Pedro Sánchez tenía la decisión tomada el lunes, aunque no quiso hacerla oficial hasta que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, compareciera en la Asamblea para aclarar las dudas sobre el máster que cursó en la Universidad Juan Carlos. El secretario general del PSOE no ocultó su intención durante su rueda de prensa del lunes en Ferraz. «No miraremos ni a izquierda ni a derecha. Actuaremos con contundencia”, anunció, «avisando» al PP de las consecuencias de que Cifuentes no fuera capaz de acabar con las sospechas sobre un presunto trato de favor.

Esa firmeza sorprendió a dirigentes del PSOE de Madrid y de la Asamblea, que tenían dudas sobre la conveniencia de poner en marcha una moción de censura, la segunda que sufre Cifuentes, abocada al fracaso. Aunque los socialistas cuentan con el apoyo del grupo parlamentario de Podemos, el de Ciudadanos, aliado del PP en Madrid, ha descartado su apoyo y aboga por la constitución de una comisión de investigación sobre el caso.

Hasta la misma tarde de ayer, el grupo parlamentario socialista dudaba de la conveniencia de someter a su portavoz y candidato, Ángel Gabilondo, al mismo nivel que la portavoz de Podemos en la Asamblea, Lorena Ruiz Huertas, que el 8 de junio de 2017 se presentó como candidata frente a Cifuentes en otra moción de censura. El PSOE no la apoyó y la iniciativa fracasó. Días después, el propio Pablo Iglesias protagonizó otra moción contra Mariano Rajoy también fallida en el Congreso.

Algunos diputados socialistas recelaban de seguir la línea marcada por Podemos y discrepaban sobre el momento en el que se debía recurrir a ese instrumento parlamentario. Tras la comparecencia de Cifuentes esas dudas se disiparon y el grupo parlamentario dio su apoyo de forma unánime a la moción de censura. «Han sido dos reuniones completamente diferentes», explican fuentes de la Asamblea.

La idea de presentar la moción de censura se llevaba barruntando semanas, desde las declaraciones de Francisco Granados, ex secretario general del PP madrileño que trataban de incriminar a Cifuentes en el caso Púnica. El ex consejero del Gobierno de Esperanza Aguirre insinuó en una declaración en la Audiencia Nacional que la presidenta conocía la presunta financiación ilegal del PP de Madrid por su estrecha relación con su antecesor en el cargo, Ignacio González.

Tras la convulsión política generada por esas acusaciones, que provocaron que Cifuentes compareciera en la comisión de investigación sobre la financiación del PP en el Congreso de los Diputados, el presidente del PSOE de Madrid, Manuel Robles, incluso llegó a proponer la idea de la moción durante la reunión de la Ejecutiva regional.

Iniciativa y visibilidad

A diferencia de la planteada por Podemos en junio, Pedro Sánchez consideró interesante ahora una maniobra parlamentaria que había rechazado tres días después de haber ganado las primarias del PSOE. Entonces defendió que no se daban «las circunstancias que permitirían un cambio en la Presidencia” y que las mociones de censura deben ser “consensuadas” y “constructivas”.

Esos argumentos han quedado ahora superados por todos los beneficios que Ferraz encuentra en la moción de censura, aunque esté abocada al fracaso. En primer lugar, hace que el PSOE retome la iniciativa política en la Comunidad de Madrid, un escaparate informativo de máxima relevancia. En ese sentido, la moción también serviría para relanzar la figura de Ángel Gabilondo como alternativa a Cifuentes a un año de las elecciones autonómicas.

El PSOE considera constatado que la presidenta madrileña ha mentido sobre cómo obtuvo su máster, ya que ha reconocido que no tuvo que ir a clase ni presentarse a los exámenes. Frente a esas mentiras, los socialistas lanzan la figura de Gabilondo como un candidato «honesto y decente».

Además, la moción va dirigida a Ciudadanos, aliados parlamentarios del PP en la comunidad. Gran parte del discurso político del partido de Albert Rivera se basa en la regeneración democrática. No obstante, tras las «mentiras» de Cifuentes, le mantiene su apoyo como presidenta. Situar a Ciudadanos ante esas contradicciones es el principal objetivo de la moción de censura.