Política PODEMOS

Iglesias impone a Domènech como líder de Podem pese a los intentos de impugnación

La Comisión de Garantías Estatal, controlada por el líder de Podemos, alega que no se pueden poner "camisas de fuerza organizativas" a la candidatura de Domènech y admite que se ha puesto "el aparato al servicio del cambio". 

Pablo Iglesias y Xavi Domènex, en 2017 en el Congreso de los Diputados.

Pablo Iglesias y Xavi Domènex, en 2017 en el Congreso de los Diputados. europa press

Xavier Domènech seguirá siendo el candidato de Pablo Iglesias para liderar Podem Catalunya, pero el camino no está siendo fácil.  El diputado del Parlament y líder de los comunes -con el puesto de coordinador general de Catalunya en Comú- ha recibido en la última semana varios reveses en su intento de conquistar la federación catalana de Podemos, y se está encontrando la oposición de un sector del partido. Las peticiones de impugnación de su candidatura han sido aceptadas por la comisión de garantías catalana, pero el tribunal estatal de Podemos, controlado por Iglesias tras la expulsión de los críticos, ha frenado esta impugnación. En un dictamen al que ha tenido acceso este periódico, el órgano estatal alega «valoraciones políticas» para rechazar la retirada de esta candidatura; considera que no deben imponerse «camisas de fuerza organizativas» en este caso concreto y admite que se ha puesto «el aparato al servicio del cambio».

La Comisión de Garantías Democráticas Estatal de Podemos es considerada como el brazo jurídico de Iglesias dentro de la organización después de que la presidenta, la más votada de este tribunal en la II Asamblea Estatal de Podemos, Olga Jiménez, fuera expulsada del partido por cuestionar los estatutos presentados el 27 de julio que incluyen un polémico régimen sancionador. La Comisión de Garantías Estatal ha allanado el camino a Domènech, que fue respaldado públicamente por Pablo Iglesias. Este órgano ha rechazado la impugnación y ha anulado el dictamen del tribunal interno catalán para que el dirigente opte a la secretaría general del partido. Éste es también el último órgano de recurso dentro de la formación y por ello su decisión sólo es ya recurrible ante los tribunales ordinarios.

Iglesias ya ha mostrado su respaldo oficial a Domènech, un persona de su total confianza, en contraste con la relación que mantuvo en su última etapa con el anterior líder de Podem, Albano Dante Fachin, con quien mantuvo fuertes tensiones a raíz del referéndum del 1 de octubre. Estas turbulencias llevaron a Madrid intervenir la federación catalana. Iglesias dio un golpe en la mesa y convocó una asamblea para renovar la dirección del partido. Ahora, tras la salida de Fachin, el líder de Podemos quiere asegurar un liderazgo en esta federación que esté bajo su control. Antes de ser el cabeza de lista de la coalición Catalunya en Comú-Podem para las elecciones del 21 de diciembre, Domènech ocupó escaño en el Congreso de los Diputados y fue el portavoz de la delegación catalana de Unidos Podemos. Iglesias y Domènech tejieron allí una amistad que continúa a día de hoy y el secretario general de Podemos había tanteado al dirigente catalán para que optara a liderar Podem.

Finalmente Domènech dio un paso adelante pero pronto aparecieron los primeros obstáculos. Una vez presentada su candidatura, un militante de Podem denunció las supuestas incompatibilidades del dirigente para liderar la formación. A esta denuncia se unió la de la senadora Celia Cánovas, también candidata a la Secretaría General de Podem Catalunya. Entre las denuncias alegaban al reglamento de incompatibilidades del partido, que impide presentarse a las primarias del partido a aquellas personas que «tengan en la actualidad o en un pasado reciente cargos directivos o relevantes en otras organizaciones políticas, coaligadas o no con Podemos», o bien «sean portavoces públicos oficiales o no de otros partidos políticos distintos de Podemos».

Estos argumentos fueron rechazados por el Comité Electoral encargado de organizar la consulta. Este comité está conformado por siete personas, de las que tres son comunes y otro pertenece a Secretaría de Organización Estatal, de manera que la mayoría fue favorable para Domènech. El problema llegó cuando los denunciantes recurrieron a la comisión de garantías catalana, que aceptó la impugnación y pidió la retirada de las listas de Domènech de forma inmediata. Después de este giro, el Comité de Garantías pidió un dictamen a la Comisión de Garantías Estatal, que en reunión extraordinaria el pasado viernes 23 de marzo decidió anular al tribunal autonómico para dar luz verde a la carrera de Xavier Domènech hacia el liderazgo de Podem.

Las declaraciones de Domènech pidiendo la disolución de Podem son clave en el intento de frenar su candidatura

El reglamento interno de incompatibilidades impide el sufragio pasivo a quienes «hayan hecho en un pasado reciente campaña contra Podemos», y éste es uno de los principales argumentos para la impugnación que constan en las denuncias. Los denunciantes aludían a algunas declaraciones de Domènech en las que sugería disolver Podem para integrarlo en una plataforma conjunta de comunes y morados antes de que se presentaran en una coalición impuesta por Iglesias para las elecciones catalanas del 21D.

En su dictamen, la Comisión de Garantías Estatal de Podemos trata de minimizar la petición de disolución que lanzó Domènech el pasado abril y reduce a la federación catalana a una «corriente orgánica» argumentando que «desde el punto de vista político, invitar a que se disuelvan esas corrientes orgánicas para crear un gran proyecto de cambio no puede interpretarse como una acción contra Podemos, sino por el contrario, es la búsqueda de la identidad con un Podemos más grande y vital».

El tribunal interno de Podemos reconoce que se trata de «una valoración de orden político y no jurídica». En este sentido, admite que la estricta aplicación de los documentos de Podemos podrían derivar en una impugnación pero alega que «de darse una aplicación exclusivamente normativa, estaríamos colocando una camisa de fuerza organicista, frente al proyecto político de cambio». Este órgano, en teoría independiente en la resolución de conflictos internos, reconoce la influencia de la fuerza del «aparato» del partido y señala que «la esencia del cambio» consiste en «colocar el aparato al servicio del cambio, no poner el aparato como obstáculo para el cambio».

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