Pablo Iglesias regresa este sábado en Madrid con el partido entregado a su causa. Podemos fletará autobuses para que la reaparición del secretario general no sea un pinchazo e insufle ánimo en unas bases que parecen bajarse del barco a gran velocidad. Todas las encuestas pronostican un batacazo del partido morado respecto a 2016, cuando consiguió 71 diputados y llegó a amenazar con el sorpasso al PSOE. El escenario es radicalmente distinto ahora, con Podemos sufriendo para defender la quinta plaza respecto a Vox.

El partido trata de espantar los fantasmas del fracaso electoral atacando a la credibilidad de las encuestas. «Podemos se hunde, Podemos se hunde», repetía esta semana Pablo Echenique en un vídeo con pretendido tono humorístico, aunque mirando a los estudios demoscópicos tenga más visos de acabar siendo una profecía. La media de las encuestas publicadas desde las elecciones andaluzas sitúa a Podemos en 44 diputados, bastante lejos de Ciudadanos… y bajando.

La mayoría de las encuestas más recientes ya sitúa a la formación de Pablo Iglesias por debajo de 40 diputados, un resultado impensable hace sólo unos meses. El crecimiento del PSOE es constante, roba de prácticamente todos los partidos y no pierde hacia ninguno, por lo que Podemos no encuentra caladeros donde crecer.

Sus expectativas decaen lentamente y alguna encuestadora, como GAD3, ya sitúa al partido en el entorno de los 30 diputados, un resultado que sería dramático para la formación y la convertiría en prácticamente irrelevante para el pacto de un futuro Gobierno.

Podemos se rompe en disputas internas en territorios como Cataluña, que impulsaron su éxito electoral en 2015 y 2016. Competirá desgajado frente a Compromís en Valencia, otro de sus vectores de impulso. También presenta corrientes que dividirán el voto en Galicia y las encuestadoras apuntan a un desempeño muy pobre en el entorno rural, donde puede quedar en quinta plaza en muchas circunscripciones y, con ello, renunciar a cualquier opción de pelear por escaños en estos territorios, donde sí penetró en las pasadas elecciones generales.

La tendencia del partido de Iglesias es muy negativa. Las últimas siete encuestas publicadas le conceden una media de 38 escaños y ya compite con Vox (29), más que con Ciudadanos (56). El Partido Popular es el único partido nacional que se mantiene estable en sus pronósticos, aunque por debajo de los 90 diputados, y el PSOE sigue fuerte: las encuestas más recientes le colocan en 115 escaños y algunas, como la última de ABC, impulsan a Sánchez hasta 134.

De confirmarse la actual foto fija, el panorama postelectoral seguiría siendo endemoniado. El bloque andaluz de PP, Ciudadanos y Vox se aleja de la mayoría absoluta y suma 174 diputados según la media de encuestas global, pero 172 según los sondeos más recientes. Sólo uno más que la hipotética suma entre PSOE y Ciudadanos, que se colocaría en 171 y subiendo. Hay varios problemas para esta suma: primero, Ciudadanos tendría que traicionar su promesa preelectoral de no pactar con el PSOE de Sánchez y, de momento, seguiría necesitando la abstención del PNV o de cualquier otra fuerza para permitirlo.

El bloque de la moción sigue siendo, con los números en la mano, el que más opciones tiene de repetir Gobierno. Los partidos que desalojaron de Moncloa a Mariano Rajoy en el mes de junio sumarían a día de hoy 177 diputados, aunque su rendimiento está muy lastrado por la debilidad de Podemos.

Además, la presencia de candidatos duros en las listas tanto de Esquerra como de los neoconvergentes dificultará previsiblemente cualquier acuerdo con Sánchez. De momento, las encuestas no reflejan la irrupción en el Hemiciclo del Frente Republicano integrado por una parte de la CUP y los sectores de la izquierda soberanista aglutinados bajo la figura de Albano Dante-Fachin. De hacerlo, supondría uno o varios escaños más destinados al bloqueo institucional como objetivo.