«No sé si me expreso como ministro español de Exteriores o como Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad». Josep Borrell (Puebla de Segur, 1947) ha comparecido este jueves en su último acto público como jefe de la diplomacia española en un acto celebrado en la Casa de América en el que ha presentado Fragmentos exteriores, una recopilación de artículos publicados en su año y medio en el gobierno de Pedro Sánchez.

Hoy viernes participa por última vez en el Consejo de Ministros y después será despedido en el Palacio de Santa Cruz por sus colaboradores y los funcionarios del Ministerio de Exteriores. Acudirá la titular de Defensa en funciones, Margarita Robles, que se hará cargo de la cartera que deja Borrell hasta que haya nuevo gobierno.

Asume Borrell como miembro de la Comisión Europea que encabeza Ursula von der Leyen el 1 de diciembre. Y sin salir de Madrid realizará su primera salida como jefe de la diplomacia europea para asistir a la Cumbre del Clima junto a Von der Leyen.

En el acto, Borrell ha hablado de su libro, una recopilación de 46 artículos que sintetizan su visión del mundo, guiado por Ignacio Molina, investigador senior del Real Instituto Elcano. «Son el latido del tiempo», en palabras de Borrell, de estos 18 intensos meses, marcados por la vocación europeísta de España y de este ministro, y por el problema catalán.

Hoy el gran problema de España de cara al exterior es la unidad del Estado. La integridad territorial de un país es fundamental

«Hoy el gran problema de España de cara al exterior es la unidad del Estado. La integridad territorial de un país es fundamental», ha remarcado. De ahí el giro que ha dado España Global, para focalizar su acción en argumentar contra el relato independentista. Anteriormente, había que vender España como un lugar atractivo para invertir.

Borrell ha reconocido que se despide como ministro de Exteriores con una alegría. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha decidido el miércoles que como medida cautelar no se abran delegaciones catalanas en el exterior. La cuestión catalana «nos ha llevado mucho tiempo y mucha energía», ha destacado.

España como potencia media

En política exterior el gobierno de Pedro Sánchez arrancó con un golpe de efecto relacionado con la crisis migratoria con la acogida delAquarius en junio de 2018. «Era una llamada de atención para dar un impulso a la política migratoria», sin que eso supusiera la vía para solucionar el problema.

En segundo lugar, Borrell ha subrayado que se ha conseguido colocar a Marruecos en la órbita de la Unión Europea, ya que es un país con el que interesa que haya una evolucionada política de vecindad.

Es significativo que la última visita de la que ha sido anfitrión Borrell como jefe de la diplomacia española ha sido la del ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita, con quien cenó el miércoles en el Palacio de Buenavista.  

Y, sobre todo, el gobierno español deseaba contribuir a que Europa tenga un papel en el mundo más allá de la reacción a la última crisis. El papel que va a desempeñar Josep Borrell desde ya como Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad confirma esta vocación europeísta de España.

Prueba de que su vocación europeísta es bien entendida entre los españoles fue su éxito en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, en las que fue cabeza de lista del PSOE. Su triunfo fue incontestable. El PSOE logró entonces 20 escaños de los 54 en liza con un 33,14% de los votos.

Renunció a su acta de eurodiputado pero Bruselas y Estrasburgo eran su destino. Fue propuesto como comisario europeo por el gobierno de Sánchez y designado como Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión.

Si los europeos no somos capaces de estabilizar los Balcanes, dejaremos de ser una potencia geopolítica

En suexamenen el Parlamento Europeo, Borrell anunció que su primer viaje como jefe de la diplomacia europea sería a Kosovo. Ahora señala que para ir a Kosovo tendrá que esperar a qua haya gobierno. Pero ha destacado que la estabilidad de los Balcanes pone a prueba la capacidad de la UE. «Si los europeos no somos capaces de estabilizar los Balcanes, dejaremos de ser una potencia geopolítica».

Por un lado, el proceso de adhesión de los países ex miembros de Yugoslavia que aun no están en la UE «no funciona». Pero a la vez sin incentivos, no habrá estímulos para las reformas, necesarias para contener un flujo migratorio que afectaría a la Unión Europea. «Nos va mucho en la estabilización de esta región», ha señalado.

Como también resultará vital que una vez superado el Brexit («esperemos que después del 12 de diciembre («cuando después de las elecciones británicas empecemos a mirar al futuro con el Reino Unido»), la Unión Europea tenga voluntad de seguir avanzando y para ello ha de ser consciente de cómo es el mundo de hoy, donde China está volcada en la batalla de la conectividad y por ello fomenta esa Ruta de la Seda que alcanza hasta Chile, y donde Estados Unidos mira hacia sí mismo.

Para la Unión Europea, según Borrell, «la OTAN es y será la base de su defensa territorial», pero a la vez ha de desarrollar capacidades para resolver todas las cuestiones de seguridad que no atiende la Alianza Atlántica. Por ejemplo, un ataque cibernético queda fuera del alcance de la OTAN y los europeos han de atender estas nuevas amenazas. El presidente francés, Emmanuel Macron, es quien llama la atención con titulares grandilocuentes («la OTAN está en muerte cerebral») sobre esta necesidad.

Los europeos no tenemos una cultura estratégica común de los riesgos a los que nos enfrentamos

Como jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell tiene que hacer frente a una grave carencia: «Los europeos no tenemos una cultura estratégica común de los riesgos a los que nos enfrentamos… Hay que construir esta percepción común y no puede hacerse de la noche a la mañana». Para los Países Bálticos Rusia supone una amenaza, pero no ven el Sahel como una zona que es un auténtico polvorín.

Capital simbólico en América Latina

Tampoco los vínculos son los mismos.»España es una potencia media con un enorme capital simbólico, especialmente en América Latina y también en África». Habría que aprovechar mejor este potencial.

Y son zonas por las que la Unión Europea no ha mostrado hasta ahora especial interés. Ha revelado Borrell cómo en la preparación de su examen ante el Parlamento Europeo vio la nula atención que dedicaron a América Latina sus interlocutores. A lo sumo le preguntaban sobre Venezuela, y Cuba. Borrell acaba de visitar Cuba acompañando a los Reyes en su primera visita de Estado a la isla.

Hay que sacudir el tablero en Venezuela porque las sanciones no son la palanca para cambiar el régimen

Y sobre Venezuela le plantearon desde el público una de las escasas cuestiones a Borrell, quien como jefe de la diplomacia europea seguirá lidiando con una situación «de bloqueo», en sus palabras. A juicio de Borrell, «hay que sacudir el tablero porque las sanciones no son la palanca para cambiar el régimen y provocan un coste humano inaceptable».

Ha incidido en cómo las sanciones impuestas por Estados Unidos están haciendo sufrir al pueblo venezolano, y ha dicho que la crisis humanitaria no se puede solucionar con «la caridad internacional».

El también socialista Felipe González ofrecía una visión muy diferente en la presentación del documental Venezuela. El exilio femenino, junto a la abogada y activista venezolana Tamara Sujú. González ha defendido en reiteradas ocasiones las sanciones personales a leales del régimen de Maduro que tienen propiedades en España, que disfrutan sus parientes. “En esta ciudad [por Madrid] tenemos familias de los factótums del régimen. Aumenten las sanciones personales, que son eficaces”, decía en el XII Foro Atlántico.

En ese foro Felipe González, expuso cuáles han de ser las condiciones de todo diálogo. «Hay que tener claro que con Maduro en el poder nunca habrá elecciones democráticas. Y a los noruegos, o a quien crea en la buena voluntad del régimen, les aconsejo siempre que la premisa es que liberen a todos los presos políticos, pero no a unos cuantos, a todos, y que no vuelvan a arrestar a nadie más. Por supuesto, ningún ciudadano puede estar inhabilitado para competir en las elecciones. Y han de facilitar el voto de los cuatro millones de venezolanos en el exilio».

Lo que Borrell borraría de estos 18 meses sería su desplante en la entrevista en Deustche Welle. En Conflict Zone, el ministro reprochó al periodista que mintiera constantemente sobre Cataluña y se levantó, dispuesto a dejar sin concluir la entrevista, pero más tarde regresó.

A su sucesor (o sucesora) le recomendaría que se empeñe en mejorar la maquinaria y lograr más recursos. «Los instrumentos de los que disponemos no están a la altura del país que somos».

Borrell, que fue presidente del Parlamento Europeo entre julio de 2004 y enero de 2007, regresa a Bruselas. Vuelve de donde nunca se ha ido en realidad como un español nacido en Cataluña con corazón europeo.