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El puzzle italiano, el espejo en el que se miran Pablo Iglesias y Pedro Sánchez

Si las conversaciones entre el Partido Democrático y el Movimiento 5 Estrellas concluyen con éxito y se evitan las elecciones anticipadas en Italia, serán un ejemplo para PSOE y Unidas Podemos

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El puzzle italiano, el espejo en el que se miran Pablo Iglesias y Pedro Sánchez
l líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, antes de su encuentro con el número uno de PD, Nicola Zingaretti, en Roma.

El líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi di Maio, antes de su encuentro con el número uno de PD, Nicola Zingaretti, en Roma. EFE

Resumen:

Dos partidos irreconciliables hace apenas un año mantienen conversaciones para formar gobierno en un país de la zona euro. Si usted vuelve ahora de vacaciones, con energía y optimismo quizá crea que hablamos de España. Pero no, se trata de Italia. El incalificable Movimiento 5 Estrellas y el Partido Democrático, de centro izquierda, están lidiando una carrera contra el reloj para evitar elecciones anticipadas en otoño.

Mientras tanto, el jefe del gobierno de España en funciones, Pedro Sánchez, no tiene en agenda todavía mantener conversaciones con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, con el fin de lograr su apoyo, aun insuficiente, para volver a las urnas el 10 de noviembre. Lo que suceda esta semana en Italia va a leerse en clave española en el PSOE y en Unidas Podemos.

El presidente italiano, Sergio Mattarella, de quien depende en última instancia que haya elecciones o un nuevo gobierno, anunció el jueves 22 de agosto que daba tiempo a los partidos políticos para que intentaran formar un nuevo gabinete. Ha reanudado las consultas este martes. Las concluye este miércoles, cuando se espera que anuncie si habrá nuevo gobierno o elecciones anticipadas.

Verá en último lugar a los dirigentes del Movimiento 5 Estrellas, el más fuerte en el Parlamento. Los grillini que lidera Luigi di Maio han logrado vencer las reticencias del Partido Democrático, que encabeza Nicola Zingaretti, sobre Giuseppe Conte. Todo indica que si hay nuevo gobierno de estas dos formaciones lo presidirá de nuevo Conte.

Sin embargo, el PD se opone a que Luigi di Maio siga como viceprimer ministro. La imagen de cambio se echaría a perder si los dos siguen al frente. El partido de centro izquierda también rechaza que el Movimiento 5 Estrellas someta la última decisión sobre la eventual coalición al voto de sus bases en Internet. Lo consideran una falta de respeto. Con estas dificultades sobre la mesa han enfilado la jornada decisiva para evitar nuevas elecciones, por lo que sigue clamando Matteo Salvini, líder de la Liga.

Ese rechazo inicial a Conte del Partido Democrático recordaba al veto de Pedro Sánchez a Pablo Iglesias. La primera condición que colocó sobre la mesa de negociación el presidente del gobierno en funciones en España fue que el líder de Unidas Podemos no fuera ministro.

Iglesias devolvió el órdago y renunció a sentarse en el Consejo de Ministros, si bien probablemente lo haría su número dos, Irene Montero, su pareja y madre de sus tres hijos. El no a Conte formaba parte de la estrategia negociadora del Partido Democrático, no era condición sine qua non como el caso de Iglesias.

Zingaretti ha insistido, en un argumentario que recuerda al de los dirigentes del PSOE, que el gobierno saliente ha de ser un gobierno de unidad, no dos gobiernos paralelos. Insiste en clamar por un gobierno que suponga un giro. La tarea que han de acometer, sobre todo la aprobación del presupuesto, requiere «un gobierno serio y con autoridad».

Conte, que ha crecido estos meses en popularidad, se ha rebelado contra el líder de la Liga, Matteo Salvini, mientras que se ha dejado querer por Di Maio. El líder de 5 Estrellas ha elogiado públicamente su labor al frente del Ejecutivo. Conte es ahora el segundo político más popular de Italia, detrás del presidente Mattarella.

Este martes Giuseppe Conte ha recibido el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En un tuit, Trump elogia a Conte por representar poderosamente a Italia en el G-7. «Ama a su país enormemente y trabaja bien con EEUU. Es un hombre con un gran talento y espero que siga siendo primer ministro», escribe Trump.

La crisis en Italia estalló el 8 de agosto cuando el ministro del Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, anunció que daba por rota la coalición de gobierno con el Movimiento 5 Estrellas por su rechazo al AVE entre Turín y Lyon. Era una excusa para forzar la máquina y convocar elecciones anticipadas.

Animado por su exitosa campaña en las playas italianas, Salvini pidió que los diputados volvieran de vacaciones para disolver las Cámaras y así votar lo antes posible, en octubre. Los sondeos electorales llegaron a dar un 38,9% de apoyos a la Liga. Desde que dimitió Conte, forzado por la Salvinata, ha perdido al menos cinco puntos, según una encuesta realizada para Il Sole 24 Ore. Un 43% de los italianos preferiría un nuevo gobierno antes que volver a votar (33%), según un sondeo del Corriere della Sera.

Salvini quiso plantear una moción de censura contra Conte, pero finalmente el primer ministro presentó su renuncia el 20 de agosto. Antes dio explicaciones sobre la crisis de agosto ante el Senado. Echó toda la culpa a Salvini, a quien llamó «oportunista político».

Conte, a quien apadrinó Salvini con la fe en que fuera poco problemático, fue a la yugular de Salvini: «Ha antepuesto los intereses personales y de partido al interés general». Y añadió: «Que los ciudadanos voten es la esencia de la democracia. Que voten cada año es irresponsable».

Los italianos votaron por última vez en elecciones generales el 4 de marzo de 2018. El partido más votado fue el Movimiento 5 Estrellas con un 32,66% de votos, pero no contaba con suficientes apoyos para gobernar en solitario. El Partido Democrático liderado por Matteo Renzi entonces fue el gran derrotado con un 18,7% de apoyos.

La Liga consiguió superar a Fuerza Italia en el bloque conservador, que no contaba por sí solo con apoyos suficientes para gobernar. Después de casi tres meses de negociaciones, la Liga y el Movimiento 5 Estrellas formaron el primer gobierno de fuerzas populistas en uno de los países fundadores de la Unión Europea.

Renzi rechazó categóricamente pactar con el Movimiento 5 Estrellas. Lo consideraba el anatema del PD. Ya no opina así. Renzi, cuya fortaleza se basa en su liderazgo en el grupo parlamentario, prefiere que no haya elecciones y por ello ahora defiende un matrimonio de conveniencia con los grillini.

Las palabras de Conte sobre las continuas repeticiones electorales tienen una lectura española. Los ciudadanos acudieron a votar en España el 28 de abril de 2019. Ganó el PSOE y logró 123 escaños, pero se quedó lejos de poder gobernar en solitario (176 escaños de 350).

El jefe del gobierno, Pedro Sánchez, anunció el 15 de febrero la convocatoria de elecciones, después de ocho meses y medio al frente del país, tras el éxito de una moción de censura el 2 de junio de 2018 contra Mariano Rajoy, entonces líder del Partido Popular. Sánchez argumentó que no podía gobernar sin presupuestos. No logró el consenso necesario para aprobarlos y por ello decidió convocar a las urnas el 28 de abril, apenas un mes antes de las elecciones al Parlamento Europeo y numerosas regionales.

Si no hay acuerdo entre el jefe del gobierno en funciones en España, Pedro Sánchez, y Unidas Podemos, partido liderado por Pablo Iglesias, serán inevitables unos nuevos comicios el próximo 10 de noviembre. El último sondeo del CIS, de julio, atribuía al PSOE una victoria contundente con un 41,3%, diez puntos más que en abril de 2019. Sería una de las razones por las que Sánchez parece dejarse llevar hacia las urnas.

Podemos y el PSOE parecen tan distanciados como lo estuvieron el Partido Democrático y 5 Estrellas hace un año. El PSOE quiere un acuerdo programático mientras Podemos defiende su derecho a entrar en el gobierno, si bien sus 42 diputados no son suficientes para alcanzar la mayoría.

Alianza contra Salvini

Lo que ha unido más al Partido Democrático italiano y el Movimiento 5 Estrellas tiene nombre y apellido. Matteo Salvini. El líder de la Liga ha conseguido lo que parecía imposible, ese intento de acercamiento entre la izquierda italiana y los seguidores de Beppe Grillo, estandarte de la nueva política. Salvini decidió romper con el Movimiento 5 Estrellas de la noche a la mañana solo por el hecho de que creía que era el mejor momento para conseguir ser primer ministro.

El Movimiento 5 Estrellas pasaría de ser primera fuerza a tercera o cuarta, con escasas posibilidades de gobernar, en caso de que hubiera elecciones en otoño. El Partido Democrático mejoraría sus resultados con respecto a marzo de 2018, pero a los parlamentarios del PD no les viene bien un cambio en el grupo. Ahora decidiría Zingaretti. Además, es una ocasión para que el PD demuestre su fuerza europeísta. Mientras Salvini, si se queda como rey de la oposición, puede crecer aún más.

En caso de que fracase este intento entre 5 Estrellas y el PD, no se descarta sin embargo una reconciliación entre los grillini y la Liga. Salvini, ministro saliente del Interior, no lo descartó. «No soy rencoroso», apuntó.

En España no hay un Salvini como tal, una figura capaz de aunar el voto en contra de formaciones tan diversas como el PD y 5 Estrellas, o el PSOE y Podemos. Ese papel puede desempeñarlo una alianza de los partidos de centro y de derecha, esa España Suma, la coalición pragmática que promueve el Partido Popular con Ciudadanos, e incluso con Vox. Para PSOE y Podemos evitar que llegue al poder ese bloque tendría que funcionar como catalizador de algún tipo de pacto.

La Unión Europea se acerca a una fecha clave, el 31 de octubre, cuando se ejecutará el Brexit «sí o sí», según el primer ministro británico, Boris Johnson. Sumar más inestabilidad en ese escenario de incertidumbre no es lo ideal ni en España ni en Italia. Si las conversaciones se cierran con éxito en Italia, habrá más posibilidades de que en España haya fumata blanca.

El desenlace italiano lo conoceremos este miércoles. En España el reloj sigue avanzando hasta el 23 de septiembre. Si entonces en España no hay pacto, habrá elecciones.