2030 o 2031 estén en estos niveles e, incluso, puede extenderse más allá de esa fecha», añade este experto.

La vía de las comisiones

«Lo que está detrás es la intención de que se mueva el dinero a planes de pensiones, fondos u otros productos que tengan un mayor cobro de comisiones porque si [el dinero] no se mueve [a los bancos] les penaliza», añade Rojas. No en vano, las entidades deben pagar al BCE una tasa por su exceso de liquidez, la llamada facilidad de depósito, que equivale al 0,5% del excedente.

El problema es que hay mucha competencia y mucha costumbre de no pagar por estos servicios que ahora es difícil de revertir»

Santiago Carbó

Los bancos, al menos de momento, están prefiriendo recurrir a la vía de las comisiones para aumentar su rentabilidad, una fórmula con un coste reputacional menor que la idea de cobrar a la gente por tener su dinero depositado en la cuenta.

«Lo lógico y normal es el cobro de comisiones a cuentas en las que se mueve menos el dinero para hacerlas más rentables (…) Se entienden mejor las comisiones. Que te cobren por tener ahí tu dinero no se entendería tanto» por parte del público general, continúa explicando Rojas.

Este coste reputacional nace del hecho de que los clientes se han acostumbrado a no pagar por los servicios financieros, algo que los bancos podían permitirse antes gracias al amplio margen de intermediación con el que contaban. Ahora, en una situación totalmente opuesta, crear a los clientes esta obligación de pago es, cuando menos, complicado.

«El problema es que hay mucha competencia y mucha costumbre de no pagar por estos servicios que ahora es difícil de revertir», apunta, por su parte, Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de Funcas.

Tras los pasos de Europa

La vía de cobro por los depósitos de los clientes particulares, aún residual en España, comenzó en otros países europeos. Entidades como el británico Royal Bank of Scotland o Postbank, filial del alemán Deutsche Bank, fueron pioneros en recurrir a esta fórmula para paliar el coste de la facilidad de depósito.

Por el momento, en la zona euro los depósitos de las familias siguen teniendo tipos positivos. El dato medio refleja que se sigue pagando a los clientes por ellos, de forma que los depósitos por los que los minoristas están pagando a los bancos son poco relevantes de momento, de acuerdo con los datos del BCE.

En cuanto a las empresas no financieras, la información del supervisor refleja que estas deben pagar por sus depósitos, pero solamente los que se tienen a un plazo de un año, por los que abonan un interés medio del 0,21%. Es el único caso, pues los depósitos que se mantienen a un plazo mayor están, incluso, remunerados.

De momento, los bancos españoles están optando por vincular al máximo a sus clientes aunque sea a costa de amenazar con comisiones, pero parece que el cobro por los depósitos de las familias no está tan lejos. Lo cierto es que las dinámicas de la banca tienen un denominador común, los tipos de interés, y su horizonte no es nada halagüeño.

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