“Rubalcaba sigue presumiendo de que  su comando en Interior está intacto y le reporta toda la información sensible”. Éste es el mensaje que dos interlocutores distintos le han hecho llegar en las últimas semanas a Juan Ignacio Zoido -al frente del Ministerio del Interior desde el pasado mes de noviembre- sorprendidos y molestos tras escuchar la confesión por boca del propio ex ministro socialista.

Hace casi seis años que Alfredo Pérez Rubalcaba dejó Interior tras ser propuesto por el Comité Federal del PSOE como candidato a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2012, pero, según puede deducirse de sus propias palabras, mandos policiales de su confianza le siguen suministrando información. “Va comentando que se entera de lo que pasa en el Ministerio antes que el propio ministro”, cuentan a El Independiente fuentes conocedoras de las conversaciones.

Decidido a marcar distancias desde el primer momento con la etapa de Jorge Fernández Díaz, reprobado en el Congreso en la recta final de su mandato por las grabaciones de sus encuentros con el entonces director de la Oficina Antifraude de Cataluña (Daniel de Alfonso), Zoido ha conformado su propio equipo en el Ministerio y ha tratado de colocar a algunos mandos policiales de su confianza. Pero en los niveles intermedios apenas se ha producido renovación siete meses después de que Zoido se instalara como inquilino del palacete del Paseo de la Castellana, 5.

Dos interlocutores han hecho llegar el mensaje al ministro del Interior en las últimas semanas

Rubalcaba mantenía una estrecha relación con algunos comisarios principales de Policía que desempeñaron cargos de relevancia en la etapa de Rodríguez Zapatero, como es el caso de Telesforo Rubio y Miguel Ángel Santano. Así, Rubio ocupó la Comisaría General de Información y Santano ejerció como máximo responsable de la Policía Científica, unidad encargada, entre otros casos, de la investigación del 11-M. Pero fueron apartados tras la llegada de Fernández Díaz al Ministerio, pasando a asumir el primero la jefatura de área de la Subdirección de Recursos Humanos de la Policía, mientras que el segundo fue nombrado miembro del Consejo Asesor de la Policía.

Ambos comisarios fueron destituidos a mediados de junio de 2015 por el entonces Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional, Eugenio Pino. El desencadenante fue la publicación días antes en el diario La Razón de una fotografía en la que se distinguía a los dos comisarios principales reunidos en un bar cercano al Congreso de los Diputados con Antonio Trevín, portavoz del PSOE en la comisión de Interior y ex delegado del Gobierno en Asturias. La decisión de Pino marcó un punto de inflexión y la cordialidad que presidía la relación entre Fernández Díaz y Pérez Rubalcaba se truncó y dio paso a una oposición feroz por parte del grupo socialista en la Cámara Baja, recuerdan las fuentes consultadas.

“En los cuerpos policiales hay lealtades que se mantienen toda la vida, y estoy seguro de que [Rubalcaba] tendrá amigos tanto en la Policía como en la Guardia Civil”, sostienen fuentes que conocen el Ministerio del Interior y el funcionamiento interno de las fuerzas de seguridad.

Zoido sigue sin acometer una remodelación en los niveles intermedios de mando de ambos cuerpos policiales

La primera medida adoptada por Juan Ignacio Zoido fue nombrar al secretario de Estado de Seguridad, José Antonio Nieto, y a los nuevos directores de la Guardia Civil (José Manuel Holgado Merino) y Policía Nacional (Germán López Iglesias). No contar con ningún alto cargo de Fernández Díaz fue toda una declaración de intenciones del actual titular de Interior, dispuesto a iniciar una nueva etapa alejada de la guerra entre comisarios policiales y del escándalo de las grabaciones en el ministerio.

Zoido, que siempre ha negado públicamente la existencia de una policía política, ha hecho algunos cambios con los que ha tratado de garantizarse que le llegue toda la información relevante que debe conocer para esquivar las trampas y mejorar el clima en los dos cuerpos policiales.

El ministro ha renovado a los directores adjuntos operativos (DAO) de ambos cuerpos, designando a Pablo Martín Alonso en la Guardia Civil en sustitución de Cándido Cardiel -al que había nombrado Pérez Rubalcaba en 2010- y en la Policía a Florentivo Villabona, hasta entonces al frente de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana. Si en el primer caso apenas tuvo margen de maniobra, por las particularidades del cuerpo y la antigüedad del mando elegido, la designación de Villabona como número dos fue especialmente meditada por Zoido: buscó a un mando que se jubila en noviembre con el encargo de hacer limpieza y acabar con la guerra interna que se ha venido librando en el cuerpo en los últimos años y poner los cimientos de una nueva etapa, allanando el terreno a quien le suceda antes de final de año.

El titular de Interior ha intentado desde el principio marcar distancias con su antecesor en el cargo

Precisamente fue en la etapa de Rubalcaba como ministro del Interior -llegó en abril de 2006 en sustitución de José Antonio Alonso y se mantuvo hasta julio de 2011- cuando se creó la figura del DAO como hoy se conoce a raíz de la decisión de Rodríguez Zapatero de unificar la Policía Nacional y la Guardia Civil. Hasta entonces, esas funciones estaban adscritas al subdirector de Operaciones.

En el segundo escalón de mando, los nombramientos más destacados que ha realizado Zoido en la Policía son los de Juan Carlos Castro como comisario general de Seguridad Ciudadana -obligado por la promoción de Villabona al puesto de DAO- y los de jefes superiores en varias comunidades autónomas, entre ellas Andalucía y Castilla y León.

Pero hay puestos clave en el organigrama operativo de la Policía Nacional que continúan vacantes. Es el caso de la jefatura de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), que desde el 8 de marzo de 2016 es ocupada de forma accidental por José Manuel García Catalán pese a ser un puesto clave en la investigación de los casos de corrupción que instruyen diversos juzgados del país. Interior no quiere errar con la elección y está analizando con detalle el candidato idóneo para ocupar este puesto.

Carta de queja

Precisamente, la UDEF se ha visto envuelta en la polémica tras vincular en un informe a Ignacio López del Hierro, marido de la ministra de Defensa María Dolores de Cospedal, y al ex ministro Manuel Pimentel con los negocios de Jordi Pujol Ferrusola. López del Hierro ha negado que haya tenido relación comercial con el hijo del ex president y ha enviado una carta de queja al director de la Policía, Germán López Iglesias. Interior va a estudiar ahora si se abre una investigación o procede una aclaración.

Tampoco la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha escapado de los reproches después de que, en el marco del caso Púnica, haya pedido investigar a la actual presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, por la presunta comisión de los delitos de cohecho y prevaricación en la adjudicación del contrato del servicio de cafetería de la Asamblea de Madrid al empresario Arturo Fernández. Tanto el juez Eloy Velasco como la Fiscalía Anticorrupción han rechazado por ahora imputar a la jefa del Ejecutivo en la pieza en la que se investiga la presunta financiación irregular del PP madrileño, decisión en todo caso que tendría que adoptar el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) dado que Cifuentes es aforada.

El propio ministro del Interior se ha comprometido a “poner todos los medios para que no surjan filtraciones” en investigaciones policiales, para evitar situaciones como la de Cifuentes. “Creo que se ha causado sobre todo una situación de alerta, de alarma, y un daño a una persona y a un partido que creo que hay que evitar”, defendió Zoido.