Política

Sánchez gana tiempo con reuniones vacías para ocultar el atasco de su investidura

Pedro Sánchez este jueves en Bruselas atendiendo a los medios de comunicación.

Pablo Casado (PP) a las nueve e Inés Arrimadas (Cs) a las once. Pedro Sánchez inicia el lunes una ronda de contactos con líderes políticos, presidentes autonómicos y hasta de cabildos insulares con la que pretende ganar tiempo y ocultar el atasco de su investidura, aún pendiente del plácet de Esquerra Republicana de Cataluña.

El PSOE había alimentado la esperanza de que ese mismo lunes 16 comenzara un debate de investidura que acabaría el jueves 19 con la proclamación de Sánchez como presidente. Esas previsiones no se han cumplido y Moncloa busca un nuevo golpe de efecto que tape ese fiasco. Sánchez gana tiempo, disfraza el fracaso de ese empeño y camufla una nueva cesión al independentismo, su reunión con Quim Torra, dentro de la ronda de presidentes autonómicos que convocará.

Con esta apertura de supuestas negociaciones -en realidad vacías de contenido-, Sánchez también quita el cordón sanitario a Bildu, con el que el PSOE se reunirá al equipararlo con Vox. Aunque la izquierda abertzale no es decisiva para la investidura, pero sus cinco diputados pueden contribuir a la frágil alianza de pequeños partidos que sostendrán el Gobierno de PSOE-Podemos junto a ERC. Por primera vez en la historia, la antigua Batasuna ha solicitado el registro de grupo propio, Euskal Herria Bildu, al contar con cinco escaños y superar el 15% de representación en las circunscripciones en las que se presentó: Álava, Guipúzcoa, Vizcaya y Navarra.

La formación de grupos parlamentarios, que otorgan a los partidos más recursos económicos, materiales y de contratación de asesores, ha entrado de lleno en las negociaciones de investidura con casos como el de JxCat, que se avino a retirar una moción sobre la autodeterminación en el Parlamento catalán para no dinamitar las negociaciones entre PSOE y ERC a cambio de que los republicanos le cedan senadores para contar con grupo propio en la Cámara Alta.

La cita del PSOE con Bildu para negociar la investidura también podría conllevar esa dotación de recursos públicos para los abertzales. Por estos motivos, el líder de Vox, Santiago Abascal, ha rechazado la reunión con Sánchez para no «contribuir al blanqueamiento de Bildu, ni del comunismo bolivariano ni del golpismo».

Mandatarios regionales y nacionales, desde el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, al presidente del PP, Pablo Casado, han advertido de la maniobra. «Quiere utilizar a Andalucía para blanquear una negociación con Torra, líder de los independentistas en Cataluña», ha denunciado el presidente andaluz, Juanma Moreno (PP). «Eso, ni nos apetece ni nos gusta», avisó Moreno, que señaló que si Sánchez quiere establecer un diálogo y una negociación con Torra, que «quiere la independencia de Cataluña y romper España», lo que «no puede es utilizar al resto de comunidades autónomas y menos a la andaluza». A pesar de las críticas, el presidente andaluz acudirá a la convocatoria de Sánchez.

Desvío de atención

La atención mediática que suscitarán todas esas controversias, sumadas a las reuniones, las declaraciones previas y posteriores servirán para desviar la atención del foco que hasta ahora intentaba iluminar, sin mucho éxito, el contenido de las cesiones del PSOE a Esquerra a cambio de la investidura.

Con total secretismo siguen negociando los dos partidos, que a partir de ahora podrán hacerlo con menor presión mediática. En ese carrusel de contactos entre líderes políticos transcurrirá el tiempo que necesita ERC para decidir su finalmente hará presidente a Sánchez, una decisión que pasará por tres hitos: el partido de fútbol entre el Barcelona y el Real Madrid del día 18 en el Camp Nou; la decisión judicial de la Unión Europea sobre la inmunidad parlamentaria de Oriol Junqueras como eurodiputado, el día 19, y el congreso de ERC entre el 21 y el 22.

Mientras esos acontecimientos se desarrollan y ERC se define, el PSOE dará la imagen de un partido en movimiento y ocupado en negociar con todos, sin vetos ni cordones sanitarios, con el objetivo de formar un Gobierno lo antes posible y seguirá culpando del bloqueo al resto de fuerzas políticas.

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