Andalucía | España

Moreno Bonilla reivindica su independencia

Vox enfría el deseo de Juanma Moreno de gobernar en solitario: "Tenemos 15 escaños. Primero las medidas y ya se verá quién las acaba impulsando"

Los de Abascal aseguran que siguen guiándose por la misma estrategia de este ciclo, aunque actuarán con "humildad" y de acuerdo a la "proporcionalidad"

El secretario general y vicepresidente de Vox, Ignacio Garriga, durante una comparecencia en la sede nacional del partido, este lunes
El secretario general y vicepresidente de Vox, Ignacio Garriga, durante una comparecencia en la sede nacional del partido, este lunes | EFE/ Borja Sánchez-Trillo

El secretario general y vicepresidente de Vox, Ignacio Garriga, marcó el paso de su partido a la hora de afrontar el proceso de negociaciones en Andalucía, apenas horas después de que las urnas acabasen con la mayoría absoluta que ostentaba el PP. Como se ha establecido en las anteriores negociaciones, Vox no quiere hablar de los "sillones" antes de que se aborden medidas muy concretas, entre ellas, el de la 'prioridad nacional' para el acceso a ayudas sociales o de acceso a la vivienda. Es el tema que ha dominado la campaña electoral de los de Santiago Abascal estas dos semanas, tras lograr sacarlo adelante en Extremadura y Aragón.

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Esa misma estrategia la siguió el candidato andaluz de Vox, Manuel Gavira, durante varias entrevistas a lo largo de la mañana tras la resaca electoral. El contrapunto lo daba a primera hora de la mañana en Canal Sur el gerente nacional de Vox y cabeza de lista por Sevilla en estos comicios, Javier Cortés, que planteaba una negociación en torno a medidas y dando a entender que se conformarían con un apoyo externo al PP. "No pedimos gobierno, no vamos a pedir sillones, no vamos a pedir vicepresidencias ni consejerías. Lo que vamos a pedir es un cambio de políticas y que, a partir de ahora, la prioridad sea una realidad", expresaba.

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Pero desde Bambú, Garriga alejaba cualquier debate sobre la entrada o no a un futuro gobierno de coalición hasta nueva orden. Se acogía a la dinámica desempeñada por el partido durante las negociaciones en Extremadura, Aragón o Castilla y León, de una primera fase de diálogo sobre un programa, una segunda sobre cómo se financiaría ese programa para hacerlo real, y una tercera etapa en la que se definía quienes ejecutarían ese programa. "No voy a salirme del marco. Vamos a negociar medida a medida, política a política. Los andaluces han dejado claro que quieren un nuevo rumbo, por eso le han quitado la mayoría al PP, que ha perdido cinco escaños y dos al PSOE. Luego llegará el momento de quién va a impulsar o gestionar. Esa es otra pantalla que abordaremos cuando toque", se posicionaba Garriga.

Las declaraciones del número 'dos' de Vox se daban minutos después de la llegada de Moreno Bonilla a Génova, donde este lunes aconteció una reunión de la Junta Directiva Nacional (JDN) presidida por Alberto Núñez Feijóo. A la entrada, el dirigente andaluz y próximo candidato a la investidura, se mojaba y reiteraba su deseo de conformar un gobierno del PP en solitario, en minoría, con esos 53 diputados regionales, a dos de la absoluta. Un ejecutivo que tenga, eso sí, que llegar a acuerdos puntuales con partidos como Vox.

Garriga rebajó las prisas del popular, aunque su comparecencia distó de la de otros momentos, como Aragón o Castilla y León, donde se precisó desde el primer minuto el deseo de conformar gobiernos de coalición con el PP.

"Hay que extraer la conclusión de que alguien que tenía mayoría -de 58 escaños- ahora ya no la tiene, y que Vox tiene la capacidad de cambiar el rumbo de las políticas de Andalucía. Ahora lo prioritario es hablar de cómo hacerlo", dijo Garriga. Aplaza ese debate sobre cómo se materializará un posible acuerdo a "las próximas semanas". Tampoco cree Garriga que Moreno Bonilla vaya, como ha venido advirtiendo, a ir a una investidura sin atar antes los apoyos necesarios. "Estoy convencido de que se sentará a hablar. No creo que tenga problema en acceder a la 'prioridad nacional', porque ya la han aplicado en otras regiones, no creo que tenga problemas en llegar a acuerdos beneficiosos (...), más cuando tenemos la capacidad de que lidere en Andalucía".

Se entiende que Vox no cede a la presión por una posible repetición de autonómicas si no se llega a buen puerto. Desde el partido siempre defienden que actúan de acuerdo a los intereses de sus votantes y que no temen a las urnas.

"Humildad" y "proporcionalidad"

Frente al debate impuesto por el PP, de que Moreno Bonilla tiene la investidura solo a dos escaños, Garriga quiso recalcar que esto no va de lo que le falta a los populares, sino de que Vox ha crecido -un 0,4% en las urnas y un escaño-, y que tiene 15 escaños que son necesarios para el PP en su conjunto. "Es lo que han decidido los andaluces. Vamos a actuar con mucha humildad y conscientes de la proporcionalidad. Vamos a considerar los cambios oportunos. Tendremos que hablar de esa prioridad, de poner fin a la inmigración masiva, de educación, de seguridad en las calles, de reducción de impuestos y, en definitiva, de sentido común".

Al hablar de proporcionalidad, Vox implícitamente asume su rol secundario, da a entender que se conformaría con ese papel de socio externo, como ha ejercido en otros enclaves como Baleares estos años. Pero durante este ciclo ha recalcado que la "mejor manera" de tutelar el cumplimiento de los acuerdos con garantías es estar dentro de los propios gobiernos. Por lo tanto, con esa apelación a la "proporcionalidad", Garriga podría contemplar una entrada mínima con una consejería al futuro ejecutivo andaluz. El debate queda, no obstante, para más adelante.

Garriga sí tuvo, con todo, un aparente lapsus que lleva a pensar esta segunda opción. Preguntado por la desregularización y por "desmontar la administración paralela" de gasto político que vienen denunciando en campaña, el secretario general de Vox indicó que "cuando entremos en el gobierno tendremos acceso a mayor documentación y descubriremos una maraña de organismos" existentes.

La única garantía que deja por sentado Garriga es que la abstención a la investidura de Moreno Bonilla queda completamente descartada. "No es porque lo diga Vox, es porque ha habido un 'no' rotundo en las urnas. La responsabilidad de Vox es ejercer la voluntad de los andaluces". "Los españoles están hartos", consideró en referencia a las políticas socialistas. "Vox es el único que crece en las urnas", apreció, sin tener en cuenta a Adelante Andalucía.

En una comparecencia de prensa desde la sede nacional, tras la reunión del Comité de Acción Política, Garriga trasladó que hasta ahora el papel de Vox ha sido el de "árbitro", pero quieren ir a más, tener "capacidad de gestión" por sí solos. Pese a que fuentes del partido valoraban como muy posible un desbloqueo en Castilla y León poco después de las urnas andaluzas, el catalán aseguró que queda aún varios asuntos sobre los que "avanzar" y que "no hay prisa" para sacar junto a Alfonso Fernández Mañueco "el mejor acuerdo posible".

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  1. Visto lo visto, a quien no conviene la repetición electora es al PP, con tendencia a la baja…

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