Mariano Rajoy prosigue su periplo por distintos lugares de España «para actualizar nuestra oferta a los españoles», según ha explicado él mismo, «tras años de luchar contra la crisis económica». Este sábado ha estado en la localidad alicantina de Elche donde ha celebrado una convención bajo el título «La España emprendedora». Dedicada a autónomos y Pymes, el presidente del Gobierno ha aprovechado el auditorio para lanzar alguna invectiva contra su principal adversario, Ciudadanos, al que se refería, sin duda, cuando ha afirmado que el PP es «el partido de las oportunidades, no de oportunismos, con hoja de servicios y de ruta».

Al hilo de esta reflexión, el jefe del Ejecutivo ha señalado que «hablar es fácil pero gobernar no lo es tanto, porque hay que tomar decisiones, priorizar e intentar hacer las cosas bien. Siempre hemos hecho lo que era necesario». Y si se hace lo que «dice tu conciencia, actúas con criterio y no tienes más norte que el interés general se construye más que viendo algunos espectáculos».

Ha alertado contra «las ofertas líquidas y los experimentos gaseosos»

Tras apelar a que el PP es «el principal partido de España» y destacar a su experiencia -«no somos unos aficionados»– ha alertado contra «las ofertas líquidas y los experimentos gaseosos, que se lo dejamos a otros». En definitiva, el de este sábado ha sido un acto de reivindicación de las siglas ante  una coyuntura política que les castiga en los sondeos y eleva el tono de las discrepancias con el que todavía es su socio de Gobierno, Ciudadanos, partido al que no ha aludido directamente en ningún momento.

Tras asegurar que el PP es un partido «abierto y dialogante», ha hecho un llamamiento global a la oposición a que defienda «el interés general de los españoles» y se implique en pactos como el de la financiación autonómica o el agua. También en el de la educación, abandonando, ha dicho, debates sobre las lenguas, por los que se trata de «imponer a la gente lo que no quiere», en lugar de hablar, por ejemplo, de digitalización». Ha constituido la única referencia velada a la polémica suscitada en torno a la enseñanza del castellano en la escuela pública catalana que el Ministerio de Educación quiere recuperar para el próximo curso escolar.

«Queda mucho por hacer para adaptarnos a los cambios que se producen en el mundo»

«Creo que hemos hecho cosas y queda mucho por hacer para adaptarnos a los cambios que se producen en el mundo y no quedarnos atrás», ha agregado el jefe del Ejecutivo para centrar el grueso de su intervención en los autónomos y pymes de España. Considera que «detrás de cada proyecto emprendedor hay un sueño. Os hemos apoyado desde que hemos llegado al Gobierno». Las pymes representan el 99 por ciento del tejido empresarial en nuestro país y el 68 por ciento de lo que producimos, en definitiva. «la columna vertebral de la economía española».

Y entre las innovaciones que hay que incorporar para no quedarse atrás, ha puesto especial énfasis en la digitalización, «que lo transforma todo a gran velocidad, tanto la forma de producir como de gestionar las empresas». La revolución digital «es un reto y una oportunidad». La Comisión Europea estima que por cada dos puestos de trabajo «antiguos» que se destruyen, se crean cinco nuevos vinculados a dicha digitalización.

Impuestos en España y no en Luxemburgo

Según Rajoy, el Gobierno «quiere ayudar al cambio de la cultura digital», para lo que se ha creado un grupo interministerial que tiene el encargo de elaborar un informe al respecto. También se ha comprometido a que llegue internet a todo el territorio nacional no sin dejar de subrayar que España es el tercer país del mundo en fibra óptica. Asimismo, y conforme a lo ya anunciado por su ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, está en estudio regular la fiscalidad para que no haya alusión tributaria o se alteren los criterios de competencia entre las grandes empresas tecnológicas, al objeto de que «paguen impuestos en nuestro país por sus actividades y beneficios en España y no en Luxemburgo».