En la Casa Blanca el ambiente es tenso. Tan tenso como puede ser desempeñar un trabajo en un entorno en el que los compañeros vienen y van en cuestión de días. En la que debería ser una de las instituciones más estables del mundo, en poco más de medio año se han producido hasta 10 salidas, algunas de ellas excepcionalmente traumáticas -este viernes se confirmaba la destitución del estratega Steve Bannon-, y otras cantadas de antemano. Este es el decálogo de los caídos de la administración Trump, hasta el momento.

Sally Yates. Fiscal General del Estado (20 de enero de 2017 – 30 de enero de 2017)

Fue nombrada como Fiscal General provisional hasta que el Senado norteamericano confirmase a la persona que sustituiría a la anterior responsable del departamento, Loretta Lynch. A Yates le bastaron 10 días para protagonizar el primer gran escándalo de la era Trump en la Casa Blanca. ¿El motivo? Ordenar al departamento de Justicia que no defendiese la orden ejecutiva del presidente referente a inmigración y restricciones de viaje. «No estoy convencida de que defender esa orden sea coherente con las responsabilidades del departamento, ni de que la orden sea legal», escribió en una carta al funcionariado. El presidente Trump respondió destituyéndola ese mismo día y emitiendo un comunicado en el que calificaban a Yates como «traidora».

La ex Fiscal General del Estado Sally Yates.

La ex Fiscal General del Estado Sally Yates. EUROPA PRESS

 

Michael Flynn. Responsable de seguridad nacional (20 de enero de 2017 – 13 de febrero de 2017)

Apenas dos semanas más que Yates aguantó en el cargo Michael Flynn. Nunca un responsable de seguridad nacional duró tan poco sin ser provisional. La razón de su salida, como la mayoría de las polémicas referentes a la actual presidencia norteamericana, tuvo que ver con Rusia y con sus conversaciones con el embajador del Kremlin en los Estados Unidos, Sergey Kislyak. Según Flynn, sus charlas con Kislyak habían sido ocasionales y centradas únicamente en «felicitaciones de Navidad» y condolencias por la muerte del coro del Ejército Rojo en un accidente aéreo. Más tarde, investigaciones periodísticas y una advertencia de la propia Fiscalía advirtieron de que Flynn podría estar mintiendo, y de que en sus conversaciones con Kislyak se habría hablado también sobre el manejo de las sanciones impuestas a los oficiales rusos por la administración Obama. Tras varias jornadas de versiones contradictorias, Donald Trump acabó por destituir a Flynn en base a un «problema de confianza».

El ex responsable de seguridad nacional de EEUU Michael Flynn

El ex responsable de seguridad nacional de EEUU Michael Flynn. EFE

Preet Bharara. Fiscal del distrito sur de Nueva York (13 de agosto de 2009 – 11 de marzo de 2017)

Donald Trump nunca ha querido saber nada de los fiscales nombrados por la anterior administración. El 10 de marzo, el nuevo Fiscal General, Jeff Sessions, pidió por carta a los fiscales de distrito nombrados por Obama que renunciaran a sus puestos. Fueron en total 46 los que acabaron saliendo de la administración, con el caso paradigmático de Preet Bharara, que se negó a enviar su carta de renuncia, y aseguró haber sido despedido 22 horas después de negarse a responder una llamada telefónica del propio presidente Trump.

El ex fiscal del distrito sur de Nueva York Preet Bharara.

El ex fiscal del distrito sur de Nueva York Preet Bharara. EFE

Katie Walsh.  Subsecretaria general de la Casa Blanca (20 de enero de 2017 – 30 de marzo de 2017)

La número dos de los ayudantes de Trump duró en el cargo poco más de dos meses. Walsh salió de la Casa Blanca tras el fracaso de la primera propuesta sanitaria, que no consiguió el apoyo de las Cámaras. La salida de Walsh, no obstante, fue de las menos traumáticas. Tras dejar la administración, se incorporó como asesora a la organización pro-Trump America First, así como al comité central del Partido Republicano.

La ex subsecretaria general de la Casa Blanca, Katie Walsh.

La ex subsecretaria general de la Casa Blanca, Katie Walsh.

James Comey. Director del FBI (4 de septiembre de 2013 – 9 de mayo de 2017)

El gran terremoto de la presidencia de Donald Trump ha sido sin duda la relación entre el comandante en jefe y el ex director del FBI, James Comey, nombrado en 2013 por Barack Obama pese a ser republicano registrado durante décadas. Trump le mantuvo en el cargo, pese a conocer que pilotaba la investigación sobre la interferencia de Rusia en las elecciones norteamericanas, y pese a saber que este caso podría llegar a implicarle a él directamente. Según las informaciones publicadas en la prensa norteamericana, Trump y Comey mantuvieron una primera reunión en la que el presidente le pidió una «lealtad honesta», que el director del FBI aceptó.

Posteriormente, sin embargo, su relación se fue deteriorando, alcanzando su punto máximo el 14 de febrero, tras la marcha de Michael Flynn. Fue en un encuentro con el presidente que Comey registró por escrito y en el que Trump le pedía que «dejase caer» las investigaciones sobre Flynn y la interferencia rusa, lo que podría suponer una posible causa de obstrucción a la justicia.

De ahí en adelante, Trump trasladó a sus colaboradores más cercanos la necesidad de encontrar una razón para justificar la destitución de Comey. Esto sucedió finalmente el 9 de mayo, un día después de que el presidente pidiese al fiscal general Jeff Sessions y a su ayudante, Rod Rosenstein, registrar por escrito un reproche a Comey. Rosenstein, en respuesta, elaboró una lista de objeciones a la conducta del director del FBI en la investigación sobre los e-mails de Hillary Clinton, que Trump usó como justificación del despido. Posteriormente, ha admitido que la decisión fue «personal» y que iba a tomarla igualmente si no hubiera recibido el escrito de Rosenstein.

El día después de la salida de Comey, Trump mantuvo una reunión con el ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov, y con el embajador en Estados Unidos, Sergey Kislyak, en la que se felicitó por haberse librado del ex director del FBI y le calificó de «loco». Actualmente, Comey ya ha testificado tanto en el Congreso como en el Senado por la interferencia rusa en las elecciones de noviembre de 2016.

El ex director del FBI James Comey.

El ex director del FBI James Comey. EUROPA PRESS

Walter Shaub. Director de la oficina de Ética Gubernamental (9 de enero de 2013 – 19 de julio de 2017)

Desde que Trump asumió la presidencia, Shaub expresó sus dudas sobre la ética empresarial del presidente y sobre la conveniencia de trasladar sus activos a un fondo controlado por sus hijos. El director de la oficina de Ética Gubernamental, nombrado por Obama en 2013, terminó declarando que la administración Trump estaba «cerca de ser un hazmerreír» y presentó su dimisión en el mes de julio.

El ex director de la oficina de Ética Gubernamental Walter Shaub.

El ex director de la oficina de Ética Gubernamental Walter Shaub.

Sean Spicer. Director de comunicación de la Casa Blanca (20 de enero de 2017 – 6 de marzo de 2017 / 2 de junio de 2017 – 21 de julio de 2017). Secretario de prensa de la Casa Blanca (20 de enero de 2017 – 21 de julio de 2017)

Manejar la política comunicativa de la Casa Blanca es, probablemente, uno de los trabajos más exigentes del mundo. Si el inquilino es Donald Trump, la tarea se torna en titánica. Y como muestra un botón. Sean Spicer ha sido uno de los principales rostros del equipo del presidente durante los primeros meses de su mandato. Ha revolucionado las clásicas ruedas de prensa diarias, ha dado voz a medios hasta ahora clandestinos y ha protagonizado un sinfín de polémicas. Asumió la dirección de comunicación de la Casa Blanca en enero y la dejó el 6 de marzo de 2017 para centrarse en la secretaría de prensa. Posteriormente, volvió a compaginar ambos cargos durante algo menos de dos meses, hasta que el 21 de julio de 2017 presentó su dimisión por incompatibilidad con su sustituto en la dirección de comunicación, Anthony Scaramucci.

El ex director de comunicación de la Casa Blanca Sean Spicer.

El ex director de comunicación de la Casa Blanca Sean Spicer. EFE

Michael Dubke. Director de comunicación de la Casa Blanca (6 de marzo de 2017 – 2 de junio de 2017)

Fue el sustituto de Spicer cuando éste dejó la dirección de comunicación por primera vez. No llegó a los tres meses en el cargo. Era un outsider que no había participado directamente en la campaña del presidente y que no contaba con la confianza plena de Donald Trump. Alegó en su salida una serie de motivos, entre ellos «personales», aunque su baja se produjo en medio de una amplia remodelación previa a la investigación sobre la interferencia rusa en las elecciones.

El ex director de comunicación de la Casa Blanca Michael Dubke.

El ex director de comunicación de la Casa Blanca Michael Dubke.

Reince Priebus. Jefe de gabinete del presidente (20 de enero de 2017 – 27 de julio de 2017)

La figura del jefe de gabinete en la administración norteamericana es tan relevante como parece en la serie House of Cards. Nadie entra en el despacho oval sin el permiso o el conocimiento de este cargo, y Priebus, crítico durante la campaña republicana con la política de Trump en materia de inmigración, se tomó este trabajo en serio. Llegó a abroncar frente al presidente a un consultor de seguridad nacional que accedió al despacho oval sin pasar por su filtro. Tener tanta información, no obstante, también puede salir caro, depende de cómo se maneje. En el caso de Priebus, no muy bien: abandonó el equipo del presidente el pasado 27 de julio entre acusaciones que le situaban en el centro de las filtraciones de información a la prensa desde dentro de la Casa Blanca.

El ex jefe de gabinete del presidente Reince Priebus.

El ex jefe de gabinete del presidente Reince Priebus. EFE

Anthony Scaramucci. Director de comunicación de la Casa Blanca (25 de julio de 2017 – 31 de julio de 2017)

Menos que Spicer y menos que Dubke ha durado en la dirección de comunicación de la Casa Blanca Anthony Scaramucci, un banquero de inversión reconvertido a político. Tanto Spicer como el propio Priebus trasladaron al presidente Trump su «vehemente» oposición a la contratación de Scaramucci. Sólo un día después de asumir el cargo, el nuevo director de comunicación concedió una entrevista a The New Yorker en la que, entre otras cosas, se refería a Priebus como «un filtrador» y «un puto paranoico esquizofrénico». Al día siguiente, la única explicación ofrecida por Scaramucci fue que en ocasiones utilizaba «un lenguaje colorido». Dos días después, Priebus renunciaba a su cargo como jefe de gabinete y era sustituido por John F. Kelly, cuya primera decisión fue… convencer al presidente de la necesidad de prescindir de Scaramucci. Sólo duró seis días en el cargo, el período más corto de la historia de este puesto. El anterior récord le correspondía a Jack Koehler, que sólo lo ocupó durante 11 días durante la presidencia de Ronald Reagan. Aun así, el nombramiento de Scaramucci forzó la dimisión de otros miembros del equipo de prensa del presidente, como Michael Short, acusado de filtrador.

El ex director de comunicación de la Casa Blanca Anthony Scaramucci.

El ex director de comunicación de la Casa Blanca Anthony Scaramucci. EFE

Steve Bannon. Consejero del presidente Donald Trump (20 de enero de 2017 – 18 de agosto de 2017)

El asesor incendiario de Donald Trump duró en la Casa Blanca poco más de medio año. Fue la figura clave durante la campaña para que la ultraderecha abrazara a Donald Trump y que el candidato republicano recibiese el apoyo, incluso del Ku Klux Klan. Bannon es el máximo exponente de la alt-right, que masterizó desde su portal de noticias Breitbart News. Durante su tiempo en la administración no rebajó el tono, y combatió hasta la extenuación cada intento de moderación. Presentó su dimisión a principios de agosto, aunque el presidente retrasó su aceptación hasta después de los incidentes de violencia racial en Charlottesville. «No es un supremacista. Es un buen hombre. Veremos lo que pasa con él, pero es buena persona», dijo Trump para despedirse. Bannon, además, no se fue sólo. Con él se fueron otros ex de Breitbart como Sebastian Gorka, especialmente crítico con la supuesta línea blanda de la Adminsitración.

Stephen Bannon, durante una charla organizada por el Tea Party del Estado de Virginia.

Stephen Bannon, durante una charla organizada por el Tea Party del Estado de Virginia. EFE

Tom Price. Secretario de Salud (10 de febrero de 2017 – 29 de septiembre de 2017)

En septiembre de 2017, el portal Politico destapó que el secretario de Salud del gobierno norteamericano había gastado más de un millón de dólares de fondos del departamento en vuelos privados entre ciudades con conexiones frecuentes y sencillas por tren, carretera o vuelos comerciales. Pese a que esto es legal, fue duramente criticado por el cuestionable uso de dinero público. El presidente Trump aseguró «no estar feliz» con la polémica, que se avivó posteriormente cuando se descubrió que Price había defendido recortar en 663.000 dólares el presupuesto de desplazamientos del departamento. La Casa Blanca anunció la dimisión de Price el 29 de septiembre, convirtiéndose en el secretario de Salud más efímero de la historia de los Estados Unidos: 231 días en el cargo.

El ex secretario de Salud de Estados Unidos, Tom Price.

El ex secretario de Salud de Estados Unidos, Tom Price. EFE