Política

Iglesias intenta encauzar la relación con el PNV y ERC para sostener la legislatura

Nacionalistas vascos y Ciudadanos, el "plan b" de Sánchez si el PP rechaza la prórroga

Pablo Iglesias, líder de Podemos, junto a Gabriel Rufián, de ERC, este martes en el Congreso de los Diputados.

Pablo Iglesias junto a Gabriel Rufián EFE

Mientras todo el foco está puesto en si el PP secunda o no una nueva prórroga del estado de alarma con el que afrontar la etapa de «desescalada», la preocupación del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, es la de la soledad del Ejecutivo. Porque confiados en el fondo en que la prórroga salga adelante, la foto fija del debate de hoy iba a ser la de un Ejecutivo abandonado o, cuando menos, cuestionado por sus principales socios parlamentarios, esto es, PNV y ERC, a los que se suman el BNG, ahora en la abstención, mientras Nueva Canarias se ha decidido finalmente por un sí crítico, misma posición que adoptó en la noche de ayer Coalición Canaria.

Por eso Iglesias se ha movilizado, «no porque corra peligro la votación final y real, sino por enderezar caminos», admiten en su entorno. Al líder morado le preocupa la futura colaboración de dos partidos que fueron fundamentales en la investidura de Pedro Sánchez y, con ello, en la formación del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos y de los que depende, en definitiva el futuro de la legislatura. Los nacionalistas vascos con su «sí» y los independentistas catalanes con su abstención hicieron posible que ésta echara a andar.

Pero la crisis del coronavirus ha provocado un malestar indisimulable de ambos socios, cada vez más alejados de Moncloa. Es cierto que el PNV siempre modula sus desavenencias y ya ha aclarado que no van a dejar caer a este gobierno. «Donde esté Ortuzar ahí hay un canal libre por definición», dicen en el entorno de Pablo Iglesias sobre uno de sus interlocutores. Y el líder del PNV ha recogido ese guante, porque en un comunicado hecho público ayer abrió la puerta a modificar su posición siempre y cuando se pacte la «cogobernancia» y se instituyan mecanismos de «codecisión». De hecho, dan por seguro su apoyo aceptadas estas condiciones.

PNV y Cs, el «plan b» de Moncloa si los de Casado votan en contra

La verdad es que con los nacionalistas vascos en las filas del «sí» y Ciudadanos apoyando la prórroga, como confirmó en la noche de ayer, el Gobierno abandona la zona de peligro aún en el caso de que los 89 diputados populares voten en contra. Ese sería el «plan b» del Gobierno para superar la prueba de este miércoles.

Bien es cierto, que incluso entre los barones del PP más críticos con la prórroga del estado de alarma comienza a abrirse una brecha. El gallego Alberto Núñez Feijóo, al que telefoneó la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, en un intento por evitar la debacle que supondría para el Gobierno ver derrotada la prolongación del estado de alarma, se mostró dispuesto a dar más tiempo al Ejecutivo «para organizarse».

Incluso la madrileña Isabel Díaz Ayuso y el andaluz Juan Manuel Moreno estarían dispuestos a aceptar otros quince días de estado de alarma, hasta la madrugada del 25 de mayo, pero, eso sí, improrrogables, y a partir de ese momento, negociar el fin de la situación de excepcionalidad en que lleva el país desde el 14 de marzo.

El rechazo de ERC a la prórroga es un revés en toda regla para el Gobierno

También le preocupa a Iglesias el alejamiento de ERC, que aporta nada menos que 13 votos indispensables para un gobierno en minoría con vocación de agotar la legislatura, en 2013. En este caso, el interlocutor es Gabriel Rufián. Su partido ya ha optado formalmente por rechazar la cuarta prórroga, un revés en toda regla para el Gobierno. Parece poco probable que en las horas que median de aquí a la votación en el Congreso de los Diputados, a primera hora de la tarde, algo cambie, sobre todo dado el tono del comunicado de ayer, en el que los republicanos independentistas negaban estar negociando el cambio del sentido de su voto a pesar de la «campaña de presión de última hora».

«Actúan como si tuvieran una mayoría absolutísima, de manera autoritaria y sin informar ni consensuar nada. Y ya hemos dicho basta», decía el texto. Incluso el BNG, con un único diputado, ha anunciado también sus abstención, por lo que los apoyos al Gobierno se limitan a Más Madrid, Compromís, Teruel Existe y el PRC de Miguel Ángel Revilla.

Pero ya no se trata sólo de superar esta votación, con ser importante, sino de mantener en el futuro, en la era post-coronavirus, al menos la mayoría de la investidura, aunque Ciudadanos puede jugar un papel que era impensable bajo la presidencia de Albert Rivera. Su sucesora, Inés Arrimadas, está marcando un perfil propio que la aleja, además, de la fórmula de unidad del centro-derecha que pretendía Pablo Casado, y que puede ser indispensable para Sánchez en según qué temas de la legislatura.

El debate comienza este miércoles a las 10 de la mañana y será monográfico, sin sesión de control posterior a pesar de la exigencia que PP y VOX, conjuntamente, y, Ciudadanos, en solitario, cursaron a la mesa de la Cámara para que todas las semanas, hasta el fin del periodo de sesiones en el mes de junio, se pudiera preguntar al Gobierno sobre diferentes aspectos de su gestión. El debate servirá a modo de preludio de la constitución de la comisión de reconstrucción el jueves por la mañana, a la que el Gobierno puede acudir con sus apoyos muy mermados

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