Los 87 inmigrantes que han llegado a bordo del Open Arms a las costas andaluzas esté jueves por la mañana no disfrutarán de un tratamiento especial como ocurrió con los que llegaron en el Aquarius o los que desembarcaron en Barcelona a bordo de la embarcación de la ONG española.

Las promesas de mejores condiciones del Ejecutivo de Pedro Sánchez, que comenzaron con 45 días de permiso de estancia para el Aquarius y luego pasaron a 30 para el Open Arms que atracó en Barcelona, se han quedado ahora en nada.

Así, los inmigrantes pasarán por el protocolo de actuación habitual que el Ministerio de Interior tiene diseñado para la acogida y tratamiento de estas personas, que seguirán caminos diferentes según su edad o su lugar de procedencia.

  1. Tras atracar y recibir las primeras atenciones médicas, los inmigrantes del Open Arms pasarán las primeras 72 horas en un Centro de Atención Temporal (CATE). En este caso irán a uno situado muy cerca de los muelles de atraque a los que llegan estas embarcaciones.
  2. Una vez en el CATE se les fotografía y se trata de identificarles, intentando determinar el país del que proceden. De nuevo, se les atiende con personal sanitario para aquellos que estén en peor estado o precisen de un cuidado específico.
  3. Tras estos pasos, similares para todos, sí que se produce una distinción. En caso de que los inmigrantes lleguen en patera se les suele puede imputar una infracción administrativa, que suele derivar en un expediente de expulsión. En el mismo CATE se les presta la asistencia legal necesaria para comprender el proceso. En caso del Open Arms, los inmigrantes fueron recogidos cerca de la costa de Libia, por lo que no se podrían aplicar dichas infracciones administrativas.
  4. Después de las primeras 72 horas en un CATE, los adultos son trasladados a un centro de acogida. En este caso será un colegio de Chiclana de la Frontera, ahora sin actividad por el periodo vacacional en las aulas, que está gestionado por Cruz Roja. A los menores que no estén acompañados se les traslada a la abigarra red de acogida de la Junta de Andalucía en la provincia de Cádiz, un sistema al borde del colapso sin apenas capacidad para gestionar la llegada de menores de edad.
  5. En el caso del Open Arms, y por esa imposibilidad de abrir expediente de expulsión, los inmigrantes podrán decidir el lugar de origen al que quieren viajar, y se les facilitarán los medios para conseguirlo. La mayoría de ellos deciden trasladarse a Madrid o Barcelona, lugares desde los que luego buscan cruzar los Pirineos en dirección a Francia o Alemania. Estos viajes suelen producirse tras cuatro días después de ingresar en el centro de acogida.

Esta embarcación no es la única que ha llegado a las costas de Algeciras. Este mismo martes desembarcaron 415 inmigrantes, algo habitual según las palabras del alcalde de la localidad, José Ignacio Landaluce, que ha afirmado en la mañana de este miércoles que “aquí hay un Aquarius cada día“.