Política

La oferta de Sanchez de volver a votar el Estatut no satisface al independentismo

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la presentación de su programa en el Pleno del Congreso. EFE

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, concretó este martes en el Congreso su fórmula para afrontar la crisis catalana: votar, pero dentro del marco constitucional. Esto es, volver a la Declaración de Granada para proponer una reforma constitucional que permita votar a los catalanes, como exige el independentismo, pero sin aceptar el derecho a la autodeterminación que reclama el president Quim Torra y los partidos que le dan apoyo.

El independentismo ya ha advertido, sin embargo, que la propuesta de volver a la pantalla del Estatut no es viable. «No hemos hecho este camino para volver a 2006» advierten tanto de Esquerra como desde JxCat, aún a sabiendas de que la reforma constitucional es la única vía del PSOE para encajar un referéndum sobre el marco constitucional dentro del marco constitucional.

Un rechazo que parte, sobre todo, de la convicción de que Sánchez no cuenta con los apoyos necesarios para emprender una reforma constitucional. El independentismo no quiere quemar sus naves en una oferta que ve inviable. Pero ahora tiene una propuesta sobre la mesa que desmiente el discurso del «inmovilismo del Estado».

La propuesta que no esperaba Torra

Torra abandonó el pasado 9 de julio La Moncloa satisfecho de haber recuperado el diálogo entre Gobierno y Generalitat, pero reconoció que no había recibido de Sánchez una propuesta concreta para solventar el problema catalán. «No sabemos cual es la propuesta del Gobierno del PSOE» ha insistido en los últimos días. Sánchez desveló ayer esa propuesta, que no es otra que la fórmula avanzada durante la campaña electoral del 21D por el líder del PSC, Miquel Iceta.

Una reforma de la constitución en clave federal, que permita una nueva reforma del Estatut en la que sí quepan los artículos anulados por el Tribunal Constitucional en 2010. Los catalanes votarían de este modo dos veces, primero la Constitución, con el conjunto de los españoles, después el Estatut, en un referéndum de ámbito catalán que debería ratificar un nuevo pacto constitucional.

«El pueblo de Cataluña se tiene que pronunciar» reconoció ayer Sánchez, pero «nosotros queremos votar un acuerdo, y ustedes quieren votar una ruptura». Con las cartas sobre la mesa, Sánchez obtendrá hoy una primera respuesta probablemente negativa de Torra en el Parlament.

El ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ya avanzó hace algunas semanas que la fórmula para deshacer el nudo catalán podía ser recuperar los artículos anulados por el Tribunal Constitucional del Estatut de 2006, una fórmula que ya fue denostada por el independentismo.

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