España

Yolanda Díaz se apoya en los sindicatos y abre dos bandos en el partido de Errejón

La ex diputada de Podemos Tania Sánchez es una de los actores políticos que está trabajando por esa nueva confluencia de la izquierda, que también genera tensiones entre Mónica Oltra y Joan Baldoví en Compromís

Yolanda Díaz, en un acto de Podemos sobre feminismo.

Yolanda Díaz, en un acto de Podemos sobre feminismo. EUROPA PRESS

Es la líder política más valorada del país si atendemos a los sondeos del CIS de Jose Félix Tezanos, que no debe pasar por el mejor de sus momentos tras la imputación por presunta malversación de fondos, pero eso da para otro capítulo de final incierto. La verdad es que al instituto demoscópico hay que reconocerle su capacidad para detectar la ascendencia política y mediática de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, embarcada en un proyecto a medio plazo que culminará con su candidatura a la presidencia del Gobierno, aunque todavía no se sepa con qué marca electoral.

En su entorno indican que aún queda tiempo para eso, que este no es el momento procesal para hablar de alianzas y tejer pactos, sino de mantener contacto son distintos colectivos por toda España y sociedad civil para ahormar un proyecto político con el que concurrir a las elecciones generales, sean cuando sean. No obstante cada gesto, cada aproximación, se mira con lupa y se extraen consecuencias, porque la izquierda a la izquierda del PSOE se mueve, y mucho, entre adhesiones y recelos.

«A muerte» con la vicepresidenta

Decir que Díaz cuenta con el apoyo de Unidas Podemos podría parecer una obviedad, pero lo cierto es que se analiza con lupa cada movimiento de los morados con respecto a su futura candidata. Pablo Iglesias la «bendijo» cuando decidió abandonar la primera línea política y desde este partido aseguran estar «a muerte» con la gallega, pero otra cosa es que estén dispuestos a diluirse en un magma de siglas.

El domingo pasado, en la clausura de la universidad de otoño de Podemos, Iglesias e Ione Belarra pusieron a disposición de Díaz el «patrimonio político» morado acumulado desde 2014, cuando irrumpieron en política, aunque su antecesor no pudo resistirse a marcarle el camino: república y feminismo. Por su parte, en Izquierda Unida, partido que la ministra de Trabajo abandonó en 2019 por discrepancias con Alberto Garzón, asumen también, aunque sea por mera supervivencia, su liderazgo. De un lado y de otro tienen claro que es su única opción para doblegar los sondeos, aunque sea a costa de un proceso de distanciamiento con las siglas que a algunos les trae recuerdos de la deriva de Manuela Carmena.

Los líderes de Comisiones Obreras y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente, se han convertido en uno de los principales soportes de la futura candidata por haber puesto a ambos sindicatos en órbita al dar prioridad a la mesa de diálogo social. «Los ha empoderado tras una larga etapa de desprecio y de languidez. Hay un antes y un después. Nunca desde la Transición habían vuelto a tener un papel tan preeminente en la gobernanza», dicen fuentes del sector morado del Gobierno.

Sordo está volcado en ese nuevo proyecto de la izquierda encabezado por la ministra de Trabajo

Todo ello «ha penetrado en las bases sindicales y en los cuadros, más allá de Unai y Pepe, con las que Yolanda tiene conexión directa», agregan. Otras fuentes consultadas no dudan en afirmar que Sordo está volcado en ese nuevo proyecto de la izquierda encabezado por la ministra de Trabajo, al tiempo que destaca la enorme capilaridad del sindicato comunista, con una estructura territorial muy superior a la de Podemos e, incluso, a la de Izquierda Unida, lo que permite llegar al último rincón de la geografía española.

En las bases sindicales de UGT «está lo mejor del PSOE», con un sector de votantes que puede sentirse más representado por Yolanda Díaz que por Pedro Sánchez, asunto que ya tienen sociológicamente testado. No esperan un pronunciamiento público, explícito, a favor de esta candidatura por parte de ninguno de los dos dirigentes sindicales desde que sus organizaciones dejaran de actuar a modo de correas de transmisión del PCE y del PSOE, pero se puede trabajar a favor desde la sombra.

Además, en el entorno de Díaz apuntan hacia la ex alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. A pesar del enfrentamiento y del malestar que provocó su traumática ruptura con Podemos y su alianza con Íñigo Errejón, consideran que sus recientes declaraciones en la SER a favor de los planes de la gallega «no son cosa baladí». Carmena «no es política en sentido orgánico, pero sabe que su voz es escuchada y puede facilitar, por ejemplo, una acercamiento a Más Madrid» de Mónica García.

En Podemos recuerdan su disponibilidad a pactar una lista conjunta con García para el 4-M, a la que esta se negó, «pero otra cosa son unas generales y ella está más abierta que Íñigo a explorar otras alianzas» y «en eso están trabajando», aseguran otras fuentes consultadas por El Independiente.

Tania Sánchez está trabajando por esa nueva confluencia de la izquierda

Algo en lo que coinciden los distintos medios consultados es en que Íñigo Errejón está al margen del debate interno en Más Madrid, que son mundos distintos. Por ello no sería descartable un escenario en que la líder de la oposición madrileña apoyara a Díaz y no a Errejón en unas generales. Alguien que se está moviendo por hacer realidad esa confluencia de la izquierda es la ex diputada Tania Sánchez, la misma que dio el salto de Izquierda Unida a las listas de Podemos para acabar enfrentada a Iglesias y abandonar el partido morado. Lo cierto es que tanto a ella como a otros actores de la izquierda les gustaría hacer un proyecto superador de Podemos y esa parece ser la idea.

Errejón sigue siendo el gran interrogante de esta operación. En Podemos aseguran que «es él el que no quiere confluir». «Prefiere ser cabeza de ratón a cola de león», dicen de él sus antiguos compañeros de filas que no dudan en calificar de «puñalada» su ruptura con Iglesias. Pero a diferencia del ex vicepresidente, Díaz no tiene cuitas personales pendientes con él y en principio, la ministra de Trabajo no se cierra a nada.

Otro hueso difícil de roer es la andaluza Teresa Rodríguez, aunque estiman que sus resistencias pueden ser cuestión de tiempo si las elecciones andaluzas no le van bien y dan la exacta medida de su poder territorial. Sin embargo, admiten que el divorcio con Podemos «aún está muy reciente» lo que dificulta cualquier proceso de acercamiento. En todo caso, en el entorno de Díaz son perfectamente conscientes de que tanto Madrid como Andalucía son plazas electorales prioritarias si desean llevar este proyecto a buen puerto superando los resultados del 10-N.

División en Compromís entre Oltra y Baldoví

Por su parte, Ada Colau «está entregada a la causa» de Díaz con quien se deja ver en cuanto tiene ocasión y en Valencia se está abriendo una grieta en Compromís que enfrenta a la vicepresidenta del ejecutivo regional, Mónica Oltra, partidaria de ir de la mano de la ministra de Trabajo, con Joan Baldoví, que concurrió a las últimas elecciones con Más País.

Las relaciones entre Oltra y Baldoví son perfectamente mejorables por decirlo de una manera suave, pero tanto en este caso como en el de García y Errejón, Díaz no tiene ninguna intención de meter del dedo en ningún espacio político «con el que luego tenga que negociar».

En definitiva, lo que pretende Yolanda Díaz no es fácil, pero ya se ha puesto manos a la obra.

Te puede interesar

Comentar ()