Hasta ahora, teníamos asumido que las vacas no eran capaces de fabricar ni utilizar herramientas. Pero esa idea acaba de ser desafiada por Veronika, una vaca parda suiza que ha sorprendido a los investigadores por su habilidad y comportamiento inesperadamente complejos. El hallazgo, descrito este 19 de enero en Current Biology, podría cambiar la forma en que entendemos la cognición de los animales de granja.

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Veronika no vive en una gran explotación, sino en una pequeña granja suiza, donde su dueño, Witgar Wiegele, agricultor y ganadero, la considera parte de la familia. Hace más de una década, Wiegele observó algo anómalo: la vaca cogía con la boca palos del suelo y los usaba para rascarse.

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https://youtu.be/I-9PjBmrhKU

Lo que en un principio parecía una simple anécdota se convirtió en caso de estudio. Un vídeo de la vaca llegó a manos de Alice Auersperg, bióloga cognitiva de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. “Cuando vi las imágenes, entendí enseguida que no era un acto accidental”, explica. “Era una muestra clara de uso intencionado de herramientas en una especie que casi nunca se estudia desde una perspectiva cognitiva”, añade.

Intrigados, Auersperg y su colega Antonio Osuna-Mascaró, investigador posdoctoral en la misma universidad, realizaron varios ensayos controlados con Veronika. Colocaron un cepillo de barrer en diferentes posiciones y observaron qué extremo elegía y qué parte del cuerpo intentaba alcanzar. Los resultados fueron consistentes: la vaca adaptaba su elección y técnica a cada situación.

Los científicos comprobaron que Veronika prefería el extremo con cerdas para rascar zonas amplias y firmes, como el lomo, pero usaba el palo liso para áreas más sensibles. Además, ajustaba la presión y el ritmo de los movimientos según la superficie. “No solo utiliza un objeto”, señala Osuna-Mascaró, “sino que emplea distintas partes de la misma herramienta para fines diferentes, algo que requiere una notable flexibilidad cognitiva”.

Diferentes usos de herramientas por parte de Veronika.
Diferentes usos de herramientas por parte de Veronika. | Antonio J Osuna Mascaró

El estudio califica este comportamiento como “uso flexible y multifuncional de herramientas”, una habilidad extremadamente rara que, fuera del ser humano, solo se ha documentado de manera convincente en chimpancés.

Los investigadores creen que las circunstancias de vida de Veronika -su longevidad, la interacción constante con humanos y el acceso a un entorno complejo y estimulante- pudieron favorecer el desarrollo de este comportamiento innovador. “Quizás lo absurdo no sea imaginar una vaca que usa herramientas, sino haber dado por hecho que eso era imposible”, concluyen los autores.

El equipo ahora anima a ganaderos y observadores a compartir cualquier caso similar. “Sospechamos que esta capacidad podría ser más común de lo que pensamos”, afirma Osuna-Mascaró. “Tal vez simplemente nadie había mirado lo suficiente”, sentencia.