Vladimir Putin (San Petersburgo, 1952) gana las elecciones en Rusia hasta cuando su nombre no figura en las papeletas. Ha vuelto a ocurrir en plena pandemia por el nuevo coronavirus, aunque Rusia es hoy por hoy el tercer país con más casos, más de 650.000, y 9.521 muertos, según la Universidad Johns Hopkins.

La consulta sobre las enmiendas a la Constitución ha logrado el apoyo del 77,9% de los sufragios, escrutado el 99% de los votos, según el Consejo Electoral. En contra ha votado el 21,2%. Para que se aprueben las enmiendas a la Constitución se precisa un respaldo mayor del 50%.

La participación ha llegado al 65%. Los rusos han votado durante siete días y lo han podido hacer en los colegios electorales y desde casa, siempre con medidas de distancia social. En Moscú y en la provincia de Nizhni Nóvgorod la votación ha sido electrónica.

Decenas de opositores se han concentrando en el centro de Moscú y San Peterburgo, rodeados de numerosos policías. La oposición daba unos resultados muy diferentes a los oficiales. En Moscú habría ganado el sí por poco: 51% a favor, 49% en contra. Y en San Petersburgo, tierra chica de Putin, habría ganado el no por 56% y un 44% de síes.

Vladimir Putin consigue así su objetivo de eternizarse en el poder, es decir, de mantenerse en el Kremlin hasta 2036, cuando ya tenga 84 años. Si lidera Rusia hasta entonces, habrá superado a Stalin.

Es la mayor reforma constitucional desde 1993, con la que se da forma a un país más nacionalista y más conservador en lo social. Y con un único líder al frente, Vladimir Putin. «Votamos por el país en el que queremos vivir», dijo Putin poco antes de que concluyera la semana de votaciones.

Nunca se sabrá el resultado verdadero porque ha habido manipulación en todas las fases», dice Grigori Melkonyants, de Golos

Grigori Melkonyants, al frente de Golos, la principal organización de Rusia especializada en observación de procesos electorales, ha declarado a El Periódico de Cataluña que estas cifras que da el gobierno no pueden considerarse «verídicas».

Según este experto en observación electoral, «nunca se sabrá el resultado verdadero porque ha habido manipulación en todas las fases». A su juicio, es la votación «menos transparente» desde que se desintegrara la URSS.

Los comunistas votaron en contra de las reformas constitucionales y se manifestaron en contra de acabar con la limitación de mandatos. Hasta ahora habían respaldado a Putin, que ya ha cumplido dos décadas en el poder, en los momentos cruciales.

El líder opositor más reconocido internacionalmente, Alexei Navalny, ha calificado la votación como golpe constitucional, encaminado a perpetuar a Putin en el poder.

La plataforma opositora Yabloko, extraparlamentaria, presentó incluso una propuesta alternativa en contra de lo que denomina «golpe constitucional» de Putin. Dio libertad a sus seguidores para votar en contra o abstenerse. «La votación es inconstitucional por lo que no reconoceremos los resultados. No tiene sentido participar», dijo a la agencia Efe uno de sus dirigentes, Lev Shlosberg.

Una idea galáctica

Putin propuso las enmiendas a la Constitución durante su mensaje ante la Asamblea Federal a mediados de enero, y las presentó el 3 de marzo. Y fue la primera mujer en viajar al espacio, Valentina Tereshkova, quien propuso que se votara también que se dejara la puerta abierta a que Putin se mantuviera en el poder hasta 2036, al ponerse en el marcado a cero de mandatos en 2024.

Muchas de las enmiendas aprobadas son conservadoras como incluir la fe en Dios, o defender el concepto de matrimonio como unión entre un hombre y una mujer.

También se protege la soberanía e integridad territorial del país, se refuerza el concepto de que Rusia es la sucesora legal de la URSS en términos de participación en tratados internacionales, y se preserva la cultura y el idioma ruso.

En el plano social, se fija un salario mínimo que no sea inferior al nivel del mínimo de subsistencia en el país y se mantiene el poder adquisitivo de las pensiones.

La pandemia forzó primero a retrasar la convocatoria, prevista primero para el 22 de abril, y después a que la votación se haya prolongado durante siete días. Justo empezó al día siguiente de la celebración del Día de la Victoria, también pospuesto. Putin ha logrado su objetivo de seguir siendo el único líder de Rusia en este siglo XXI.