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Moncloa enciende las luces de alarma y "estudia el fenómeno" Yolanda Díaz

"Ha tomado una decisión irreversible. Va a ir a por todas", dicen en el entorno de la vicepresidenta segunda sobre su futura candidatura a la presidencia del Gobierno

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la última sesión de control al Gobierno

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en la última sesión de control al Gobierno

Pedro Sánchez necesita a Unidas Podemos, pero, al tiempo, teme el auge de la que será su candidata a la presidencia del Gobierno, Yolanda Díaz. Moncloa «ha encendido las luces de alarma» ante su creciente protagonismo, en muy buena medida alentado por el propio jefe del Ejecutivo al permitirle, por ejemplo, doblar el pulso a la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, a cuenta de la subida del Salario Mínimo Profesional.

Aunque la experiencia apunta a que suele ser el socio mayoritario el que rentabiliza los logros de los gobiernos de coalición, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo se ha convertido, aún sin haber lanzado su candidatura, en uno de los rostros más visibles del Consejo de Ministros.

Las reticencias hacia su auge no vienen ni de Ferraz ni de las organizaciones territoriales socialistas, admiten en su entorno, sino fundamentalmente de Moncloa, «que ha estudiado el fenómeno Yolanda Díaz«, según las fuentes consultadas por El Independiente, para evaluar el impacto que pueda tener entre un sector del votante socialista que, refractario a Pablo Iglesias, en cambio ve como perfectamente presidenciable a la gallega.

Díaz tiene desde hace tiempo un valedor muy importante: la UGT

Y es que Díaz, a diferencia de su antecesor, no genera rechazo ni polariza el voto. Hasta ahora sus relaciones son excelentes con la mayor parte del Gobierno -con la excepción, claro está, de Nadia Calviño-, con Ferraz, así como con los territorios donde gobierna el PSOE. Y también, a diferencia, de Iglesias «habla con todos los ministros». Además, tiene desde hace tiempo un valedor importante: la UGT.

El sindicato que fuera en su momento correa de transmisión del PSOE valora de Díaz «que ha vuelto a dar a los sindicatos el papel que la Constitución les reserva» como organizaciones que «contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios», tal y como reza el artículo 7 de la Carta Magna.

En definitiva, «ha vuelto a poner a los sindicatos en los telediarios», y aunque con Comisiones Obreras las buenas relaciones «van de suyo» por los vínculos de su padre con el sindicato comunista, para UGT ha sido un descubrimiento. Su secretario general, Pepe Álvarez, es el primer interesado de que a la izquierda del PSOE no se pierda ni un solo voto con el que reeditar una nueva coalición gubernamental tras las próximas generales.

El dilema para Moncloa no es menor. Necesitan un socio que aguante electoralmente, pero el riesgo, con un perfil como el de Díaz, es que les arañe de su propia base electoral en lugar de ensanchar la misma. El último CIS, al margen de las estimaciones de voto de la «factoría Tezanos», es una buena muestra del ascenso de la figura de la vicepresidenta segunda, lo que confirma los temores monclovitas.

Es la segunda opción de los españoles para la presidencia del Gobierno, según el CIS

Si bien es cierto que su grado de conocimiento no supera el 90 por ciento (86%) es la segunda opción de los españoles para la presidencia del Gobierno. A la pregunta 20 respecto a «¿Quién preferiría que fuese el/la presidente/a del Gobierno en estos momentos?» -no se trata de respuesta espontánea sino que el entrevistador propone una serie de nombres- Pedro Sánchez es el favorito para el 21,6; Díaz para el 11,5 y Pablo Casado para el 10,3.

Pero si se ve ese mismo dato a la luz del recuerdo del voto, resulta que el 10,4 por ciento de los electores del PSOE preferirían a Yolanda Díaz en el Palacio de la Moncloa. Y cuando la fragmentación del mapa electoral hace que el reparto de fuerzas dependa de pocos puntos porcentuales se trata de un detalle no menor.

Además, y aquí reside el tercer dato inquietante para los socialistas, la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo es la líder política más valorada. Aún sin aprobar -sacar más de un 5 cotiza al alza- obtiene un 4,6 de nota frente al 4,5 de Sánchez. Por detrás quedan Íñigo Errejón con un 4,2; Inés Arrimadas, 3,6; Pablo Casado, 3,7 y Santiago Abascal 2,7.

Aunque el CIS ya la ha encumbrado como presidenciable -igual que a Isabel Díaz Ayuso- lo cierto es que Yolanda Díaz no ha formalizado aún su candidatura desde que Pablo Iglesias la designara sucesora tras abandonar el Gobierno el pasado marzo. Su silencio había sido interpretado no pocas veces como una actitud reticente por su parte a aceptar tutelas de Podemos, con quien ha marcado no pocas veces distancias tanto en las formas como en el fondo.

Las mismas fuentes consultadas niegan la mayor. No hay reticencias sino un calendario madurado durante el verano por el cual «Yolanda está ahora a la escucha», a la escucha de todos los sectores sociales, culturales, sindicales y productivos del país «para levantar un proyecto para los próximos diez años».

«Ha tomado una decisión irreversible. Va a ir a por todas», dicen en su entorno

De hecho, lo explicó ella misma el pasado 5 de septiembre antes de intervenir en la Universidad Popular de verano que organizó en Gijón Podemos Asturias. «No hablo de ser candidata, que no toca, sino de levantar un proyecto de país para la próxima década y alternativo. Lo voy a hacer y voy a asomarme a la posibilidad de generar ilusión y esperanza», dijo a los medios de comunicación para agregar que «me lanzo ya a levantar este proyecto de país, con mucho ánimo de escuchar a mucha gente y trabajar con ustedes».

Díaz, a decir de los suyos, «ha tomado una decisión irreversible. Va a ir a por todas», y ese «a por todas» es lo que tanto teme Moncloa, aún en el caso de que firmaran un pacto de «no agresión» electoral.

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