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Sánchez deja en el aire a Carmen Calvo y no asegura su continuidad en el Gobierno

Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso.

Pedro Sánchez y Carmen Calvo, en el Congreso. EFE

El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, eludió este jueves respaldar la continuidad de su vicepresidenta primera, Carmen Calvo, tras ser preguntado explícitamente al respecto durante una comparecencia en Lituania. Siendo el nombre que más suena para salir del Ejecutivo en una remodelación que se da por segura anuncie a la vuelta del verano, su respuesta ha sido, por esquiva, bastante elocuente.

«La prioridad es la recuperación y la vacunación y nada que añadir al respecto», ha dicho de manera muy, muy, lacónica. Una manera de no cerrar la puerta a la salida de su vicepresidenta política desde el momento en que no le ha confirmado en su puesto y ni siquiera ha insistido en aquello tan frecuente y manido de «tengo toda la confianza en mis ministros».

En el PSOE hay quien apunta a que la salida de Calvo sería pactada. Es más, que ella lo ha solicitado por cansancio, también físico, tras haberse contagiado de Covid en la primera ola, lo que le llevó al hospital con un cuadro bastante grave y de lo que nunca ha terminado de recuperarse.

Como la rumorología es muy variada, tampoco faltan los que especulan con que detrás de la maniobra de acoso y derribo contra Calvo está el director de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, al que siempre se culpa de todas las maniobras monclovitas aliñado de una relación compleja con la vicepresidenta, responsable, en su calidad de ministra de la Presidencia, de coordinar la actuación de los Ministerios y «filtrar» las cuestiones que llegan a la mesa del Consejo de Ministros.

Varapalo por la Ley Trans

Lo cierto es que en el sector socialista del Gobierno se viene acusando a Redondo de inclinar siempre la balanza a favor de los socios de coalición y la ley Trans es un buen ejemplo de ello.

Tras un año de bloqueo en que Calvo se resistió a aceptar la autodeterminación de género, ganó la ministra de Igualdad, Irene Montero, y aún tuvo que soportar la vicepresidenta que en la manifestación del Orgullo LGTBi, hubiera pancartas que la tacharan de tránsfoba. En cambio, Montero resultó «castigada» al no comparecer ante la prensa para presentar su ley de garantía integral de la libertad sexual, conocida como ley del «sí es sí» el pasado día 6.

Precisamente, Calvo lleva el próximo martes a la reunión del Gobierno una de sus propuestas estrellas, esto es, la ley de Memoria Democrática, lo que vendría a ser una especie de colofón para su salida del Gobierno.

Lo cierto es que el sector socialista del Ejecutivo anda un poco nervioso respecto a la remodelación ministerial. Un buen ejemplo de ese nerviosismo es el hecho de que todos los ministros quisieran intervenir el día que pasaron por la mesa del Consejo de Ministros los indultos a los presos del procés. Tras la detallada exposición del ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, todos pidieron la palabra para respaldar tan controvertida medida. Un acto de adhesión a la decisión presidencial a pesar de los temores que albergaban respecto a las consecuencias de la medida de gracia.

Calvo siempre responde que ella sigue trabajando «con el mayor de los empeños»

La propia Calvo ha sido preguntada en distintos momentos por su continuidad y en todos los casos se ha atenido al guion. Tras subrayar lo evidente, esto es, que el nombramiento y cese de los ministros «es competencia del presidente», dice que trabaja a diario «con el mayor de los empeños» y «con la tranquilidad» de abordar retos muy importantes: «Esto es lo que importa y lo demás evidentemente no es tan importante».

Pero sí lo tiene que ser, porque Sánchez tiene a todo el Gobierno y a su partido expectante en cuanto a los encajes que haga entre septiembre y octubre, mes este último en el que se celebrará el 40 congreso federal y no es descartable que pudiera mover alguna pieza entre el Ejecutivo y el organigrama socialista.

El ecuador de una legislatura siempre es propicio a los cambios de Gobierno, más aún cuando entre medias se ha tenido que gestionar una pandemia que ha dejado más de 80.000 españoles fallecidos y casi cuatro millones contagiados. El plan de Sánchez es arrancar a la vuelta del verano con el país en proceso de recuperar económica, con el plan de vacunación prácticamente culminado y con la llegada de los fondos europeos del Plan de Recuperación. En definitiva, un nuevo impulso, que podría llevarse a Calvo por delante.

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