Sergi Sabrià, portavoz de ERC, anunció este martes que republicanos y ex convergentes abrían nueva ronda de negociaciones para la investidura catalana, y aseguró que lo harían sin que los desencuentros de las dos últimas semanas hagan mella en ellos. Pero lo hizo después de escenificar en una dura intervención el malestar de los republicanos con quienes deberían ser sus socios de gobierno. Ayer estalló un malestar cocinado a fuego lento, desde los instantes previos a la proclamación de la república catalana que dio pie al 155, y que en las últimas semanas se ha multiplicado con las negociaciones para la investidura.

“155 monedas de plata”. La relación entre Esquerra y PDeCat se había enrarecido ya en los últimos meses de gobierno compartido, pero Carles Puigdemont vivió como una traición personal los ataques recibidos desde la órbita republicana cuando decidió convocar elecciones anticipadas el pasado 26 de octubre para evitar la aplicación del 155. El más sonado fue el tuit del diputado Gabriel Rufián, que le acusaba de Judas aludiendo a 155 monedas de plata. Pero Puigdemont acusó igualmente el enfrentamiento con la número dos de ERC, Marta Rovira, que protagonizó un sonado enfrentamiento -llantos incluidos- por lo que para ella era una renuncia inaceptable.

ERC dice no a la lista única. El siguiente agravio cae también del lado de Esquerra: se trata de la negativa de los republicanos a reeditar la alianza independentista con el PDeCat. Con Puigdemont descartado oficialmente como cabeza de lista, ERC confiaba en superar por fin a la ex Convergencia en el bando independentista, tal como auguraban todas las encuestas. Los republicanos se resarcían así de la alianza forzada por Artur Mas en 2015, convencidos de que había llegado su hora. Pero esas expectativas se truncaron cuando el ex president anunció su disposición a concurrir a las elecciones a cambio de ser él quien confeccionara la lista. El resultado fue la victoria, por 10.000 votos, de Puigdemont sobre ERC en las elecciones del 21-D.

Puigdemont pide amparo a Torrent sin previo aviso. Tras el recurso del Gobierno ante el Tribunal Constitucional para frenar la investidura a distancia del ex president, Puigdemont sorprendió el lunes 29 de septiembre al registrar en el Parlament una petición de amparo al presidente de la cámara. Puigdemont pedía a Torrent que protegiera sus derechos políticos después de que el Constitucional dictara unas medidas cautelares que daban al traste con su proyecto de investidura telemática. Pero esa petición fue registrada en el Parlament sin que mediara aviso de JxCat al presidente de la cámara, lo que molestó enormemente a los republicanos, que entendieron que la maniobra focalizaba toda la presión en su dirigente.

Investidura aplazada. Un día después, Roger Torrent respondía anunciando la decisión de posponer el pleno de investidura de Carles Puigdemont para salvaguardar sus derechos y celebrar la investidura “con plenas garantías”. Lo hizo una hora antes de la reunión de la Mesa del Parlament, sin advertir de ello a JxCat. Los neoconvergentes, que se enteraron de la decisión con la prensa, acusaron el revés afirmando que el pleno convocado “ya tenía todas las garantías”. Torrent evitaba así incurrir en desobediencia al Tribunal Constitucional, que el sábado había dictado medidas cautelares sobre la investidura en las que dejaba claro que Puigdemont no podía ser investido a distancia y debía presentarse ante el Pleno previa autorización del Tribunal Supremo. Puigdemont vivió la negativa de Torrent como una auténtica traición, como dejó patente en los mensajes de móvil hechos públicos en un programa de Telecinco.

El acuerdo que nunca existió. A partir de la suspensión de la investidura, JxCat opta por presionar a ERC en los medios filtrando supuestos acuerdos sobre la investidura que son repetidamente desmentidos por los republicanos, incluída la hipotética investidura de Jordi Sánchez en sustitución de Puigdemont. ERC insiste en que su candidato sigue siendo Puigdemont, mientras JxCat no diga lo contrario, pero reclama por boca de su secretaria general, Marta Rovira, que la investidura no tenga consecuencias penales para nadie. La respuesta de JxCat llega de la mano de su portavoz, Elsa Artadi, que anuncia en TV3 un acuerdo inminente en base a la reforma de la Ley de Presidencia, a la que ERC ya se había opuesto. Artadi habla el miércoles 7 de un pacto que debía oficializarse al día siguiente, pese a que el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, había asegurado 24 horas antes que el acuerdo estaba lejos todavía.

JxCat avanza en la reforma de la Ley de Presidencia. Ese jueves no hubo acuerdo, pero al día siguiente JxCat entraba en el registro del Parlament dos nuevas iniciativas envenenadas: la propuesta de reforma de la Ley de la Presidencia que incluye la posibilidad de una investidura a distancia y una petición a Torrent para que se cree la Comisión de Reglamento, la que debería discutir la citada reforma de ley. Se trata de una comisión legislativa, por lo que según el reglamento no debería constituirse hasta que no se elija gobierno, aunque no está ligada directamente a la estructura del ejecutivo, justifican desde JxCat. La formación de Puigdemont acalla así los rumores cada vez más insistentes sobre la investidura de otro miembro de JxCat para formar un gobierno efectivo, tal como quería Esquerra.

Torrent recurre a Estrasburgo y silencia la reforma de la Ley de Presidencia. El último embate de esta guerra cada vez menos soterrada se produjo ayer, cuando el presidente del Parlament anunció su intención de pedir amparo al Tribunal de Estrasburgo para celebrar la investidura de Puigdemont. JxCat acusó a Torrent de actuar de forma “unilateral y arbitraria” y señalaban en privado que se trata de una maniobra para ocultar la decisión más trascendente del día: la negativa del presidente de la cámara de admitir a trámite en la reunión de la Mesa la reforma de la Ley de Presidencia. Los republicanos argumentaron que la iniciativa, presentada por duplicado para solicitar la vía de urgencia y la lectura única, no podía ser tramitada por defecto de forma.