España

Sánchez no se planteó reducir ministerios porque tenía que colocar "a mucha gente"

El jefe del Ejecutivo trasladó hace quince días a Yolanda Díaz que posponía la remodelación ministerial a septiembre y no tocaría a Unidas Podemos. Lo segundo lo cumplió

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez preside la tradicional foto de familia de la nueva composición del Ejecutivo. EFE

El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, no se planteó reducir el elefantiásico organigrama gubernamental antes de abordar esta mega remodelación que ha acabado expulsando de la primera línea política a algunos de sus «pesos pesados» como Carmen Calvo y José Luis Ábalos sin olvidar a Iván Redondo. Y es que Sánchez necesitaba terreno de juego para poder «colocar a mucha gente suya, con la mente puesta también en el futuro del partido», explican fuentes del Ejecutivo.

Mucho se especuló con que Moncloa pretendía trasladar un mensaje de austeridad por ser uno de los ejecutivos con más carteras y asesores nombrados a dedo de la historia. Pero aquello distó mucho de ser cierto. Hay una vicepresidencia menos -la de Calvo- pero un ministerio más, que también era de Calvo y que ahora ocupará Félix Bolaños, esto es, el de Presidencia y de Memoria Democrática. En total, tres vicepresidencias y 19 ministerios.

Ha dado cabida a un puñado de fieles y dirigentes territoriales llamadas a jugar un papel en el partido

Su objetivo era dar cabida a un buen puñado de fieles -como el citado Bolaños o el nuevo titular de Exteriores, José Manuel Albares- y a dirigentes territoriales llamadas a jugar un papel destacado en el partido en cada una de sus circunscripciones, en algunos casos como posibles candidatas electorales y/o recambios a los barones más rebeldes, léase el caso de Javier Lambán o de Emiliano García Page.

Es el caso de la castellanomanchega Isabel Rodríguez, nueva portavoz gubernamental y titular de Política Territorial; de la aragonesa Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional; o de Pilar Llop, que salta de la presidencia del Senado, donde no tenía mucho protagonismo, al Gobierno en sustitución de Juan Carlos Campo. Lo más probable es que Campo todavía no entienda los motivos de su cese, salvo seguir las instrucciones de Sánchez para defender y argumentar los nueve indultos a los presos del procés.

El definitiva, Sánchez «necesitaba todos los ministerios para promocionar a una nueva generación de socialistas», que bajan la media de edad de 55 a 50 años y con presencia mayoritaria de mujeres.

De paso evitaba el que hubiera sido el gran obstáculo para acometer un adelgazamiento ministerial, esto es, reabrir la negociación con Unidas Podemos, según el acuerdo al que llegaron en 2019 la ahora ministra de Derechos Sociales, Ione Belarra, con el también ahora ministro de la Presidencia, Félix Bolaños.

Documento secreto Bolaños-Belarra

Hubo un texto público del pacto de coalición, pero ambos acordaron en un documento privado que si en algún momento se planteaban cambios en la titularidad de los ministerios, así como en el número de los mismos que afectara a la cuota morada, «se debía negociar todo desde cero», según fuentes de Podemos.

Por eso, ante los primeros rumores de que podía haber una reducción del organigrama, UP advirtió que «no podemos ceder porque ya estamos muy infrarrepresentados». Consideran que conforme a los votos que aportan, deberían tener el 33 por ciento de la coalición, lo que se traduciría en 7 ministerios y no cinco. Pero no sólo se quejan por una cuestión numérica, sino también por una competencial y presupuestaria. Reprochan, por ejemplo, que el departamento de Trabajo y Economía Social se vio desposeído de Seguridad Social y Migraciones. Y esa es una de las batallas que hubieran dado dado si Sánchez pretendía rebajar su presencia en el Consejo de Ministros.

Por eso, en una conversación que mantuvieron hace quince días Sánchez y Yolanda Díaz, en calidad de vicepresidenta y jefa del sector morado del Gobierno, el inquilino de la Moncloa le trasladó dos mensajes. El primero, que aunque su intención era acometer una remodelación «potente y de calado», no afectaría a Unidas Podemos. El segundo, que abordaría este asunto a la vuelta de las vacaciones de verano, muy probablemente en septiembre. Entre medias hablaron de cómo «desplegar el acuerdo de Gobierno priorizando lo social y la importancia, no tanto del quién como del para hacer qué», según fuentes próximas a Díaz.

El reforzamiento de Calviño: Mala noticia para Díaz

Y en esa tesis estaba la ahora vicepresidenta segunda hasta que Sánchez le comunicó la inminencia de los cambios este fin de semana. Unidas Podemos ha recibido con esta remodelación dos noticias, una buena y una mala. La buena es la salida de Carmen Calvo a la que han llegado a calificar de «tóxica» para la relación entre los socios de gobierno.

La mala es la continuidad de Nadia Calviño, reforzada como responsable del área económica del Gobierno y la principal opositora a implementar medidas que exigen los morados como la subida del salario mínimo interprofesional (SMI).

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