El tiempo se agota. Mañana finaliza la ronda de consultas del Rey con un total de 15 líderes de los diferentes partidos políticos, cuyas ocho primeras citas, de menor a mayor representación en la Cámara Baja, comienzan este mismo lunes. Y, salvo sorpresa mayúscula, todo apunta a que España irá a elecciones el próximo 10 de noviembre una vez que el jefe del Estado certifique la falta de entendimiento en la izquierda y la inviabilidad de la investidura de un presidente del Gobierno tras el fracaso del mes de julio.

Lo que comenzó siendo un vago escenario se ha convertido en una realidad prácticamente tangible. Y los partidos lo saben. En mayor o menor medida todos ellos han activado el engranaje electoral rediseñando sus cúpulas, endureciendo su discurso y subrayando -o esbozando- las líneas rojas de su programa.

Ante la cada vez menos hipotética convocatoria a las urnas -la cuarta en cuatro años- los sondeos comienzan a dibujar el mapa de vencedores y vencidos, que no cambiaría sustancialmente respecto al panorama actual salvo una notable diferencia: el anunciado descalabro de Ciudadanos.

Así lo demuestra el sondeo de DYM para El Independiente-Prensa Ibérica que sitúa al proyecto liberal como el gran perdedor de unas nuevas elecciones: es el partido que más reduce el apoyo en las urnas (-2,6%), para quedarse con un 13,3% del electorado frente al 15,9% que cosechó en primavera. Los comicios podrían costarle a Rivera hasta 22 diputados si pasa de los 57 actuales a la cifra más baja de su horquilla, que se encuentra entre los 35 y los 30 escaños, y cuya pérdida iría a parar al PP -mejoraría entre nueve y 14 escaños y recogería un 1,7% más de votos- y, en menor medida, a PSOE.

La inamovible posición que Albert Rivera y su ‘búnker’ particular ha venido manteniendo desde que se conociese el reparto de escaños el 28-A le ha costado una pérdida de importante capital humano y, ahora, puede costarle una buena parte de sus votantes. Según la mencionada encuesta, realizada entre los días 9 y 12 de septiembre, Ciudadanos es el único partido que se resiente en la tasa de fidelidad de su electorado, ya que tan solo el 46% de los españoles que eligieron el proyecto liberal en abril repetirían su voto el 10 de noviembre, y no porque a priori se decanten por votar a otros partidos, sino por elevado grado de indecisión que presentan (casi el 30% aún no tiene decidido su voto) o porque directamente están desencantados con la política y han decidido no votar si hay repetición electoral (10,1%).

Y la desmovilización es una sutura que solo padece Rivera. El resto de formaciones mantiene una elevada tasa de fidelidad, siendo el electorado de Vox el más leal (repite el 79%) seguido de PSOE (74,7%), Unidas Podemos (74%) y PP (71,9%).

En la intención de voto por autoposicionamiento ideológico se confirma nuevamente esa indecisión y desmovilización de los votantes de Ciudadanos, que el 28 de abril dieron a Rivera el mayor registro de escaños en la historia de la formación. Y es que se observa cómo en el espacio de centro, alrededor de la mitad de los entrevistados no declaran hacia qué partido irá su voto en las próximas generales (26,4%), una franja que siempre ha protagonizado Ciudadanos y que esta vez pasaría a segunda posición por detrás del PSOE, que concentraría al 17,7% de los votantes del centro político.

A pesar del innegable viraje conservador y el declarado objetivo de arrebatar el liderazgo de la oposición y del centro-derecha político a Pablo Casado, lo cierto es que los votantes de este espacio sufren una gran dispersión de voto sin un dominador claro, yéndose el 20,3% al PSOE y el 18,8% a Ciudadanos, seguido muy de cerca por los populares (18%).

Casi el 70%, a favor de la ‘gran’ coalición PSOE-Cs

Y a juzgar por los resultados del sondeo, el inminente descalabro de Rivera en las urnas se debe, precisamente, a la estrategia del ‘no es no’ a Pedro Sánchez y «su banda», con la reiterada negativa a facilitar la investidura del líder socialista -ambos suman mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados- y dar la espalda, según los críticos tanto externos como internos, a uno de los principios fundacionales de la formación: el de ser un partido «de Estado» y evitar que el país vaya a otros comicios.

A pesar de que múltiples sondeos, entre ellos el CIS de Tezanos, castigaba en los últimos meses la maniobra contra el ‘plan Sánchez’, Rivera ha seguido adelante con su estrategia, justificada en que el rédito electoral cosechado el 28-A se debió a cumplir estrictamente con lo prometido en campaña: intentar echar al Ejecutivo en funciones de la Moncloa y, si no, ejercer una oposición «sin cuartel».

Pero los votantes de Ciudadanos no están precisamente de acuerdo con el empecinamiento de Albert Rivera de no pactar un Gobierno de coalición o incluso una abstención con el jefe del Ejecutivo. De acuerdo con la encuesta de DYM, nada menos que el 68,5% de los españoles que votaron a Ciudadanos en primavera estarían a favor de una gran coalición PSOE+Ciudadanos que desencallara el bloqueo político actual, opción secundada únicamente por el 9,7% del electorado socialista.

Y no se queda ahí la cosa. Ante la situación política prácticamente desesperada que vive el país, casi dos tercios de los votantes de la formación liberal en las últimas elecciones (64,6%) dan luz verde a su líder para que facilite la investidura de Pedro Sánchez y se convierta en el responsable de evitar a los españoles de volver a las urnas, una opción secundada por más de la mitad de los españoles en general (52,8%) y por el 76,1% del electorado socialista. La reiterada negativa de Rivera si quiera a reunirse con Pedro Sánchez explicaría la fuerte desmovilización electoral a la que se enfrenta el líder liberal.

Pérdida del ‘centro’ político

«Los costes de la estrategia de Ciudadanos para España son demasiado altos (…) ¿cómo vamos a acabar con la dinámica de rojos y azules si nos convertimos en azules?». Toni Roldán se quejaba hace unos meses del viraje sin retorno de su ya ex formación hacia la pérdida del centro político con la que nació Ciudadanos. Y la teoría del ex portavoz económico fue posteriormente secundada por otros pesos pesados del partido, como Francesc de Carreras o Francisco de la Torre, que contemplaban atónitos cómo Rivera giraba el timón hacia la derecha; y ahora por el electorado naranja, incapaz de encontrar el centro político.

Según los resultados desmocópicos elaborados para El Independiente, son los votantes de Ciudadanos los que se sienten en la actualidad menos representados por las alternativas políticas actuales: el 54,2% echan en falta otras posibilidades, demandando principalmente alternativas de centro (52%). Todo ello dentro del desencanto general de la población, que en general no siente que sus opiniones políticas estén representadas por los partidos existentes en la actualidad. El 24,8% echa en falta otras alternativas de centro, el 24,2% de izquierda y el 20,1% de centro-izquierda.

Del mismo modo, es el votante declarado ‘de centro’ el que se siente más perdido políticamente, pues un 62,2% de este espectro echa en falta alternativas que represente el centro político, porque Ciudadanos ha dejado de cubrir ese espacio.

Rivera, en caída libre

Y las malas noticias para Albert Rivera no finalizan aquí. Pese a conservar el segundo puesto en valoración política, dentro del suspenso general de todos los líderes y por detrás de Pedro Sánchez, el líder liberal sigue en proceso de degradación: de los 4,1 puntos que cosechaba en junio de 2018, solo conserva 3,3 algo más de un año después.

Supera no obstante a Pablo Casado (3,1); Pablo Iglesias (3) y Santiago Abascal (2,5) en un ránking que vuelve a encabezar Pedro Sánchez, con una valoración de 3,9 puntos.


FICHA TÉCNICA

  • Ámbito – Nacional.
  • Universo – Población española de 18 años o más.
  • Recogida de información – Se han utilizado dos modalidades de recogida de información complementarias. Entrevista telefónica asistida de ordenador realizadas a teléfonos fijos y móviles a partir de la selección de numeraciones aleatorias (50%). Entrevista online (50%).
  • Tamaño y distribución de la muestra – 1.001 entrevistas. Para cada una de las modalidades de recogida de información se han aplicado cuotas específicas de sexo, edad y actividad laboral.
  • Error muestral – Partiendo de los criterios del muestreo aleatorio simple y para un nivel de confianza del 95.5% (dos sigmas) y en la hipótesis más desfavorable (p=q=50), el margen de error para los datos en el total de la muestra es de ±3,1%.
  • Trabajo de campo – Llevado a cabo por entrevistadores de Dymphone, división de DYM especializada en estudios telefónicos, entre el 9 y el 12 de septiembre de 2019.