«Lo que hemos sacrificado no va a ser en vano. Lo hemos hecho por lograr nuestro objetivo que es recuperar el país. Vamos a seguir en las calles hasta lograr la libertad de toda Venezuela. No hay vuelta atrás». El presidente encargado, Juan Guaidó, ha comparecido ante sus seguidores en la concentración del 1 de mayo en el Unicentro El Marqués, en Caracas.

«Tenemos todos el poder de cambiar nuestro país». Mientras tanto, se han librado enfrentamientos entre opositores a Maduro y fuerzas chavistas en diversos puntos de Caracas, como en La Florida, así como en Cumaná, en el estado de Sucre.

Ante miles de venezolanos, Guaidó ha desafíado al régimen chavista al plantarse de nuevo altavoz en mano. «Si el régimen creía que ya habíamos llegado al máximo de presión, se equivocan. Todos los días a partir de ahora vamos a tener acciones de protesta hasta lograr la libertad». Ha convocado paros escalonados de los trabajadores del sector público hasta llegar a la huelga general. «Hoy no hay nada que celebrar para los trabajadores. Lo que aumenten ya se esfumó», ha dicho.

Según Guaidó, el régimen va a «tratar de perseguirme, de dar un golpe de Estado, pero no nos van a detener». El presidente encargado puso en marcha la Operación Libertad el martes 30 de abril. Al amanecer, las fuerzas del Sebin, encabezadas por Manuel Ricardo Christopher Figuera, liberaron al opositor Leopoldo López, en arresto domiciliario desde el verano de 2017. Juntos, amparados por un grupo de militares, convocaron a una sublevación cívico militar contra el régimen de Maduro.

«No queremos un enfrentamiento. Ellos representan la muerte, de nuestros chamos. La opción del cambio representa la vida y la vida siempre se hace paso. Ustedes representan la vida.  El alma de Venezuela que no se rinde. Venezuela va a ganar. Ya ganamos», ha clamado. Y ha animado a la gente: «¿Quién está más fuerte?», preguntaba. Y desde el público contestaba: «Nosotros».

Vienen días duros por la arremetida, por la persecución y por la cacería de brujas dentro de las Fuerzas Armadas»

Ha reconocido las dificultades a las que hacen frente quienes se oponen a Maduro y tratan de restablecer la democracia. «Vienen días duros por la arremetida, por la persecución y por la cacería de brujas dentro de las Fuerzas Armadas», ha apuntado. Ha prometido apoyo y un futuro para aquellos uniformados que se sumen al cambio.  «Ya sabemos que los militares desprecian a Maduro, que no lo quieren».

Con un eco kennedyano, Guaidó ha clamado: «Quiero servir a mi país, y les pido acompañamiento. Que nos preguntemos todos los días qué más puedo hacer yo para que esto cambie».

«Venezuela va a cambiar y estamos cerca de poder hacerlos. Sí se puede. Claro que se puede», ha gritado junto a los congregados en El Marqués el presidente encargado. «Manifestemos la fuerza. Mañana acompañaremos a los trabajadores públicos. Calle sostenida y con fuerza. En toda Venezuela. Hablamos a los militares y la comunidad internacional. P’atrás ni para coger impulso. P’alante. Vamos con todos».

En 15 lugares diferentes de Caracas se han concentrado los seguidores de Guaidó. En algunos enclaves, como en el Paraíso o la Florida y cerca de La Carlota, en Caracas, las fuerzas de la Guardia Nacional Bolivariana han reprimido a los concentrados con gases lacrimógenos. Hay dos heridos en la Florida y uno cerca de la base aérea.

La idea inicial era que Guadió se trasladara por tres o cuatro puntos para que le escuchara el máximo de ciudadanos pero se hizo difícil por razones de seguridad.

Las protestas han sido secundadas, con fuerza desigual, en diferentes partes del país, especialmente en zonas azotadas por la carestía como el estado de Zulia. En Cumaná, en el estado de Sucre, se han registrado choques violentos. Hay heridos de bala.

También el líder chavista, Nicolás Maduro, ha convocado a sus leales a salir a las calles este Día del Trabajo. Miles se han congregado en la parte oeste de la capital

Tras emitir un vídeo en el que aparecía flanqueado por Diosdado Cabello, su número dos, y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, entre otros dirigentes del chavismo, en el que aseguraba que «la escaramuza golpista» había fracasado, ha difundido por sus redes sociales mensajes en contra de «la injerencia yankee» y del «golpe».

Maduro acusa en un vídeo de recurrir a la violencia a la oposición y de intentar entrometerse en los asuntos internos de Venezuela a Estados Unidos. «Si ataca el imperialismo, perseverancia», ha añadido. En su comparecencia de la madrugada, negó que estuviera dispuesto a salir del país con destino a Cuba, como había afirmado el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo.

Precisamente el jefe de la diplomacia de EEUU ha declarado este jueves que no se descartaba una intervención militar, «si fuera requerida», si bien aclaró que Washington siempre prefiere que haya una transición pacífica.

Pompeo ha hablado por teléfono con el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, a quien había expuesto que la participación rusa y cubana en la crisis venezolana era un elemento desestabilizador. A su vez, Moscú, que niega haber sugerido a Maduro que no huyera a Cuba, reprocha a Washington su injerencia a favor de la oposición.

En declaraciones a VPI TV, el enviado especial de EEUU para Venezuela, Elliott Abrams, ha asegurado que la Operación Libertad iba a llevarse a cabo con la participación de dirigentes del chavismo, entre ellos el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López. «Es una señal que Maduro ha de interpretar.  Todos los que aparecen a su lado no están de su lado».

Estas negociaciones se habrían frustrado al enterarse Maduro de los planes. Abrams dijo que los dirigentes chavistas implicados en estas negociaciones «apagaron sus celulares» al saber que todo se había desmantelado.

Otras versiones apuntan a que fue su número dos, Diosdado Cabello, quien tuvo constancia del plan y lo rechazó por verse incluso más expuesto que Maduro. A Cabello EEUU le acusa de estrechos vínculos con el narcotráfico. Cabello está cobrando especial protagonismo en esta fase de la crisis venezolana. Se ha dejado ver y oír más que Maduro estos dos días. Según estos indicios, iban a apresar a Guaidó y a llevar a López a Ramo Verde, de ahí que decidieran dar el paso de poner en marcha la llamada Operación Libertad.

También ha dado su versión el general Hugo Carvajal, quien fuera jefe de la contrainteligencia con Hugo Chávez y ahora está en prisión preventiva en España. Carvajal, que anunció su lealtad al presidente encargado, Juan Guaidó, el pasado 21 de febrero, fue detenido en Madrid xxx a petición de Estados Unidos, que demanda su extradición por dos casos de narcotráfico.

Según Carvajal, uno de los hombres que mejor conoce los trapos sucios de los dirigentes chavistas, el martes «no se llegó a más porque no tuvieron en cuenta que habría militares infiltrados». En un comunicado, el ex general chavista asegura que está dispuesto a colaborar con España «en el entramado delictivo que ha llegado a este país». Reafirma su compromiso con la restauración de la democracia en Venezuela.

Leopoldo López estuvo junto a Guaidó el martes 30 pero terminó el día en la residencia del embajador español, Jesús Silva, en Caracas. Le acompaña su esposa, Lilian Tintori, y su hija pequeña, de 15 meses. Según su abogado, Jesús Cremades, no ha pedido asilo político pero se dan condiciones para que lo solicite. La aparición de López fue un golpe de efecto muy potente en favor de quienes buscan el fin de la usurpación.

Quien le liberó, el director del Sebin, Christopher Figuera, hizo pública una carta en la que explica sus motivos: «Hay quienes se han atrevido a llamarme traidor o vendido; pues, a ellos les digo que muy poco me conocen, porque tengo un alto sentido de la lealtad que juré a mi Patria y sus instituciones; la Patria que una parranda de pillos y bribones están saqueando y, sus instituciones que, salvo la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, han convertido en despojos». Según Venepress, Leopoldo López se deshizo de la pulsera electrónica con un alicate.

Es una señal de cómo hay fisuras en el aparato del régimen chavista.  Maduro ha reemplazado a Christopher Figuera por Gustavo González López, leal a Diosdado Cabello. La ONG Provea le relaciona con la muerte del opositor preso Fernando Albán, quien según el régimen se suicidó estando bajo custodia. Las señales apuntan a que la represión será mayor y los sacrificios no han terminado para el pueblo venezolano.