España

Cree que puede "recuperar el espacio" que ahora lidera Sumar

Podemos aspira a marcar el paso parlamentario dentro de Sumar, que se blinda de cara a los Presupuestos

El partido de Yolanda Díaz trabaja en un reglamento disciplinario, aún en borrador, para garantizar unidad de voto dentro del grupo plurinacional y evitar la insubordinación | Podemos defiende tener voz propia en la negociación de los PGE y dice que ejercerá su capacidad de rechazarlos si así lo considera

La vicepresidenta del Gobierno y líder de Sumar, Yolanda Díaz, durante los premios Infolibre 2023, anoche EP/ Gabriel Luengas

Con el calendario parlamentario despejado hasta diciembre, cuando concluye este corto periodo de sesiones, Podemos ya ha puesto la lupa sobre los Presupuestos Generales del Estado (PGE) con la intención de convertirlo en el primer gran foco de reivindicación política. Ello, en un momento en el que carece de poder nacional tras la pérdida de los ministerios de Derechos Sociales e Igualdad, y en el que solo cuenta con cinco de 31 diputados dentro del grupo plurinacional Sumar [hay que distinguir la confluencia electoral del Movimiento Sumar]. El empeño de desplegar su "autonomía política" respecto a Yolanda Díaz a lo largo de la legislatura se quiere reflejar de cara a las nuevas cuentas del Gobierno, que ya ha iniciado su elaboración.

Así lo trasladó este jueves la secretaria general morada, Ione Belarra, desde el Congreso de los Diputados, que apuesta por hacer valer su "voz" y sus "votos" tras haberlos dado "gratis" a la investidura de Pedro Sánchez "sin acuerdo programático ni de Gobierno". Todo pese a integrar la marca que colidera el Ejecutivo y haber sido su ya ex responsable económico, Nacho Álvarez, uno de los principales negociadores con el PSOE.

Internamente, en Podemos defienden que sin ellos "no hay Presupuestos". Incluso están dispuestos, afirman, a votar en contra de la mayoría progresista con el PP, Vox y la UPN, quienes rechazaron la investidura, de darse el caso. Eso, impediría a Moncloa obtener la mayoría simple necesaria para aprobar el trámite en el Congreso: de los 179 votos a favor, se pasaría a 174 frente a 176 en contra. Todo en un momento en el que los morados alertan del "peligro" que supone la "ola reaccionaria" de "las derechas". Pese a estos avisos, fuentes de Podemos admiten que no hay una decisión oficial tomada al respecto. Sí un convencimiento de no "regalar" nada al PSOE. La estrategia a corto plazo podría adoptarse en la reunión del Consejo Ciudadano Estatal de este sábado en la sede nacional de Madrid. Preguntado por ello, fuentes del PSOE aseguran que no tiene preocupación porque aún "no estamos en esas ni hay Presupuestos".

"Van a tener que negociar sí o sí, si no quieren prorrogar los actuales" Presupuestos, expresan esas fuentes, que instan al PSOE a hacer "valer" su apoyo ante una de las elaboraciones de PGE "más difíciles". Tanto por configuración de socios, como por el hecho de no contar ya "con fondos europeos". Los morados aluden, sin embargo, a que antes de todo el PSOE tiene que fijar el techo de gasto y los objetivos de déficit con Díaz en Consejo de Ministros para luego llevarlo al hemiciclo y someterlo a voto. No sin antes olvidar la necesidad de reformar la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera para evitar el veto del PP a ambos elementos en el Senado ejerciendo su mayoría. Los populares esperan tumbar las cuentas, algo difícil con dicha reforma que el PSOE ya intentó en 2018 colándola en una ley sobre formación de jueces en materia de violencia de género. En 2020 Hacienda amagó para eliminar ese veto, pero quedó en papel mojado por la crisis del coronavirus y las limitaciones de los estados de alarma.

Podemos ve en los Presupuestos y su demanda a negociar en solitario un escenario potencial al choque interno en el grupo parlamentario de Sumar"

Ante la promoción de esa "autonomía" hecha por Belarra, pese al acuerdo electoral alcanzado en julio que incluye penalizaciones económicas si se abandona el grupo, Sumar está perfilando un reglamento disciplinario interno para su funcionamiento. Especialmente dirigido para casos de insubordinación, con sanciones para los parlamentarios que separen su voto de la mayoría. Teniendo en cuenta que la alianza la conforman hasta trece formaciones nacionales y regionales. Es algo cotidiano en otras formaciones como el PP o el PSOE. Se puede recordar la multa de 600 euros a Carmen Calvo este mismo año, por saltarse el voto común respecto a la Ley Trans.

Sumar confía en que el ruido pase con el tiempo

En sede parlamentaria, la portavoz de Sumar, Marta Lois, explicó este jueves posteriormente a Belarra que el reglamento es un instrumento interno más del que disponer, pero que el deseo es el de no tener que llegar hacer uso de él. Porque esperan que Podemos ni ningún otro partido del grupo actúe con unilateralidad. La apuesta de Sumar es la "cohesión" y la toma de decisiones común. Desde la confluencia añaden a las palabras de Lois que el reglamento contiene derechos y obligaciones a partes iguales. Algo que puede ser beneficioso también para Podemos, aseguran.

Pese a la insistencia de Belarra en el mantra de que Sumar acabará echándolos del grupo parlamentario como lo han hecho del Gobierno, fuentes magentas apuntan que no van a expulsar a nadie. Es más, señalan que son "conscientes de la dificultad de la legislatura". "Dejar fuera a las derechas [del poder] pasa por la unidad", dicen, y argumentan que Podemos tiene parte de "responsabilidad" de evitarlo. Ante las acusaciones de arrinconamiento que la fuerza izquierdista achaca a la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, en Sumar delegan responsabilidades. Inciden, de hecho, en que "la tensión viene dada por el propio Podemos" y no por ellos. Y así "es difícil rebajar" el tono. Es más, instan a Belarra a decir en qué "no están de acuerdo" del pacto de Gobierno firmado con el PSOE.

En Sumar consideran que Podemos está jugando un farol, apelando a escenarios de confrontación que aún "no existen". "Podemos está en la unilateralidad permanente", aseguran, y lo enlazan con la salida "forzada" de Álvarez. "El veto no ha sido de Sumar a Podemos para los ministerios, lo ha sido de Podemos a Nacho, una persona que ha sido crucial para este proceso" de acuerdo. Frente esa tensión, la actitud mayoritaria es la de tener paciencia hasta que se relaje la situación. "Este ruido a la gente le importa poco, lo importante es seguir adelante", añaden.

Podemos cree que puede "convencer" en Sumar

Pese a la actitud combativa pública, en Podemos consideran que el ejercicio de esa "autonomía" es compatible dentro de Sumar con la mesura. Porque creen que pueden llegar a "convencer" a los socios de Díaz de que sus posiciones en determinados asuntos son más útiles que los de la gallega y su núcleo duro. Y eso, bromean, puede llegar a constituir un grupo bastante 'rebelde' e inestable. Más cuando "se crea de cero". "Vamos a ver lo que da de sí el grupo", invitan a esperar. También para descubrir si es factible su continuidad dentro, dado que, aunque desean continuar, saben que ante cualquier insubordinación por alguna materia social, la reprimenda será fuerte.

"Nosotros hablamos ahora con una legitimación enorme tras haber pasado por el Gobierno. Hemos estado ahí y sabemos lo que podemos hacer o no", advierten ante posibles "escusas" de los socios de Gobierno para no admitir sugerencias. "Lo que más ha molestado siempre es que hablemos. La jugada de Nacho tenía como objetivo comprar nuestro silencio. Pero ahora la mayor capacidad que tenemos es nuestra voz", concluyen desde Podemos, que insta a esperar a la dinámica de plenos para saber "qué hacer con nuestros votos".

La aspiración de Podemos, ahora sin competencias ministeriales, es la de "volver a mandar" en el espacio a la izquierda del PSOE en un "medio plazo". Una meta, la de "recuperar espacios", que ven clara. Argumentan que lo que se ve es el resultado de unas listas "retocadas" para las generales, pero confían en el respaldo mayoritario de la base que aupó a Sumar. Eso muestra una clara intencionalidad de concurrir en solitario en las próximas convocatorias electorales. Por ejemplo, en las europeas. Belarra ya ha dicho que dependerá de la utilidad de los posibles pactos. Decisión de los territorios será hacerlo en Galicia o País Vasco, también para el próximo año.

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