En la capital de un país tan pequeño como Bélgica conviven hasta seis cuerpos de policía distintos: un hecho que no pasó desapercibido a raíz de los atentados de noviembre de 2015 en París (urdidos en Bruselas) y en marzo de 2016 en la propia Bruselas. Algo que dio lugar a muchas críticas y a situaciones dantescas, como la huida de uno de los terroristas de la discoteca Bataclan escondido en un armario, cuando agentes y periodistas ya estaban en la zona. Es solo un ejemplo.

Los atentados del 17 de agosto de Cataluña y la tensión resultante entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y sus semejantes catalanes, los Mossos d’Esquadra, han recordado la situación vivida en Bélgica, el país dividido entre valones y flamencos, con el agravante del proceso secesionista y el referéndum del 1-O en el horizonte.

Mientras que el relato del atentado ya va tomando forma gracias a las últimas revelaciones, las tiranteces de los Mossos con la Policía Nacional y la Guardia Civil perduran. Por eso el juez Fernando Andreu decidió este jueves reunir a todos estos cuerpos y otorgó más competencias a los dos últimos de alcance estatal, según adelantó El Independiente.

Estos son los siete mayores episodios de fricción entre los efectivos nacionales y los Mossos:

1.- Alcanar, epicentro de la ruptura. La explosión en el inmueble de Alcanar (Tarragona) un día antes de los atentados desencadenó la madre de todas las polémicas. Un equipo de Tedax de la Guardia Civil quiso entrar en la vivienda y la dirección de los Mossos lo impidió. Una negativa que desencadenó una furibunda reacción de la principal asociación de la Benemérita (AUGC) y del sindicato SUP de la Policía Nacional. En su comunicado, la AUGC y el SUP acusan a los dirigentes catalanes de tratar de vender la idea de un “estado catalán autosuficiente”.

Este jueves se ha sabido más sobre la explosión de la vivienda, donde se guardaban más de un centenar de bombonas de butano, entre otros artefactos. Según publica el diario ABC, la titular del Juzgado de Instrucción nº 2 de Amposta apuntó en la inspección ocular tras la explosión en el inmueble (“okupado”) que las bombonas “podían estar preparadas para un atentado”. Los Mossos descartaron la posibilidad, a la postre veraz.

2.- Disparar a matar. Lo cuentan desde el anonimato policías, jueces y fiscales. “Viendo el vídeo de Cambrils, yo creo que al quinto terrorista no lo habría matado como se le mató, aunque también es verdad que en ese momento no se sabía que llevaban chalecos explosivos falsos”, afirma uno. Cuando sí se sabía lo de los chalecos de mentira fue durante la persecución mortal de Younes Abouyaaqoub, el conductor terrorista de Las Ramblas tiroteado el pasado lunes en una zona de viñedos cerca de Subirats. “Podía habernos dado mucha información”, lamenta una fuente judicial.

3.- Bélgica y el imán de Ripoll. “Cuanta más información puedas compartir sobre este individuo, ¡mejor!”. Ese es parte del contenido de la petición informal y de carácter no oficial que un policía de Vilvoorde (una localidad flamenca situada en la periferia bruselense y uno de los nichos belgas con más yihadistas) envió por correo en 2016 a un mosso d’esquadra solicitando si era posible hacer una averiguación sobre Abdelbaki es Satty, que quería trabajar de imán en esa localidad. Es Satty fue discípulo de un yihadista detenido en 2007, según otro de los dardos del comunicado conjunto de la AUGC y el SUP. Murió en la detonación de Alcanar.

4.- Mohamed Houli, 20 horas sin ser interrogado. La explosión de Alcanar fue brutal: tanto, que el auto del juez Andreu describe una “humareda en forma de hongo visible a varios kilómetros” de distancia. Para muchos, la opción del atentado era lo más viable a la vista de los hechos. Uno de los heridos, Mohamed Houli, pasó 20 horas en el hospital sin ser interrogado. Hoy está detenido por orden del juez Andreu.

5. El error de Trapero. Tenido por un agente con un apego casi obsesivo al trabajo, el Major de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, cometió un error: “No prevemos que pueda haber otro ataque de forma inminente”, dijo cinco horas después del atropello masivo de Las Ramblas en una rueda de prensa que, de no ser por ese infortunio, podría pasar por todo un ejemplo de transparencia informativa. Trapero se ha visto envuelto además en el cruce de declaraciones entre cuerpos y ha llegado a manifestar que vincular la supuesta impericia de los Mossos en la explosión de Alcanar con el arrollamiento de Las Ramblas es “jugar sucio”.

6. Víctimas “catalanas” y “españolas” . El conseller del Interior, Joaquim Forn, diferenció en el plató de la televisión catalana entre “víctimas catalanas” y “españolas”. La polémica no se hizo esperar.

7. ¿Policías nacionales informando a yihadistas? La noticia la ha rescatado Público este jueves: “Policías nacionales alertaron a yihadistas en 2015 de que los Mossos los investigaban”. Sin embargo, en el texto del artículo no se da respuesta a esta afirmación, que parte de una denuncia realizada por los Mossos dos años atrás.