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Miguel Ángel Rodríguez, el "ideólogo del caos" en Madrid al que apunta Cs... y PP

Fotografía de archivo de Miguel Ángel Rodríguez. EFE

Para bien o para mal, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido durante meses protagonista de centenares de titulares por los errores y aciertos en su gestión al frente de la joya de la corona del PP, especialmente desde que comenzó la pandemia; por la cantidad de desencuentros con Ciudadanos, su socio de Gobierno; y, sobre todo, por haberse convertido en fusil de asalto contra Moncloa y contra la «obsesión», como ha citado ella misma, de Pedro Sánchez con Madrid.

En no pocas ocasiones, Díaz Ayuso ha llegado a ocupar el espacio que a veces ha dejado libre Pablo Casado en su tarea de oposición frontal al Gobierno, al primar en la dirección nacional el discurso de la no confrontación. Sin ir más lejos, hace tan sólo unos días la líder regional dio un paso adelante y anunció que daría la batalla al Gobierno en los tribunales por las restricciones en Madrid, una vía que han descartado por completo otros barones autonómicos como Juanma Moreno, de Andalucía; o Alfonso Fernández Mañueco, de Castilla y León, y que Génova se vio obligada a secundar.

Esta política de confrontación en la que lleva instalada la presidenta regional desde hace meses comienza a estar seriamente cuestionada entre propios y ajenos, que no dudan en levantar el dedo acusador hacia una figura que no es otra que la del asesor y hombre de confianza de Ayuso: Miguel Ángel Rodríguez, al que señalan no sólo en Ciudadanos, sino también en un sector del PP como «ideólogo del caos» que impera casi en todo momento en la Real Casa de Correos.

«Es el que ha intoxicado a la presidenta con todo el tema de los tribunales y de la moción de censura«, referencia un dirigente del partido naranja, quien lamenta que la actitud de Rodríguez «ha hecho mucho daño en la coalición». «Trata con mucho desprecio a Ciudadanos», lamentan otras fuentes del mismo partido, donde ponen el foco en este caso en la política de comunicación que ha seguido el equipo de Ayuso bajo su batuta que no tiene otro fin que el de «apartar» a Ignacio Aguado de la toma de decisiones por medio de filtraciones o «boicots» en este caso a las funciones del vicepresidente. «La está llevando -a Díaz Ayuso- al abismo», sentencian.

Las críticas llegan también desde un sector cada vez más amplio en el PP, el mismo que ha puesto en cuestión no sólo la gestión de la presidenta madrileña, sino su propia continuidad. En este ala del partido se señala también a Rodríguez como instigador del «lío» tanto con sus socios de coalición como con Moncloa. «Le gusta mucho la bronca», ilustran desde unas filas favorables a que Casado eche el freno a las múltiples polémicas que protagoniza casi semanalmente Díaz Ayuso.

Mano derecha de Aznar

Miguel Ángel Rodríguez (Valladolid, 1964), conocido en el ambiente mediático como MAR, regresó a la primera línea política a finales del pasado mes de enero por su desginación como jefe de Gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuando ésta apenas llevaba cumplidos unos pocos meses de legislatura. El político ya había estado a la sombra de la líder regional meses atrás, como asesor de campaña para las autonómicas del 26 de mayo de 2019.

Antes de su desembarco en la Puerta del Sol, Rodríguez era conocido por haber sido nada menos que la mano derecha del ex presidente del Gobierno, José María Aznar, al que llevó primero a presidir la Junta de Castilla y León en 1987, y al que acompañó después en su andadura desde el Palacio de la Moncloa. Con tan sólo 25 años de edad asumió el cargo de director de Comunicación del PP, y en 1996 fue nombrado Secretario de Estado de Comunicación, un cargo desde el que ejerció también como portavoz del Gobierno de España.

Una trayectoria marcada por la polémica

Rodríguez abandonaría la política activa pocos años después, pero un halo de polémica le ha seguido a lo largo de toda su trayectoria. En abril de 2011 fue condenado por un delito de injurias graves contra el ex coordinador de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, el doctor Luis Montes, al que debió indemnizar con 30.000 euros por llamarle «nazi» en varios programas de televisión, a raíz de las presuntas sedaciones que realizó el facultativo en el citado centro médico y cuyo caso fue archivado años atrás.

Y no sería la última vez que se enfrentó a la justicia. En 2013 fue detenido después de haber conducido en estado de embriaguez y cuadriplicar la tasa de alcohol permitida, un episodio por el que Rodríguez se disculpó en su día. «En estas horas tan terribles necesito pedir perdón a las tres personas cuyos coches dañé ayer, y a la sociedad por mi mal ejemplo», escribió.

Aguado, el Desleal

La llegada de Miguel Ángel Rodríguez a la Real Casa de Correos abrió una crisis de Gobierno prácticamente desde el minuto uno, y fue concebido por algunos sectores de Ciudadanos como la revancha que se había tomado Díaz Ayuso después de que Aguado apoyase la creación de una comisión de investigación que salpicaban directamente a la presidenta. En el PP, sin embargo, no se cuestionó el nombramiento, al entenderlo como un intento de la presidenta de endurecer su discurso contra el Gobierno, una estrategia que entonces también seguían en Génova para volver a transitar por el carril que les había usurpado Vox.

«Hemos expresado nuestra disconformidad con el nombramiento», trasladaron públicamente desde el entorno de Ignacio Aguado. Para entender el por qué de esta desazón e «indignación», como expresaron en su día, de Ciudadanos hacia el recién designado jefe de gabinete de la presidenta madrileña, hay que recordar que el ex secretario de Estado de Comunicación no era precisamente conocido por no expresar su opinión, caiga quien caiga, pese a quien le pese. Aunque, dicho sea de paso, tenía especial predilección hacia la formación naranja.

Al actual vicepresidente de la Comunidad de Madrid le adjudicó el apodo de ‘Aguado el Desleal’ en su Twitter, al que responsabilizó de la salida del ex presidente regional, Ángel Garrido, del PP para sumarse a las filas de Ciudadanos. A éste llegó a llamarle «tránsfuga de mierda». Y a Albert Rivera, entonces líder del partido, «coleccionista de tránsfugas» por esta misma cuestión.

Quizá uno de los episodios más polémicos, y que sigue irritando a la actual dirección de Ciudadanos, fue cuando MAR «se metió» con el padre de Ignacio Aguado y le acusó de haber cobrado 102.000 euros «por la cara», con un contrato adjudicado a dedo en la Asamblea de Madrid. «Ya puestos, habrá que investigarlo todo, ¿no?», escribió en Twitter, después de que Ciudadanos se uniese a la izquierda en la investigación contra Ayuso por el caso de Avalmadrid, que facilitó presuntamente un crédito de 400.000 euros a una empresa participada por el padre de la presidenta regional.

Y aunque hace más de cuatro años del mensaje, en Ciudadanos tampoco pierden la oportunidad de recordar el tuit «machista» con el que se refirió Rodríguez a la actual líder del partido naranja. «Arrimadas es físicamente atractiva como hembra joven. Políticamente es inconsistente», referenció en Twitter.

Rodríguez disparó contra formaciones políticas de todo color, incluida Vox, con cuyo portavoz parlamentario, Iván Espinosa de los Monteros protagonizó un tenso rifirrafe en redes sociales en que hubo cruce de insultos como «imbécil» o «borracho» entre ambos diregentes.

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