España

Feijóo elude el órdago de Abascal para evitar "su primera derrota en el Parlamento"

El líder del PP no ha mantenido contactos ni con el presidente de Vox ni con la de Ciudadanos, Inés Arrimadas, a pesar de sus presiones públicas

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante la tradicional cena de Navidad del Partido Popular de Madrid

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, interviene durante la tradicional cena de Navidad del Partido Popular de Madrid EFE

Alberto Núñez Feijóo no se va mover de su posición. Génova desecha de plano la presentación de una moción de censura y mantendrá la estrategia de la petición de elecciones generales, tal y como hizo el líder popular en su sorpresiva intervención en el Senado durante el debate del veto a los Presupuestos Generales del Estado. Rechazan así el órdago del líder de Vox, Santiago Abascal, quien ayer compareció desde la sede nacional de su partido para insistirle en la presentación conjunta de una moción de censura: «Las diferencias deben quedar al margen de un golpe de Estado», dijo dirigiéndose al líder popular.

«Cuando Pedro Sánchez está en apuros, llega Vox al rescate. Pasó con Irene Montero. La ministra de Igualdad estaba acorralada por la ley del ‘sí es sí’ y salió del Congreso como una víctima tras el ataque de la diputada de Vox», replican en el cuartel general de los populares sobre el ataque machista de Carla Toscano. En definitiva, afirman, «Vox es un chollo para Pedro Sánchez».

Aseguran las fuentes consultadas que presentar una moción sin visos de prosperar es, en estos momentos, darle «una victoria parlamentaria» al inquilino de La Moncloa, «que tiene una coalición estable en el Congreso». Sensu contrario «el Parlamento derrotaría a Feijóo por primera vez y cuando quedan cinco meses para las elecciones locales y autonómicas no tiene sentido». El propio Feijóo dijo este lunes en la tradicional cena del PP de Madrid -llevaba dos años sin celebrarse por la pandemia- y junto a Isabel Díaz Ayuso, que “Sánchez celebraría esa moción de censura, como celebra cada voto que vaya a los partidos que la promueven, porque cada voto a esos partidos le acerca a seguir siendo presidente del Gobierno”.

Sin contactos con Abascal ni con Arrimadas

Según fuentes populares Feijóo no ha mantenido contacto alguno ni con Abascal ni con la todavía líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, quien preferiría ir de la mano del PP y no de Vox a la moción de censura. Defiende Arrimadas que es el primer partido de la oposición quien debe encabezar la misma. Esta es uno de las pocas cosas en las que coincide con el que fuera su mano derecha y amigo y, ahora, aspirante a liderar el nuevo Ciudadanos, Edmundo Bal.

Vox y Ciudadanos «necesitan conseguir foco», pero «la capacidad de la oposición es la que es y carecemos de herramientas. Si tuviéramos los votos para una moción, la haríamos», insisten en el cuartel general de los populares.

Niegan que la estrategia de pedir elecciones anticipadas sea una forma de compensar su negativa a adoptar un papel activo frente a los que ellos mismos consideran «deterioro institucional severo» por las políticas de Pedro Sánchez. La decisión de reclamar elecciones la toma Núñez Feijóo con su círculo más estrecho en la tarde del viernes, esto es, Elías Bendodo y Cuca Gamarra, además de su equipo técnico y de comunicación en Génova.

El punto de inflexión lo marcan los cambios en las reglas del juego del CGPJ y TC

Y así se traduce en la entrevista que publica El Mundo el domingo bajo el titular «pido elecciones ya, el plan de Sánchez no tiene legitimidad«. Mientras «Vox y Ciudadanos quieren marcar al PP, nosotros queremos marcar al PSOE», apostillan en su equipo. En la misma línea que su jefe de filas, insisten en que Pedro Sánchez «no tiene un mandato electoral para hacer lo que hace, dijo que iba a hacer todo lo contrario», tanto en lo que se refiere a su política de alianzas como a lo que afecta al desafío independentista catalán.

Pero si hay un punto de inflexión que altera los planes de Génova el viernes pasado por la tarde es la «coacción penal a los miembros del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional para blindar la entrada de sanchistas al tribunal de garantías». Con esa propuesta «Sánchez compromete la separación de poderes y retuerce la ley».

Aluden a las enmiendas que los socialistas incorporan a la proposición de ley con el objeto de derogar el delito de sedición conforme al acuerdo al que han llegado con ERC para, de paso, alterar el sistema de mayorías y de minorías en el CGPJ y evitar la fiscalización, por parte del Tribunal Constitucional, de los nombres que le corresponde proponer al Ejecutivo, en este caso el del ex ministro Juan Carlos Campo y el de la ex directora general monclovita Laura Díez.

Sánchez se aferra al bloqueo, por parte del PP, de la renovación del CGPJ, así como a la negativa de los magistrados conservadores a cumplir la ley que les obligaba a hacer en septiembre una propuesta de dos magistrados para el TC, para cambiar las reglas del juego que afectan a instituciones básicas del ordenamiento constitucional.

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