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Temor en Ciudadanos por el 'giro' de Sánchez en Cataluña: "Vamos directos al abismo"

Política

Temor en Ciudadanos por el 'giro' de Sánchez en Cataluña: "Vamos directos al abismo"

Un sector naranja advierte del peligro que puede suponer para un ya de por sí mermado electorado de Cs el cambio de guion del PSOE en el conflicto catalán y alertan de un trasvase del voto progresista de vuelta al PSC

Ley de Seguridad Nacional, 155 y «puntos suspensivos». Octubre ha comenzado en un contexto de tensión sin precedentes. Al otoño ‘caliente’ en Cataluña, en que el soberanismo ya ha mostrado que el camino a seguir será la «desobediencia civil masiva» si el del ‘procés’ se convierte en un fallo condenatorio para los políticos independentistas en prisión preventiva, se suma un ambiente en que la presión electoral es máxima: sólo queda un mes para que se abran las urnas, y los partidos comienzan a tomar posiciones en la que será una de las cuestiones más candentes en las próximas semanas: el conflicto catalán.

En este contexto, la conversión de Pedro Sánchez al 155, el endurecimiento del discurso socialista con Cataluña y su autonombramiento como máximo defensor de la Constitución ha removido a todos los sectores políticos, a izquierda y a derecha, que no entienden cómo y cuándo en Ferraz han endurecido los argumentos contra el independentismo, aunque sí suponen el por qué: Iglesias lo cataloga de «giro a la derecha sin matices» para «ir a la caza de los votos de Ciudadanos»; y Casado y Rivera no dudan tampoco de la vertiente «electoralista» y «poco creíble» de Sánchez.

La estrategia de «dureza» y «firmeza» pero con «prudencia y serenidad» en la defensa de la unidad de España del Gobierno tiene como objetivo, declarado o no, debilitar y desplazar al dique de contención del independentismo del que siempre ha hecho gala el bloque de la derecha en Cataluña, y cuyo principal damnificado no será otro que Rivera -la fuerza de Casado en la región está más lejos de ser notable-, que de por sí camina ya cabizbajo -aunque no de puertas para afuera- hacia el 10-N por la inquietud que generan las encuestas (incluso las más halagüeñas vaticinan una caída significativa en las urnas).

«En los grupos no se habla de otra cosa». Según cuentan a El Independiente varias voces del partido, en los grupos internos comienza a cundir el pánico no solo por la crónica de una muerte anunciada que vaticinan los sondeos -aunque de puertas para afuera el partido mantenga «optimismo» y jueguen con la idea de que «Cs siempre ha crecido por encima de lo que marcaban las encuestas»- si no también porque el marcado «giro constitucionalista» de Sánchez termine por hundirles.

«El nuevo discurso de Sánchez está dejando a sus rivales bastante tocados y, si finalmente termina aplicando el 155, arrasará el 10 de noviembre», vaticinan fuentes de la formación, que le pronostican un óptimo resultado si utiliza el «arma electoral definitiva». Y en Ciudadanos «terminaremos descolocados, derrotados», zanjan.

Algunos sectores naranjas comienzan a estar inquietos ante la posibilidad de que la nueva política de Ferraz en Cataluña «cargada de intenciones» amenace con eclipsar la labor de Rivera en un bastión que supone la razón de ser de los naranjas, donde forjó su carrera política basada en la batalla intransigente contra el nacionalismo catalán y cuya lucha le valió para arrasar literalmente en las elecciones del 21-D y mantener un nada despreciable legado posteriormente.

La estrategia de Sánchez es clara. «Está utilizando un mensaje duro, pero poco a poco, con píldoras y con un tono suave», algo que desea «el electorado constitucionalista de Cataluña» que a su vez y según apuntan, rechaza el discurso «duro» que está protagonizando Ciudadanos, lo que provocará un trasvase necesario de votantes progresistas «que confiaron en Ciudadanos y cuyo núcleo le dio un resultado tan espectacular en los últimos comicios», de vuelta al PSC.

Rivera avanza hacia las generales sin tener en cuenta que «la situación es ahora radicalmente diferente» y que «la tensión es máxima» por lo que «hay que repensar las estrategias», sentencia otra voz más crítica de la militancia madrileña. De no hacerlo, afirman, «iremos directos al abismo».

La estrategia de Sánchez provocará un trasvase de votos progresistas que apoyaron a Cs de vuelta al PSC

Según un sector del partido, el dirigente naranja hace un flaco favor a las ya de por sí mermadas aspiraciones electorales de los naranjas en las encuestas si se repite el discurso en la cuestión catalana en lugar de pensar en una parte del electorado «que no quiere la vía dura». Pero en las múltiples comparecencias públicas que ha protagonizado Rivera en los últimos días éste no ha salido de un discurso firme y tajante en la materia.

Y en un contexto de máxima tensión en Cataluña, acuciada por los nueve activistas de los CDR detenidos, siete de ellos enviados a prisión acusados de terrorismo y tenencia de explosivos, los de Rivera se han apresurado para reconducir a los desencantados con Ciudadanos para que apuesten por él en Cataluña, pero sin cambiar un ápice su discurso. Los naranjas han incidido en los últimos días en la aplicación «sin excusas» del 155 y en detener «de inmediato» a Quim Torra por la presunta «vinculación» del presidente de la Generalitat con los radicales.

El último golpe de efecto que ha dado Rivera este sábado en clave electoral está dirigido, precisamente, a evitar la debacle: los naranjas han dado un giro en su estrategia y han desdibujado el veto a Pedro Sánchez, con el que se comprometen a llegar a «acuerdos de Estado» que garanticen la gobernabilidad en España.

Una moción con doble intención

Hace poco menos de un mes, Pedro Sánchez calificaba a Albert Rivera de «sobreactuado» por pedir tan reiteradamente la intervención en Cataluña. «Primero necesitaremos unas cámaras y un Gobierno que no esté en funciones», añadía el presidente del Gobierno en la sesión de control del pasado 11 de septiembre.

Menos de un mes después, el discurso socialista es radicalmente distinto. «No habría ningún problema constitucional ni de legitimidad para aplicar el artículo 155 en funciones», aseguraba Sánchez en una entrevista para la Cadena Ser, al tiempo que admitía que el Gobierno había venido estudiando esta posibilidad ante el riesgo de producirse altercados violentos derivados de la sentencia del ‘procés’.

«Este Gobierno no está dispuesto a consentir ningún ataque al Estatut ni a la Constitución», reafirmaba Isabel Celaá, que esta semana anunciaba la decisión de Moncloa de impugnar las resoluciones aprobadas por la mayoría independentista en el Parlament, referentes a una «respuesta institucional» a la sentencia del procés; otra para reclamar «amnistía total y autodeterminación»; y la expulsión de la Guardia Civil de Cataluña.

Y frente a la renovada línea ‘dura’ del candidato socialista en el desafío independentista, -Emiliano García Page llegó a advertir que «por cada golpe, habrá una reacción» cuando salió en defensa de la Guardia Civil – Ciudadanos planteó una moción de censura contra Quim Torra condenada al fracaso y que, sin embargo, cuenta con un golpe intencionado por debajo de la mesa: evidenciar cómo el PSC se precipita a romper el bloque constitucionalista ante su negativa a secundar la propuesta de los naranjas.

«En 40 años, nunca España tuvo un presidente autonómico que justificara la violencia; nadie se ha atrevido a decir, votar o aplaudir lo que ha hecho Torra. Cualquier demócrata debería votar a favor», apelaba Rivera para defender una moción de censura que se celebrará el próximo lunes en el Parlament.

No saldrá adelante -aún con los votos socialistas, PP, Cs y PSC suman 57 escaños, por lo que necesitarían a los comuns y algunos diputados independentistas para llegar a la mayoría absoluta- pero el pleno servirá a la líder naranja en Cataluña, Lorena Roldán, utilizar la abstención del PSC, previsiblemente, para atacar la «credibilidad» del PSOE, un discurso que se estima fundamental en plena pugna electoral con el que tratar de frenar la fuga del voto progresista.