Política

Rivera busca en las elecciones andaluzas una salida al ninguneo que le hacen Sánchez y Casado

Un buen resultado en Andalucía tras ganar en Cataluña serviría para combatir el pacto PSOE-PP para volver al bipartidismo

Albert Rivera y Juan Marín, durante su visita a Medina Azahara.

Albert Rivera y Juan Marín durante su visita a Medina Azahara. EFE

Albert Rivera ha encontrado en Andalucía una forma de romper la estrategia pactada por los líderes del PSOE y del PP, Pedro Sánchez y Pablo Casado, de ningunear a Ciudadanos para intentar recuperar el bipardisimo en España.

El presidente del Gobierno y el flamante líder de la oposición acordaron en su reunión del 4 de agosto cooperar para apuntalar el bipartidismo y hacer frente a un enemigo común que se había situado como primera fuerza política en las encuestas antes de la moción de censura: Ciudadanos.

Con ese objetivo, ambos líderes ignoran deliberadamente las declaraciones de Albert Rivera a las que no ofrecen respuesta. De esta manera, la posición política de Ciudadanos está siendo intencionadamente relegada hasta el punto de que Rivera se ha quejado de no tener cita para reunirse con el presidente del Gobierno en Moncloa después de las visitas de Casado y Pablo Iglesias, que acude este jueves.

Sin foco y a la baja en las encuestas, Rivera ha mirado al sur y a las próximas elecciones sobre la mesa: las andaluzas. Susana Díaz tenía previsto adelantarlas a finales de noviembre o comienzos de diciembre para evitar que pudieran coincidir en marzo con unas elecciones generales convocadas por Pedro Sánchez. A pesar de la recuperación del PSOE en las encuestas, la presidenta andaluza sigue considerando que concurrir junto al líder de su partido supone un «lastre» para su candidatura.

Sin ningún protagonismo en este arranque de curso, Ciudadanos ha encontrado en esos comicios una forma de recuperar relevancia política. Por ese motivo sus líderes han desembarcado en Andalucía generando bastante inquietud entre las filas del PSOE y del PP andaluz. Albert Rivera visitó ayer Córdoba y el viernes trasladará a su Ejecutiva nacional a Málaga, una de las provincias donde concita más apoyos.

La nueva estrategia de Ciudadanos pasa por acudir a las urnas en la comunidad más poblada antes de que el ‘efecto Casado’ empiece a pasarle factura y aprovechando el recrudecimiento del conflicto en Cataluña en torno a la Diada. Una andaluza, Inés Arrimadas, consiguió ganar las elecciones en Cataluña y serviría de gran atractivo electoral en su comunidad en pleno otoño caliente del independentismo. Precisamente esa posibilidad, que el desafío secesionista acabe beneficiando a Ciudadanos y al PP en las urnas, sigue frenando a Díaz a la hora de convocar las elecciones.

Todas las encuestas que maneja el PSOE andaluz hacen inviable un pacto de gobierno entre PP y Cs, que podrían situarse en un empate técnico en la comunidad, aumentando de nuevo las cotizaciones electorales y políticas de un Rivera desdibujado. En la pugna entre ambos partidos por la hegemonía en el centro-derecha, la batalla andaluza resulta crucial. Pablo Casado ha encontrado lealtad en un PP-A que se había posicionado contundentemente a favor de Soraya Sáenz de Santamaría en las primarias. Un mal resultado electoral para el equipo de Juanma Moreno daría pie a una renovación del partido en Andalucía con dirigentes de la confianza de la nueva dirección nacional.

En este contexto, Rivera dio ayer un ultimátum a Susana Díaz para que cumpla algunas medidas del pacto de gobierno entre PSOE y Cs que de repente son una máxima prioridad para su partido. En el caso de que la presidenta no se comprometa a eliminar aforamientos o acabar con las redes clientelares del PSOE, Ciudadanos dejará caer al Gobierno andaluz, facilitando el anticipo electoral en la comunidad.

«Ciudadanos se ha convertido en factor de inestabilidad y puede abocar a Andalucía a unas elecciones anticipadas», advirtió acto seguido el portavoz parlamentario de Susana Díaz, Mario Jiménez, abriendo formalmente esa posibilidad.

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