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Cronología del rescate del pequeño Julen

Desde el fatídico accidente el pasado 13 de enero, se ha vivido una auténtica carrera a contrarreloj plagada de imprevistos para tratar de localizar al pequeño

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Cronología del rescate del pequeño Julen
Fotografía del pueblo de Totalán antes de amanecer.

Fotografía del pueblo de Totalán antes de amanecer. EFE

Resumen:

Se cumplen 13 días desde que el pequeño Julen, de 2 años, se precipitase a un estrecho y profundo pozo de 25 centímetros de diámetro y de 107 metros de longitud en el Dolmen del Cerro de la Corona, ubicado en el término del municipio malagueño de Totalán. El accidente desencadenó una operación rescate sin precedentes en nuestro país, tanto por la envergadura de la maquinaria empleada «de la mejor tecnología disponible», como por la cantidad de efectivos desplegados entre profesionales y voluntarios en la zona cero desde el pasado día 13 de enero.

Desde el fatídico accidente se vivió una auténtica carrera a contrarreloj en la que se sucedían los días de angustia e incertidumbre tanto para la familia del pequeño como para todo el equipo de rescate, que trabajó a destajo las 24 horas del día desde el comienzo del operativo porque «Julen ya es hijo de todos», aseguraba Ángel García Vidal, ingeniero responsable y principal portavoz del operativo.

Al mismo tiempo, todas las miradas españolas -e incluso internacionales por la gran trascendencia del caso- se han dirigido a Totalán con la esperanza de encontrar finalmente a Julen con vida, algo que tristemente no ha sucedido. Esta es la cronología de su rescate:

Domingo 13 de enero

Sobre las 14:00 horas del domingo 13 de enero, los servicios de emergencia recibieron una alerta de un menor que había caído en el interior de un pozo ubicado en una finca privada en la que la familia pasaba el día. Según la familia, el pequeño se encontraba jugando por el campo cuando ocurrió el accidente.

La idea de que fuese una operación de rescate corriente en la que los bomberos entrarían al pozo y sacarían al pequeño desapareció al instante cuando comprobaron las intrincadas medidas del pozo: 25 centímetros de diámetro y 107 metros de profundidad excavado en un terreno muy heterogéneo, lo que hacía prever ya desde el primer día la dificultad a la que se enfrentarían los operarios.

Lunes 14 de enero

Los operarios encuentran una bolsa de chucherías y un vaso de plástico en el interior del pozo gracias a una cámara, pero se topan con el primer inconveniente del rescate: un tapón de áridos y material duro a 73 metros de profundidad, bajo el cual se espera que se encuentre Julen.

En la noche del lunes se decide succionar la tierra del interior del pozo y, al mismo tiempo, se plantean otras alternativas para rescatar al menor, que pasan por la apertura a cielo abierto de la ladera; la creación de un túnel paralelo al pozo; y la apertura de una galería lateral.

Martes 15 de enero

Los técnicos se decantan finalmente por abrir un túnel en paralelo al pozo y otro en horizontal de entre 50 y 80 metros.

Este día se producen dos grandes hitos: la incorporación de los profesionales de la Brigada de Salvamento de Hunosa (Asturias) al operativo de rescate como encargados de excavar manualmente el último tramo de la galería; y la colaboración de la empresa sueca Stockholm Precision Tools AB, compañía fundamental para localizar el punto exacto en que se encontraban 33 mineros atrapados a 700 metros de profundidad en Chile y cuya tecnología podría aportar una geolocalización «muy exacta» de Julen.

Los nervios crecen, la presión aumenta y el padre del niño habla por primera vez ante los medios denunciando que los efectivos trabajan «sin los medios que necesitan».

Miércoles 16 de enero

Comienza otro día clave en la investigación. Los rescatadores hallan un pelo en el material sólido extraído del pozo, y el análisis confirma que pertenece al pequeño Julen por lo que desde ese preciso instante «se trabaja con la única hipótesis de que el niño está dentro», según confirmaba entonces Ángel García Vidal.

En este día se habilitan las plataformas para iniciar la construcción del túnel horizontal y comienzan los trabajos para entubar el pozo en el que se supone que se encuentra atrapado el pequeño a unos 80 metros de profundidad, bajo el duro tapón.

Este mismo día trasciende que las obras del agujero de sondeo en busca de aguas subterráneas era ilegal al no constar en la Junta de Andalucía, aunque el pocero asegura que lo selló y que posteriormente fue modificado. José Roselló, progenitor del pequeño, vuelve a comparecer para decir que la familia mantenía viva la esperanza: «Que esto no decaiga hasta que podamos sacarlo con vida de ahí», decía.

Jueves 17 y viernes 18 de enero

Los equipos de rescate, que durante el día anterior habían previsto llegar hasta Julen en 24 o 48 horas, se enfrentan a complicaciones en el terreno que causaron fuertes desprendimientos, por lo que se suspende la construcción del túnel horizontal.

Rápidamente se cambia de plan y se opta por dos túneles verticales, uno a cada lado del pozo de origen, para después utilizar sendas galerías horizontales cavadas a mano para dar con el pequeño, de lo que se encargarán los mineros asturianos. Durante la excavación de los agujeros, las máquinas se topan con un macizo rocoso de pizarra a los 18 metros de profundidad, lo que complica de nuevo los trabajos y ralentiza el proceso.

El delegado del Colegio de Ingenieros del Sur de Málaga, Juan López-Escobar, asegura entonces que el rescate sería cuestión «de días, no de horas».

Sábado 19 de enero

Tras otra dura noche de intenso trabajo, los profesionales vuelven a suprimir la idea de excavar dos túneles y deciden concentrar los esfuerzos en un único agujero de unos 60 metros de profundidad y a unos cuatro metros del principal.

Hacia la mediodía del sábado -y bajo la presión de contar con una previsión meteorológica desfavorable– comienzan las labores de perforación. Una vez concluido, se procedería al entubado y, finalmente, comienzo de la excavación de la galería principal.

Hacia las 20:00 horas se había conseguido excavar 15 metros del pozo vertical, a un ritmo de unos tres metros por hora.

Domingo 20 y lunes 21 de enero

Durante la madrugada continuaron las trabas en los trabajos de rescate al volver a hallar bloques de pizarra en la perforación. A las 7:00 horas de la mañana, se habían conseguido perforar 33 de los 60 metros del túnel paralelo, a través del cual se introduciría una cápsula metálica -diseñada por el Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga- que permitiría bajar a los mineros a 60 metros de profundidad.

Los incesantes trabajos permitieron que el lunes se amaneciese con la noticia de que quedaban ocho metros para finalizar el pozo principal y, a las 21:30 horas de la tarde se confirmaba el fin de los trabajos en el agujero principal después de 55 horas de trabajo prácticamente ininterrumpido.

En este preciso instante comienzan las labores de encamisado, una fase de especial complicación por la necesidad de hacerlo correctamente para garantizar la seguridad de los mineros; y por la especial dificultad que supone encajar la ventana para hacer la galería vertical en el punto exacto.

Martes 22 de enero

La mañana del martes comienza con un nuevo imprevisto que vuelve a poner en vilo a España: el agujero vertical se estrecha a los 42 metros de profundidad, por lo que resulta imposible que encajen los tubos de encamisado y, por tanto, se dilatan de nuevo los plazos.

Un experto en minería consultado por este diario asegura que no se debió a «un error de cálculo» sino que la desviación viene de «utilizar maquinaria errónea» en el recate, en el que se ha empleado una pilotadora -material utilizado en obras de ingeniería civil- para excavar el túnel y no maquinaria minera. «Hubiera sido una lotería que todo hubiese salido bien a la primera», sentencia el miembro de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Mineros, Fernando Garro.

Miércoles 23 y jueves 24 de enero

Sobre las 6:00 de la mañana del miércoles se terminaba de reperfilar el túnel de 60 metros, por lo que la Brigada de Salvamento acudía a la zona cero y se preparaba para comenzar la última fase en cualquier momento. De nuevo, comenzaron los trabajos de limpieza y entubado, momento en que los operarios encontraban un nuevo saliente por debajo de los 50 metros que impedía bajar el tubo por el que descenderían los mineros.

Para evitar perder el menor tiempo posible, se optó directamente por reducir el tramo final del cilindro. Finalmente, se consiguió entubar llegadas las 21:00 horas del jueves tras varias pruebas. A continuación, se procedió a preparar el terreno y, una vez listo, llegaría el turno de los especialistas asturianos.

Los mineros bajaron finalmente a las 17:49 horas del jueves, momento en el que comenzaron los trabajos manuales para llegar hasta donde se cree que está Julen. A partir de ese momento, se preveían otras 24 horas hasta finalizar la última fase.

Por la noche, los padres asistían a una vigilia celebrada en el pueblo para rezar por su hijo, a la que acudieron unas doscientas personas.

Viernes 25 de enero

Después de 13 horas trabajando sin descanso, los mineros han alcanzado los dos metros de longitud en horizontal, la mitad necesaria para llegar hasta donde se cree que está el pequeño. Se han realizado tres microvoladuras controladas en el proceso por las dificultades encontradas en el interior.

Los especialistas se enfrentaban a la fase más crítica del rescate por no saber exactamente a que altura está el pequeño y por las condiciones especialmente duras por la falta de espacio, luz y oxígeno y por la dureza del terreno en el que están trabajando. Se estimaba que hicieran un pequeño sondeo con un taladro para introducir una cámara que permita comprobar la posición del pequeño, «porque tampoco sabemos si está un poco más arriba, abajo o enfrente» declara el ex director de la Brigada de Intervención Minera, Santiago Suárez.

El fatal desenlace se ha producido al filo de las tres de la madrugada, cuando los equipos de rescate han encontrado el cuerpo sin vida del pequeño de dos años que cayó al pozo el pasado 13 de enero.

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