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Iglesias exige a Sánchez estar en el equipo que decida el reparto del fondo europeo

El presidente del Gobierno se ha ido de vacaciones sin aclarar si la ayuda de Bruselas será gestionada por la Oficina económica de Moncloa, por Nadia Calviño o por María Jesús Montero

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. EFE

Pablo Iglesias quiere que Unidas Podemos no se quede fuera del grupo de trabajo que decida el reparto de los fondos europeos y así se lo ha trasladado a Pedro Sánchez, según ha podido conocer El Independiente. «Le hemos dicho que queremos estar», admiten fuentes del sector morado del Gobierno una vez que el jefe del Ejecutivo anunció en la última Conferencia de Presidentes la creación de una comisión interministerial para el Fondo de Recuperación que él mismo dirigirá y tendrá la última palabra sobre el destino de las subvenciones europeas.

Aún sin determinar qué ministerios se integrarán en ese grupo de trabajo, Iglesias desea estar en calidad de vicepresidente segundo. Eso no obsta para que se sume también la titular de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. El resto de los ministros del cupo de Unidas Podemos, esto es, Irene Montero, Alberto Garzón y Manuel Castells no tienen responsabilidades económicas directas, por lo que es muy probable que queden fuera.

En todo caso, Pedro Sánchez se ha ido de vacaciones a la residencia de La Mareta, en Lanzarote, sin concretar más detalles respecto a cómo se gestionarán esos fondos en primera instancia. Esto es, si dicha responsabilidad recaerá en la Oficina Económica de Moncloa, al frente de la cual se sienta Manuel de la Rocha o, en cambio, será tarea de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, o de la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero.

A ésta última ya se le ha encargado liderar una conferencia sectorial sobre los fondos para el análisis y seguimiento de su ejecución por parte de las Comunidades Autónomas, que deberán solicitar las ayudas sobre proyectos y no conforme a otros criterios objetivos como población, envejecimiento, dispersión o impacto del Covid en cada uno de sus territorios.

Choques en el seno del Ejecutivo

Ninguna de las dos ministras son precisamente de la simpatía del vicepresidente segundo. Ambas se han manifestado no pocas veces en contra de iniciativas del también líder de Podemos. El último pulso que le ganaron -otros se han sustanciado a favor de Iglesias, como las moratorias por impago de alquiler o el ingreso mínimo vital- fue el llamado «impuesto a los ricos», que fue sepultado en el debate de la comisión parlamentaria de reconstrucción y que no se volverá a abordar hasta que España recupere cierta normalidad en su actividad económica.

Sánchez «no tiene claro aún cuál es el mejor instrumento para canalizar las ayudas», admiten en Moncloa, y ya no lo resolverá hasta la vuelta del verano. En principio, el Consejo de Ministros no volverá a ser convocado hasta el martes 29 y todavía tiene que dar tiempo antes de que acabe el mes para convocar una nueva Conferencia de Presidentes monográfica sobre la vuelta a las aulas. En la agenda ha desaparecido la mesa bilateral con la Generalitat, más ocupada ahora por gestionar los rebrotes de la pandemia y promover un debate parlamentario para pedir la abdicación de Felipe VI, así como emplazar a Pablo Iglesias a romper el gobierno de coalición como muestra de rechazo al respaldo de Sánchez a la monarquía parlamentaria.

Las ayudas por proyectos dan un amplio margen para la discrecionalidad que ha provocado no pocas reticencias entre los presidentes autonómicos, incluidos socialistas como el castellanomanchego Emiliano García Page, que han alertado sobre la tentación de pagar favores políticos y parlamentarios con el dinero procedente de Europa.

El plan pasa por crear también un comité de alto nivel para el asesoramiento estratégico

También se creará un Comité de alto nivel para el asesoramiento estratégico sobre el Fondo y el Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia cuya composición no se ha decidido, o, al menos no se ha comunicado, salvo que sea como el comité «fantasma» para la desescalada del que tanto se habló y que nunca se creó como tal en el seno del ministerio de Sanidad.

Sánchez trasladó a los presidentes autonómicos en la reunión del Monasterio de Yuso (La Rioja) el pasado 31 de julio que el reparto de los fondos «no seguirá los criterios clásicos. Este es un Fondo diferente, nuevo. Lo que valoraremos será la aportación de esos proyectos a cada una de las líneas transformadoras, siendo conscientes de que para este Gobierno la cohesión territorial es un principio irrenunciable».

Destacó la importancia de entender que la gestión del Fondo «es un todo y debemos estar muy coordinados. La Comisión Europea es clara en este punto: si cualquier proyecto seleccionado en una Comunidad tiene una incidencia de ejecución, ésta afectaría e impactaría en la ejecución del resto de proyectos existentes vinculados a ese eje. Es fundamental, como ven, la cogobernanza y la visión de conjunto».

Precisamente por eso, Iglesias quier estar en la «cocina» y en la comisión interministerial que tendrá la última palabra, sobre todo en unos momentos en que las relaciones en el gobierno de coalición no pasan por el mejor de sus momentos tras la salida de Juan Carlos I de España y el silencio que mantuvo al respecto Pedro Sánchez.

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