El tiempo se detiene por un segundo en Alemania en la noche electoral de 2033. Ha sucedido. Alternativa para Alemania (AfD) es el partido más votado en las elecciones legislativas con el 36%. Necesita apoyos para gobernar pero los alemanes han dejado claro que quieren que la extrema derecha esté en el poder. Cien años después de que lo hiciera Hitler. Deutschland 2033: Ein Szenario es un ensayo escrito por el periodista Justus Bender, subjefe de Política del Frankfurter Allgemeine Zeitung. Salió a la luz tres semanas antes de la contundente victoria de AfD en Sajonia-Anhalt el pasado 6 de septiembre. Con 39 escaños, AfD se quedó al borde de la mayoría absoluta y todo indica que gobernará con el apoyo de la Alianza Sahra Wagenknecht (BSW). Será la primera vez que la extrema derecha consigue el poder en un estado federado. Sajonia-Anhalt será el laboratorio donde AfD ensayará su visión.
La trama de Deutschland 2033 sería una distopía sino tuviera que ver tanto con la realidad. Las próximas elecciones generales en Alemania se celebran en 2029 si no hay sobresaltos. Alternativa para Alemania es el partido que figura en cabeza en los sondeos. Si los alemanes acudieran ahora a las urnas, AfD ganaría con un 28% de los votos, seguida de la CDU con el 21%. Los Verdes serían terceros con el 16%, por delante de socialdemócratas con un 12% y la Izquierda con el 11%, según el sondeo de Forsa. Liberales y BSW se quedaría fuera, por debajo del 5%. Es decir, AfD no está aún cerca de ese 36% pero lidera las encuestas. En el Parlamento actual es la principal fuerza de la oposición con 150 diputados de un total de 630.
2033, una provocación
Faltan siete años para las elecciones de 2033. Justus Bender (Bonn,1981) reconoce que ha elegido la fecha de forma deliberada para evocar 1933. Es una provocación que busca mover al lector. El periodista, que sigue a AfD desde su creación en 2013, no describe la instauración de un Cuarto Reich, y tampoco la equipara con el Partido Nacionalsocialista (NSDAP).
Sin embargo, sí ve similitudes en el tono político que imperaba en los años 30 con el que vivimos en la actualidad, según sus lecturas de esa época, sobre todo los diarios de Victor Klemperer. Como entonces, el mecanismo discursivo de AfD es el siguiente: primero se niega que haya una intención radical; si hay pruebas, se minimiza; si no hay manera de minimizarse, se presenta como un caso individual; y finalmente se acusa a los medios de exagerar. Recuerda a la forma de proceder de Trump.
Pactar con AfD para desenmascarla
Volvamos a la noche electoral que es el punto de partida de Deutschland 2033, editado por C.H.Beck. Las seis de la tarde en Alemania es la hora en la que se conocen los primeros sondeos en las elecciones. Es una ceremonia con sus ritos. En los canales de la televisión pública, ARD y ZDF, se escuchan los últimos diez segundos y justo a las 18 horas se despliegan los gráficos con los resultados. En ese "segundo cero" nadie sabe qué decir en el ensayo de Justus Bender. Ya se ha dicho todo antes. Y se ha probado todo para evitar que pase. Desde ese momento el periodista traslada una de la ideas centrales del libro: el agotamiento democrático.
La CDU se ve en una encrucijada: o facilita un gobierno Frankenstein con socialdemócratas, Verdes, liberales y La Izquierda, o rompe el Brandmauer (el muro cortafuegos, en alemán) o cordón sanitario y pacta con Alternativa para Alemania. En Sajonia-Anhalt la situación guarda paralelismos en 2026, pero desde la CDU y la CSU hay acuerdo en mantener el cordón sanitario.
En 2033 son los pragmáticos de la CDU los que deciden que ha llegado la hora de dejar que gobierne Afd. El líder de la CDU es en la ficción Jens Spahn, quien fuera ministro de Sanidad. Ha dimitido recientemente como jefe del grupo parlamentario de CDU/CSU al revelarse que su pareja ha sido padre por subrogación. En Alemania está prohibida y su partido se opone a su legalización. Bender elige a Spahn como un dirigente que podría estar a favor de la vía pragmática en 2033. Sería una decisión aparentemente sensata.
La tesis sería: hemos probado todo y no ha funcionado. Si gobiernan, se producirá el desencanto. Así la CDU negocia con la AfD la formación de gobierno y Alice Weidel, colíder federal de AfD, se convierte en canciller. Las negociaciones van rápido porque unos quieren ganar perfil y los otros que sus votantes se den cuenta del cambio lo antes posible. "Unos quieren ponerse a salvo, los otros dar la vuelta al país", escribe Bender.
Alice Weidel es una figura singular: es lesbiana y vive con su pareja en Suiza, donde tienen dos hijas adoptivas. Según dijo al ser preguntado en rueda de prensa el líder de AfD en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund, no es lo ideal para los niños pero es mejor que estar un orfanato. Su padre militó en AfD desde el primer momento y su abuelo paterno fue juez en Varsovia durante la ocupación nazi. En el escenario que describe Bender, Weidel sería la primera canciller de extrema derecha desde Hitler.
La deriva iliberal de AfD
Para empezar, el nuevo gobierno introduce un cambio en la Constitución para que se reconozca la cultura dominante alemana y el cristianismo. Aplica el programa con el que se ha presentado la AfD en Sajonia-Anhalt casi al pie de la letra: deportaciones aceleradas para impedir que actúe la Justicia; encarcelamiento de inmigrantes sin derecho de residencia; iniciativas para retirar la ciudadanía a algunos ciudadanos de origen extranjero; y acciones relativas a los medios de comunicación. Por un lado, se aprueba un delito sobre la difusión de noticias falsas, y a la vez se persigue a los medios críticos. También se recorta el presupuesto a los medios públicos.
Todos esos cambios se ejecutan a gran velocidad, de modo que los ciudadanos, o sus representantes políticos, o la sociedad civil, apenas tiene tiempo para reaccionar. Es similar a lo que hace Trump con lo que se denomina "inundar la zona".
El escenario se parece más a la Hungría de Viktor Orbán o a los Estados Unidos de Donald Trump que a la Alemania nazi. Pero Justus Bender quiere dejar claro que no es tan fácil evitar una deriva autoritaria. Quien está en el gobierno dispone de muchas competencias administrativas, regulatorias y legislativas. Como dice Bender, "el derrumbe llega sin violencia revolucionaria, ni masas fanatizadas, sino mediante administración, párrafos jurídicos y una justicia politizada".
La resistencia es mínima porque se empieza a extender la idea de que no merece la pena. "La República muere, pero el país permanece en silencio". Ahí entronca el escenario con los años 30 cuando la mayoría se convierte en Mitläufer, en colaboradores pasivos del nazismo. Si no hay consciencia de lo valiosa que es la democracia y las instituciones, la pasividad cuando se produce esta deriva hará que luego sea irreversible el proceso.
La AfD tiene a la CDU en el punto de mira
La tesis de Justus Bender es que la CDU cree que domesticará a AfD desde el Gobierno, pero AfD tiene como objetivo destruir la CDU y ocupar su espacio político. Por eso considera que ese pacto sería asimétrico y contraproducente. Es crítico con los planteamientos de los partidos tradicionales, incapaces de empatizar con las emociones de unos votantes cansados y muy enfadados con el sistema.
En Deutschland 2033 la CDU sale del Gobierno, pero AfD sigue gobernando en minoría. Weidel anuncia incluso el fin de las sanciones a Rusia y de la ayuda a Ucrania. Podría recurrir a plebiscitos para mantenerse en minoría. Pero la escena final nos lleva a un fin de año en el que una Weidel pletórica anuncia a su seguidores que las encuestas les dan un 45% de los votos. Su idea es anticipar elecciones para gobernar en solitario.
En las próximas elecciones en Mecklemburgo-Antepomerania, el 20 de septiembre, AfD va en cabeza, con gran empuje de los socialdemócratas en segundo lugar. La CDU se hunde en el CDU. Sería un schock que quedara por debajo del 5% y fuera extraparlamentaria. La fuerza electoral de la socialdemócrata Manuela Schwesig puede ser el dique de contención en este Land. Pero el escenario que dibuja Deutschland 2033 quizá se acelere y lo veamos en 2029. ¿Están los alemanes preparados?
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