España

Las mejores primarias son las que no existen

Salvo sorpresas, ningún candidato a las elecciones madrileñas pasará por un proceso de consulta interna, aunque tampoco es una garantía

Díaz Ayuso, Gabilondo y Aguado en una imagen de archivo EFE

Ángel Gabilondo no se tendrá que someter a primarias. La ejecutiva regional de su partido solemnizó este viernes su proclamación como candidato a las elecciones autonómicas madrileñas, sólo a falta de que las sancione el TSJ de Madrid, lo que todas las formaciones políticas dan por seguro. El propio portavoz de los socialistas en la Asamblea de Madrid venía insistiendo estos días respecto a su reelección que el PSM disponía de mecanismos democráticos internos para solventar estas cuestiones y que dependía de ellos. Pero Ferraz le ha exonerado de pasar por este proceso.

Arguyen fuentes próximas a Gabilondo que además de la falta de tiempo, «tampoco parece que haya mucha gente que se postule para ello». Es cierto que no suele haber bofetadas entre los socialistas para encabezar las listas madrileñas y que alguna ministra con mando en plaza se ha resistido a los cantos de sirena. No pocas veces Ferraz ha tenido que sacar un conejo de la chistera con que solventar las negativas reiteradas de muchos dirigentes ante la falta real de expectativas para gobernar. Y es que Madrid está maldita para el socialismo.

La dirección regional del partido se ampara en el artículo 226.3 de los estatutos federales, que establecen que «la Comisión Federal de Listas a requerimiento de la Comisión Ejecutiva Federal, oída o a solicitud de la Comisión Ejecutiva regional o de nacionalidad, podrá suspender la celebración de primarias (incluso si ya estuvieran convocadas) en un determinado ámbito territorial cuando las circunstancias políticas lo aconsejen o el interés general del Partido lo exija». Y en este caso parece que concurren los dos criterios o, al menos, así lo piensa Moncloa después de no haber podido montar un «efecto Illa» en condiciones.

Ciudadanos podría estar sopesando cambiar a Aguado por Villacís o Garrido

Está por ver si Ciudadanos, en pleno proceso de descomposición, consulta a su militancia el mejor candidato para medirse con Isabel Díaz Ayuso. Y es que en los pasillos de la Asamblea de Madrid comienza a correr la especie de que podría haber un cambio de cabeza de cartel para evitar un nuevo hundimiento, otro más, de los que lleva sumando Ciudadanos desde el 10-N. Hablan de Begoña Villacís y de Ángel Garrido para sustituir a Ignacio Aguado, aunque eso tampoco garantice nada. Pero no parece que los naranjas estén en la mejor de las condiciones para consultar nada a las bases. Por eso la dirección naranja intentará que la persona designada a dedo no tenga que concurrir a ninguna consulta interna.

Más Madrid lo tiene claro. La fuerza tractora en la Comunidad está en manos de la diputada regional y portavoz, Mónica García, el azote de Díaz Ayuso en la Asamblea. Y lo más probable es que Unidas Podemos repita con Isa Serra, sin primarias de por medio tampoco. En definitiva, mucho hablar de democracia interna pero, al final, las mejores primarias son siempre las que no se celebran.

Ni PP ni vox tienen primarias

Los populares, en cambio, no fingen lo que a la postre pasa la mayor parte de las veces en el resto de las formaciones políticas. Tienen procesos de primarias para elegir a su líder nacional, así como a los autonómicos y provinciales, pero no para la designación de candidatos a las elecciones. Génova será la que proclame a Isabel Díaz Ayuso, sin más trampantojos. Por su parte Vox decidió hace tiempo prescindir de primarias tras varias denuncias de irregularidades o, porque a juicio de Santiago Abascal, generan «zozobra y enfrentamiento» y no quiere hacer sufrir a los suyos innecesariamente.

Sin embargo, las primarias tampoco son una garantía para acabar encabezando una lista. No. Las autonómicas catalanas constituyeron una buena muestra de lo evanescentes que son algunas decisiones internas. El PSC y Moncloa cambiaron de caballo casi cuando la carrera electoral había comenzado, sustituyendo a Miquel Iceta por Salvador Illa. También Ciudadanos dio el campanazo al prescindir de Lorena Roldán para apostar por Carlos Carrizosa, aunque de poco les sirvió para frenar la debacle.

Incluso Gabilondo tiene un pecado original. Llegó a la candidatura autonómica de 2015 tras la defenestración, manu militari, de Tomás Gómez. Entonces, Pedro Sánchez, se amparó en la investigación del «caso del tranvía de Parla» y en la Púnica para quitarse de encima a una candidato incómodo que había ganado sus primarias. En 2019 Gabilondo expió ese pecado presentándose a primarias, aunque hubo incomparecencia de contrarios.

«Las primarias las inventaron Podemos y Ciudadanos para que las hagan PSOE y PP», dice Javier Maroto

El portavoz del Grupo Popular en el Senado, Javier Maroto, define las primarias como «ese mecanismo que se inventaron Podemos y Ciudadanos para que las hagan PSOE y PP». No le falta razón al menos en lo que se refiere a sus respectivos líderes.

Tanto Pedro Sánchez como Pablo Casado ganaron el cetro de sus partidos frente a contrincantes de peso. Sánchez, primero a Eduardo Madina y, después, nada menos que a Susana Díaz. Pablo Casado a la que fuera todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría. Lo cierto es que Pablo Iglesias llegó a enfrentarse a Íñigo Errejón, aunque en la última asamblea de Podemos, el adversario era un desconocido militante al que Iglesias barrió. Por su parte, Inés Arrimadas tampoco tuvo oposición tras la dimisión de Albert Rivera.

Comentar ()