Política

Las bases se revuelven contra Rivera: "Si el 10-N fracasa, tendrá que dimitir"

Los sondeos auguran una importante pérdida de representación para Ciudadanos en unos hipotéticos comicios, escenario ante el que algunos sectores de la militancia instarían a Rivera a dejar la dirección en manos del partido

Albert Rivera no esconde que le «sorprenden» las críticas que ha recibido en los últimos meses, tanto desde diferentes sectores políticos internos y externos como económicos, por cumplir con lo que prometió antes de ir a las urnas la pasada primavera. El ‘no’ a Sánchez era tajante, conciso, irrenunciable.

Pero que lo siga siendo con el paso de los meses y ante la inédita realidad política en que se encuentra estancada España es una estrategia que comienza a revolver a sectores de la militancia del partido, que no ven con buenos ojos el empecinamiento de Rivera de no responder a su función de ser un «partido de Estado» y de convertirse en el responsable de evitar a los españoles las cuartas elecciones en cuatro años.

La aritmética no engaña y el calendario tampoco. Rivera y Sánchez suman mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y el martes, salvo una sorpresa mayúscula tanto por parte de Podemos como por parte de Ciudadanos o el PP, se enviará a España a las urnas.

El líder de Ciudadanos ya ha comenzado a encajar las piezas del engranaje electoral dentro de su cúpula. Achaca a Sánchez la responsabilidad de la repetición de los comicios porque, a su juicio, siempre hubo un pacto «oculto» de la izquierda dentro del «teatro del malo» del que acusaba al Ejecutivo en funciones por pedir continuamente la abstención a Ciudadanos, eso sí, sin oferta formal alguna encima de la mesa.

Las elecciones «serían una segunda oportunidad para echar a Pedro Sánchez», asumía optimista el líder naranja hace unos días, cerrando nuevamente la puerta a que los liberales se abstengan en el último momento. Tal y como apuntan a este medio fuentes internas del partido, cada vez es más palpable una «inquietud» entre las bases naranjas que no entienden que «teniendo al alcance de la mano la posibilidad de evitar elecciones, un pacto con nacionalistas y Podemos» y limitar a Sánchez con Cataluña «desde dentro» – objetivo para el que «nació Cs»- Rivera apueste por las urnas, con lo que ello puede suponer para el futuro de la formación.

La de las elecciones es crónica de una muerte anunciada para Ciudadanos, según apuntan los sondeos. Todos ellos, incluso los más optimistas, auguran a los naranjas un peor resultado que el 28-A. En concreto, según la encuesta DYM para El Independiente-Prensa Ibérica, menos de la mitad de los votantes que eligieron el proyecto liberal en las anteriores generales votaría a Rivera el 10-N (46%) y Ciudadanos podría llegar a perder hasta 22 diputados si pasa de los 57 actuales a la cifra más baja de su horquilla, situada entre los 35 y los 40 escaños.

Pero ninguno de esos augurios parece amedrentar a los de Rivera, que aseguran encarar las urnas sin «ningún miedo» al preferir enfrentarse a unos comicios que ser cómplices de «Sánchez y su banda», que ya han elegido a Otegi y a Torra como «sus socios» a costa de ‘enterrar’ el constitucionalismo en algunos territorios, como Navarra.

Asumir «responsabilidades»

El líder de Ciudadanos ya ha lanzado un órdago. Llevará su estrategia del ‘no es no’ hasta el fin de sus consecuencias por aquello de «no defraudar a casi cuatro millones y medio de personas» que compraron en las urnas el veto de Rivera al jefe del Ejecutivo en funciones, incluso cuando hay una buena parte de su electorado -casi el 70% según el sondeo de El Independiente– que, dada la coyuntura actual, estaría a favor de que Ciudadanos facilitase la investidura de Pedro Sánchez e, incluso, de una gran coalición con los socialistas.

«Cada vez que abrimos las urnas, nos llevamos una buena noticia. Ahora creo que volvería a pasar lo mismo», subrayaba el líder de Cs en una entrevista para El Confidencial. Si no es así y finalmente Rivera fracasa en el aún sin confirmar escenario electoral, «tendrá que dimitir».

La respuesta de algunos sectores de la militancia del partido es rotunda. Las fuentes consultadas aseguran que los grupos de Whatsapp y Telegram bullen y «cada vez hay más afiliado anónimo que cree que si Ciudadanos pierde representación», el presidente deberá «dimitir y convocar una Asamblea para que elijamos a una nueva dirección» porque «una quinta candidatura ya no sería aceptable», zanjan.

Si Ciudadanos pierde representación, Rivera deberá dimitir para que elijamos a una nueva dirección», advierten las bases

No es la primera vez que se pone en duda el liderazgo de Rivera por su marcada deriva política. Críticos como el ex fundador de la formación liberal, Francesc de Carreras, llegó a calificar al líder de Cs de «adolescente caprichoso» que «antepone intereses partidistas a los intereses generales de España», discurso secundado por otros disidentes como Paco de la Torre o Toni Roldán.

Pero la ardua realidad política ya genera dudas hasta en la militancia, que puede provocar que la de las elecciones sean para Rivera «su última bala en el partido», continúan. Para críticos, disidentes, sectores económicos y oposición política, Ciudadanos ha abandonado el centro político en pro de tener como socio preferente al PP o marcar como objetivo prioritario el de arrebatar el papel de oposición a Pablo Casado.

No sin consecuencias. La estrategia de Rivera podría terminar quemándole políticamente. De acuerdo con la encuesta anteriormente mencionada, el potencial electorado de Ciudadanos será el que más atienda a una desmovilización o indecisión en el destino de su voto. La mitad de los entrevistados ubicados ideológicamente en el ‘centro’ político no declaran cuál será el destino de su voto y, por primera vez, es el PSOE el que acapararía más papeletas de este sector que Ciudadanos (17,7% frente al 9,4%). Además, el votante considerado ‘de centro’ es el más perdido electoralmente, pues se trata del espectro que se siente menos representado por las alternativas políticas actuales.

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