En el marco de la ronda de contactos que la vicepresidenta primera del Gobierno está manteniendo en el día de hoy con PNV, ERC y PP para tratar de salvar la cuarta prórroga del estado de alarma, Carmen Calvo ha llamado esta mañana al presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo para intentar que no descarrile la ampliación de la situación de excepción facilitando, al menos, la abstención del Grupo Popular.

Núñez Feijóo se había mostrado hasta ahora contrario a apoyar la prórroga y, como ha venido haciendo la dirección nacional de Génova, apoyaba su opinión en la existencia de figuras legales alternativas al estado de alarma para afrontar el desconfinamiento con garantías. De acuerdo con la legislación gallega, el barón del PP necesita que se derogue el decreto que regula el estado de alarma para poder convocar los comicios autonómicos, que iban a celebrarse el pasado 5 de abril.

Pero tras la conversación con Carmen Calvo, Feijóo ha abierto este martes una puerta a que el PP se decante finalmente por la abstención antes que por el ‘no’ cuando apenas restan unas horas para que arranque el pleno en la Cámara Baja. El presidente gallego ha dejado caer que el Gobierno tiene un problema de «tiempo para organizarse» ante una hipotética caída del estado de alarma, y eso es una razón «más entendible» de las anteriormente expuestas de parte del Ejecutivo para prorrogar 15 días más la situación de excepcionalidad en España.

Con todo y en línea con la tesis que ha defendido hasta ahora Ciudadanos, que aboga por un apoyo temporal vinculado a que se negocie con autonomías y oposición cómo y cuándo va a salir España del estado de alarma, Feijóo ha exigido al Ejecutivo un plan «B o C, de Constitución» para no alargar «sine die» el decreto que comenzó hace ya casi dos meses.

Hasta ahora, la vía que había utilizado el Gobierno, al menos de puertas para afuera ha sido la de presionar a la oposición con que, o se amplía el estado de alarma o reinará el «caos» y el «desorden». El portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique, amagó incluso con responsabilizar al PP de posibles rebrotes, del «colapso del sistema sanitario» y de «miles de muertos» si permitía finalmente que decayese el estado de alarma. Todas estas reacciones de parte del Ejecutivo no han hecho sino echar más leña al fuego a la relación entre Gobierno y oposición, concebido en Génova como una «amenaza» y un «chantaje».