España

PSOE y ERC dicen no necesitar a Iglesias para mantener su alianza parlamentaria

"Había mucha leyenda urbana en torno a que Podemos es el puente con las izquierdas periféricas", afirman los republicanos independentistas

Pablo Iglesias y Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados.

Pablo Iglesias y Gabriel Rufián, en el Congreso de los Diputados. EFE

Los que vaticinaban que la salida de Pablo Iglesias del Ejecutivo iba a cortocircuitar la interlocución del Gobierno con ERC y podría aventurar un cambio de alianzas parlamentarias, parece que se equivocan. Así al menos lo desmienten tanto desde el sector socialista del Gobierno como los republicanos independentistas.

Es más, estos últimos afirman que «había mucha leyenda urbana en torno a que Podemos es el puente con las izquierdas periféricas y no es así, ojala». De hecho, el relato apuntaba a que era el vicepresidente segundo el que sostenía dicha alianza y que gracias a su gestión política se había atraído el voto de ERC y, con ellos, el de EH Bildu, para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de este año.

Fuentes gubernamentales socialistas, que parecen ir ajustando cuentas con Iglesias desde que hace tres días anunció su abandono de la política nacional, afirman que «éramos muchos los que hablábamos con Gabriel Rufián», pero no sólo. Porque Rufián, a fin de cuentas, con ser importante su posición, sólo es el portavoz parlamentario del Grupo Republicano en el Congreso y este tipo de decisiones estratégicas, como lo es dar estabilidad a la legislatura asegurándole las cuentas, se toma al más alto nivel. Y ese alto nivel tiene otros nombres como el de Pere Aragonès, que fuera candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat y ahora intenta ahormar un gobierno con Junts y la CUP.

El PSOE «no necesita de intermediarios» para tratar con Aragonés o Rufián

Asimismo, los socialistas insisten en las «buenas relaciones» que mantiene Rufián con su homóloga del PSOE en el Congreso de los Diputados, Adriana Lastra, muy volcada en mantener una línea de comunicación con los grupos que sostienen parlamentariamente al Ejecutivo. En definitiva, subrayan que «no necesitamos a Iglesias para interlocutar con ERC». Y a eso se une la falta de un «plan b», dado que Ciudadanos está en pleno proceso de implosión, lo que deja a Pedro Sánchez sin opciones de cambiar de caballo a mitad de carera.

Este miércoles Rufián calificó al partido de Inés Arrimadas de «outlet de la derecha» y le preguntó a Sánchez si pensaba sacar la Ley de Memoria Democrática con sus 13 diputados o con las fuerzas cada vez más menguantes de los naranjas, que ayer perdieron un diputado camino del Grupo Mixto.

Precisamente este miércoles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprovechó la pregunta de control al Gobierno que le formuló Rufián, para anunciar su disposición reactivar la mesa de diálogo entre el gobierno central y el de la Generalitat al objeto de encauzar el conflicto «por las vías políticas y democráticas». La mesa celebró su primera reunión a principios del año pasado y tanto la pandemia como la falta de voluntad política de Junts la fueron retrasando sine die.

Aragonès ha recogido ese guante y, en réplica a las palabras de Sánchez, ha señalado que «Cataluña necesita soluciones políticas». Antes, sin embargo, tiene que conseguir los votos de la mayoría parlamentaria para ser elegido el viernes 26 presidente de la Generalitat en primera vuelta o ir a una nueva votación 48 horas más tarde, para la que sólo necesita mayoría simple. En caso de que no prosperara, comenzará a correr el plazo de dos meses para que haya una nueva sesión de investidura. Pasado ese tiempo, hay convocatoria automática de elecciones, pero se descarta llegar a ese escenario.

Ayer se celebró la primera sesión de control al Gobierno tras conocerse la decisión de Pablo Iglesias de concurrir a las elecciones madrileñas, lo que dio a la jornada parlamentaria un toque de campaña que ya no va a abandonar el tono político hasta el día 4.

Iglesias quiere que en este mes se avance también sobre la reforma laboral y la Ley trans

Sin embargo, Iglesias no quiere dejar de ejercer de vicepresidente hasta que arranque a campaña electoral madrileña. Su intención declarada es dejar cerrada la ley de vivienda de la que es coproponente junto con el Ministerio de Transportes y Agenda Urbana. La negociación de este miércoles volvió a saldarse en fracaso. José Luis Ábalos no quiere intervenir directamente el precio de los alquileres y prefiere ir por la vía de las ventajas fiscales para animar la oferta. Pero no sólo. Iglesias acaricia la idea de poner en marcha en este mes la contrareforma laboral y desbloquear la Ley trans «que está redactada como quería el colectivo», aseguran fuentes moradas. Lo cierto es que falta mucho tiempo para que tanto una cosa como la otra estén cerca de culminar.

Comentar ()