Albert Castillón, uno de los tres periodistas que leían los manifiestos desde el escenario de la manifestación de Colón, está terminando su parlamento. Llama a los líderes políticos a subir a la tarima para la foto de familia. Y en las filas nobles de la concentración se desata un pequeño caos. Será la imagen que quede en el imaginario de la concentración anti-Sánchez y cada partido se la imagina de una manera. Acaba siendo un revoltijo de líderes y segundas espadas políticas, con Abascal a un lado, Rivera al otro y Casado en el centro, con un ejército de lugartenientes a los lados y detrás de ellos.

Los tres partidos habían negociado durante la última semana todos los detalles de la manifestación. Y se sabía que, en algún momento, los líderes de PP, Ciudadanos y Vox tendrían que subir al escenario. También los de otros partidos convidados al evento: UPyD, Foro Asturias, UPN, el Partido Aragonesista…

Rivera quería evitar esa foto, tan próxima a Abascal, y ordenó que subieran junto a él sus colaboradores más próximos. Ya manejaba la idea en los días anteriores. Se rodeó en el estrado de Ignacio Aguado, Begoña Villacís y Juan Carlos Girauta, entre otros. Casado respondió con Javier Maroto, Dolors Montserrat y José Luis Martínez Almeida, bandera al cuello. Abascal estuvo custodiado por Javier Ortega Smith, Rocío Monasterio e Iván Espinosa de los Monteros.

Vox: ‘Ciudadanos ha incumplido lo pactado’

Desde Vox aseguran que Ciudadanos reventó la idea original de la fotografía. «Lo pactado era una foto en el escenario únicamente con los líderes de los partidos políticos y los tres periodistas que han leído el manifiesto», trasladaban desde el partido verde el domingo. «Ciudadanos ha incumplido lo pactado y Rivera ha subido con más dirigentes de su partido, entendemos que para intentar disimular ante Macron que se saca fotos con Vox», agregaban.

Manuel Valls evitó fotografiarse junto a Abascal: ‘Va en mi ADN político’

No todos los que estaban subieron. En la imagen falta, por ejemplo, Manuel Valls, que confirmó a última hora que acudiría a la concentración, pero aún así prefirió mantener un perfil bajo. «No quería estar en una foto con Vox, va en mi ADN político», dijo posteriormente a la prensa. Toda la concentración, en general, fue un intento de desmarcarse unos de otros y marcar perfil propio. Hasta el punto de que la comparecencia de Rivera, previa a la lectura de los manifiestos, estuvo secundada por manifestantes que mezclaron banderas de España con las del colectivo LGTBi.

El partido naranja asegura que no había ninguna fotografía pactada, pese a lo que sostienen Vox y también el Partido Popular, que pretendía que la foto fuera únicamente de los siete líderes políticos que acudieron a Colón. Finalmente, los tres líderes de los grandes partidos del centro a la derecha aparecieron juntos por primera vez, en una foto que habían evitado unos y otros desde las elecciones andaluzas.

Hubo sintonía entre Casado y Abascal, que se saludaron personalmente. Ninguna entre Abascal y Rivera: los fotógrafos tuvieron que ampliar el encuadre para conseguir retratarlos juntos. Tanto, que en las fotos del momento que Abascal distribuyó en sus redes sociales, el líder de Ciudadanos aparece recortado. Y al revés, lo mismo.