Suaviter in modo, fortiter in re. Oriol Junqueras suele citar a los clásicos —el dicho es atribuido a Quintiliano— para definir su estilo político. Suave en las formas, enérgico en los principios. Guante de seda, puño de hierro. El líder de ERC vuelve a reivindicar su divisa ahora que comienza la tramitación de los Presupuestos catalanes de 2026. Moderación y exquisitez en los modales, pero ni un paso atrás. Y ya ha advertido de que no arriará su bandera, su petición de que sea la Generalitat, y no el Estado, la Administración que recaude el IRPF. Un compromiso que Salvador Illa asegurar querer cumplir pero que depende exclusivamente de Madrid. Del Gobierno de Pedro Sánchez. Y ni él ni la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, quieren asumir esa cesión.

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Portazo. Un no que reverbera en la capital y obviamente en Barcelona. Porque ambos ejecutivos funcionan, en este caso, como vasos comunicantes. Illa depende de ERC (y de los comunes), Sánchez depende de ERC, pero no solo de ERC, y de hecho su socio más rebelde y áspero es Junts. Si no hay acuerdo con los republicanos, el president puede quedarse sin sus Presupuestos, y el jefe del Ejecutivo, ver distanciarse aún más los suyos, y eso que su aprobación se antojaba imposible por la radical oposición de los posconvergentes. La partida de ajedrez, por tanto, se juega en esos dos escenarios, Barcelona y Madrid. Al menos en esos dos. Porque aún hay un tercero, Sevilla, que entre finales de mayo y junio acudirá a las urnas para unas elecciones autonómicas en las que Montero concurrirá como candidata, lastrada por las malas expectativas que dibujan todos los sondeos previos.

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La partida de ajedrez se juega en Barcelona y en Madrid. Pero hay un tercer escenario: Sevilla, porque irá a las urnas entre finales de mayo y junio y Montero concurre a ellas como candidata

En principio, solo se cuenta con esos comicios, los andaluces, para finales de primavera, como colofón del rally electoral diseñado por el PP, que comenzó el 21 de diciembre en Extremadura, continuó el 8 de febrero en Aragón y tendrá su siguiente parada el 15 de marzo en Castilla y León. Pero la política da muchos giros y una auténtica carambola podría desembocar en un doble anticipo electoral: de las autonómicas catalanas y de las generales. Pero Govern y Gobierno, igual que la dirección del PSOE andaluz, niegan por completo esa posibilidad. Es una carta que ninguno quiere jugar.

Este viernes, Illa dio un paso importante. Su Ejecutivo aprobó este viernes el primer proyecto de Presupuestos para Cataluña de esta legislatura que arrancó en el verano de 2024. Unas cuentas públicas para 2026 de 49.162 millones de euros, 9.126 millones más (un aumento del 22,8%) que las últimas aprobadas, las de 2023, impulsadas por el anterior Govern, el liderado por el republicano Pere Aragonès. El gasto respecto al ejercicio de 2025 (en el que los presupuestos seguían prorrogados) crece en 4.604 millones (un 10,3% más). El apoyo de los comunes ya está sellado, pero falta el decisivo respaldo de ERC. El Govern y los republicanos se han dado más margen para la negociación, y han pospuesto el debate de totalidad en el Parlament, previsto para el 11 de marzo, hasta el día 20.

Los Presupuestos aprobados por el Govern alcanzan los 49.162 millones, 9.126 más que los de 2023, con un gasto un 10,3% superior al de las cuentas prorrogadas de 2025

El gran caballo de batalla para Junqueras se llama IRPF. Su partido reclama, tal y como firmó en julio de 2024 para investir a Illa como president, la recaudación del impuesto que más ingresos aporta a las arcas públicas, el de la renta. La consellera de Economía, la socialista Alícia Romero, reiteró este viernes el compromiso del Govern de avanzar hacia ese objetivo. "No contemplo otro escenario de que los Presupuestos se aprueben porque es lo que necesita Cataluña y creo que habrá Presupuestos", aseguró el propio president ya por la noche en Hora 25 (Cadena SER). Respecto al IRPF, el jefe del Ejecutivo catalán subrayó que cumple "todos" sus compromisos. Recordó que se ha alcanzado un acuerdo "muy importante" para renovar el modelo de financiación autonómica —pactado entre Montero y ERC y apoyado por Cataluña en el Consejo de Política Fiscal y Financiera—, que "pone 20.000 millones adicionales al servicio de las comunidades autónomas, especialmente de la sanidad pública". "Un acuerdo, por cierto, en el que todo el mundo gana, en el que nadie pierde. En 12 años nadie había puesto un modelo sobre la mesa. Trabajaremos con diálogo y tenacidad para culminar los acuerdos", agregó.

Illa pensaba hace poco más de una semana que ya tenía el aval a su proyecto de cuentas públicas. Todo parecía ir bien con ERC. Ya se había cerrado un acuerdo paralelo entre los republicanos y el Gobierno de Sánchez: la creación de un consorcio paritario entre la Administración General del Estado —a través del Ministerio de Transportes de Óscar Puente— y la Generalitat. El nuevo ente tendrá como cometido elaborar un plan plurianual de inversiones y deberá, sobre todo, realizar el seguimiento y control de la ejecución de todas esas inversiones del Estado en Cataluña, coordinar a los organismos estatales inversores e "impulsar medidas correctoras cuando los plazos o los niveles de ejecución no se ajusten a lo acordado". Fue un mecanismo que ERC acordó con el PSOE para la investidura de Sánchez en 2023 y que pretende responde a la baja ejecución presupuestaria en Cataluña. Ese capítulo ya está consensuado con el Gobierno y, de hecho, la formación de Junqueras registró su proposición de ley ayer viernes en el Congreso.

El Gobierno no está dispuesto a ceder la recaudación del IRPF: "Esa vía es imposible. Hemos planteado una cogestión con las agencias tributarias autonómicas, pero ERC no lo ve"

El Ejecutivo central, y también el catalán, daban por hecho que ese pacto sobre el consorcio paritario serviría para que ERC aparcase su demanda sobre la cesión de la recaudación del IRPF. Pero no fue así. Junqueras se reunió en la Moncloa el viernes pasado con el presidente del Gobierno y también mantuvo un encuentro con Montero. El líder de Junqueras regresó a Barcelona con el no y lo llevó a su máximo órgano de dirección. El Gobierno no está dispuesto a ceder. "Esa vía es imposible. Hay caminos que son transitables, pero a ERC no le gusta. Hemos planteado una cogestión con las agencias tributarias autonómicas, pero ese camino no lo ven", indican fuentes de primer nivel del Ejecutivo de Sánchez, sin cerrar la puerta a un camino intermedio, pero descartando por completo acceder a la exigencia de Junqueras, una solución muy compleja técnicamente.

El 'president' Salvador Illa se reúne con el líder de ERC, Oriol Junqueras, el pasado 9 de enero de 2026, en el Palau de la Generalitat, en Barcelona, tras el acuerdo para la reforma de la financiación autonómica. | EUROPA PRESS / DAVID ZORRAKINO

La vicepresidenta tiene estrecho margen de maniobra. A ella le queda escasamente un mes de permanencia en el Gobierno, porque el presidente de la Junta, Juanma Moreno, tiene previsto disolver el Parlamento autonómico y convocar las elecciones en abril, para que los comicios se celebren entre el 31 de mayo y finales de junio.

Montero sabe que su rival enarbolará el discurso del agravio, que siempre ha resultado rentable, y tiene difícil asumir más desgaste. En enero presentó su propuesta de reforma del modelo de financiación autonómica, rechazada por todas las CCAA salvo Cataluña —votaron en contra incluso los gobiernos socialistas de Castilla-La Mancha y Asturias—, que además de poner sobre la mesa 20.975 millones más para 2027 (de ellos, 4.686 para Cataluña y 4.846 para Andalucía), prevé aumentar el porcentaje de cesión de las principales figuras tributarias. Del 50% al 55% en IRPF y del 50% al 56,5% en IVA, y se mantendría el 58% en los impuestos especiales.

En ERC aseguran que quieren lo que ya tienen las diputaciones forales vascas. "Recaudación es soberanía y soberanía es poder". La posición, dicen, es firme, no es ningún postureo

Pero ese incremento del porcentaje de cesión no basta a ERC. Quiere la recaudación. "Lo que pide Junqueras es lo que hace la Diputación de Álava, que recauda también todos sus impuestos. Es decir, que la Generalitat recaude el 100% y ceda el 45% al Estado. Recaudación es soberanía y soberanía es poder", resumen a este diario fuentes de ERC. En el entorno de Junqueras remarcan que no hay ningún postureo, que la posición es firme. Muy firme.

Fortiter in re.

"El consorcio de inversiones y la cesión de la recaudación del IRPF son cosas distintas. Y el primero no sustituye lo segundo —avisan desde la cúpula republicana en Barcelona—. Lo que ha ocurrido es que en las últimas semanas hemos estado más centrados en el consorcio por el caos en Rodalies, pero el tema mollar para nosotros es la cesión del IRPF. Y esto no es un invento de ERC. Es algo a lo que los socialistas dijeron que sí para la investidura de Illa. No nos vale con que él y su Govern digan que cumplen sus compromisos. Eso no es un gesto, es una declaración. Nos sorprende que estén tan convencidos de que cederemos. Son muy patosos a la hora de ejercer así presión sobre nosotros".

En el Govern, pese a las palabras en público y en privado de los republicanos, se muestran "optimistas". Tienen la "intuición" de que ERC irá poco a poco desandando el camino. Ven como buena señal que no presente todavía enmienda de totalidad, que pactara llevar el debate de totalidad al 20 de marzo, que registrara este viernes su proposición de ley para la creación del consorcio de inversiones. Fuentes próximas a Illa insisten en que si se ha decidido a presentar ya su proyecto de Presupuestos es porque "el momento es ahora" y "en seis meses no se va a conseguir más". Y el president, además, se comprometió a llevarlos al Parlament "en el primer trimestre de 2026". En la Generalitat defienden que son necesarias unas nuevas cuentas públicas, porque las vigentes no son del actual Govern, sino del anterior, de Aragonès, y porque necesita esos 9.000 millones extra para poder desarrollar más proyectos. Además, a diferencia de Sánchez, Illa no dispone del respaldo de los fondos europeos ni tiene esa llave maestra que tiene el Estado: la de la recaudación.

En Hacienda ven "lógico" que los republicanos personifiquen en Montero sus ataques, pero su 'no' es compartido: "Es una posición del Gobierno", reconocen desde la Moncloa

En el Ministerio de Hacienda ven "lógico" que ERC personifique en Montero sus ataques, pero advierten de que su no radical a la cesión del IRPF no es personal. Es del Ejecutivo. Algo que ratifican en la Moncloa: "Es una posición del Gobierno, naturalmente. Es un compromiso muy difícil de cumplir". En la Generalitat y en el Ejecutivo central recuerdan que ya el acuerdo entre las dos administraciones firmado en la comisión bilateral de julio de 2025 decía que trabajarían para el "despliegue de la hacienda catalana, impulsando los cambios legislativos pertinentes" para que la Agència Tributària de Catalunya (ATC) "asuma progresivamente competencias de gestión en el IRPF [...], dentro de un modelo en red de gestión del sistema tributario, con participación de la Agencia Estatal de Administración Tributaria y las Administraciones Tributarias autonómicas". Una redacción mucho más matizada que la que figuraba en el acuerdo de PSC y ERC de un año antes, que hablaba de que la ATC asumiría, de forma progresiva, "la gestión, recaudación, liquidación, inspección y disponibilidad de todos los impuestos soportados en Cataluña". Y el primero en ser asumido sería el IRPF, y en 2026.

ERC está dispuesta, por ejemplo, a que en la ley de traspaso se indique que la Agència Tributària de Catalunya controlará el impuesto de la renta a partir de 2029, una vez que la Generalitat disponga de todas las herramientas y el personal necesarios, pero rechazar aparcar su demanda y también "tener que renegociarla 20 veces", porque ya se pactó en 2024. "El problema lo tienen los socialistas, no nosotros. El PSC no ha hecho su trabajo de convicción al Gobierno. La culpa no es de Sánchez. Ahora no somos nosotros los que tenemos que decir qué hay que hacer. ¿Quién quiere tener sus Presupuestos? Illa, ¿verdad? Pues que se mueva él. Nuestra gente no pide en masa unas nuevas cuentas públicas, pero sí la recaudación del IRPF, porque eso es soberanía. La misión de ERC no es sacar las castañas del fuego ni al Gobierno ni a la izquierda española, por mucho que no queramos que gobiernen PP y Vox". Fuentes próximas a Junqueras advierten de que el grupo presentará su enmienda de totalidad a los Presupuestos catalanes. "Y, a no ser que haya cambios —prosiguen—, esa enmienda no se autodestruirá, por mucho que lo crean los socialistas. A lo mejor lo que le sucede a Illa es que tiene muchos aprendices de brujo alrededor".

ERC avisa de que presentará enmienda de totalidad y la llevará hasta el final si no hay cambios. En Govern y PSC se muestran optimistas y creen que hay que dar "tiempo" y "espacio" para el acuerdo

En la dirección del PSC subrayan que no contemplan por ahora que ERC no se avenga al acuerdo. "Dejemos tiempo a la negociación. Las cosas no están tan lejos como para que no haya pacto", indica un alto mando de la ejecutiva de Illa. "Hay espacio para llegar a un acuerdo —sentencia otro veterano miembro de la cúpula—. Nosotros no vamos a enredar, ni contaminar la posibilidad, que existe, con todas sus dificultades. Estamos tranquilos, hay partido, y objetivamente hay posibilidades. Todos nos conocemos bastante bien. Han de justificar el órdago que lanzaron el sábado pasado en su consell nacional [el máximo órgano de ERC], y ahora no es que haya que desandar nada, pero sí desescalar los límites, dejar que el tiempo actúe. No se trata de que reculen, sino de resituar, de aplicar orfebrería y concreciones en Cataluña".

La gran ventaja es que la relación de ERC con el PSC y con el Gobierno central es fluida, según reconocen los tres actores. Todo lo contrario de lo que sucede con el diálogo entre el PSOE y Junts, completamente roto desde el pasado octubre. "En materia de IRPF", reconocía la propia Montero este viernes en Hoy por hoy (SER), "a día de hoy no tenemos acuerdo y por tanto hay que seguir trabajando, y espero que pase algo parecido a lo que nos ha pasado con el modelo de financiación autonómica, en el que partimos de posiciones que estaban en las antípodas, pero hemos ido trabajando para llegar a presentar un modelo de financiación dentro del régimen común".

Sánchez tiene sus Presupuestos Generales del Estado de 2026 aún más lejos. Porque no dispone de los votos ni de Junts ni de ERC. Este viernes, Montero reiteró en la SER su compromiso de presentar su proyecto en el primer trimestre de este año, y el problema es que las dos formaciones independentistas están en contra "por cuestiones que nada tienen que ver con las cuentas públicas". En el caso de ERC, porque si no se desbloquea la cuestión del IRPF, tampoco ayudará a Sánchez. A fin de cuentas, la ventanilla es la misma: Madrid.

Montero marchará para Andalucía cuando Moreno convoque las andaluzas, lo que le daría margen para llevar los PGE al Consejo de Ministros en este próximo mes cuando Sánchez dé la orden

En la Moncloa recalcan que el proyecto de PGE llegará a Consejo de Ministros "antes de que acabe marzo". El Gobierno está todavía sumergido en el diálogo previo con los grupos, pero cuando se considere ya agotado ese camino, haya o no acuerdo, el texto, añaden, se presentará, en cuanto Sánchez lo ordene y ponga fecha. Será la primera vez que el Gobierno registre unos PGE en la Cámara en lo que va de legislatura, en la que sobrevive con las cuentas prorrogadas de 2023, aprobadas por tanto en el mandato anterior y con una composición del Gabinete y de las Cortes distinta.

Si no hay un nuevo aplazamiento, será Montero quien firme esas cuentas públicas antes de marchar para Andalucía. La intención de la vicepresidenta es salir del Gobierno en cuanto Moreno convoque las autonómicascomo hizo Pilar Alegría en Aragón—, y eso se calcula que llegará a lo largo del mes de abril, así que es muy probable que no sea ella quien defienda el proyecto ante el pleno del Congreso.

La defensa ante el pleno, como el traslado al Congreso de la reforma de la financiación, ya será tarea del sucesor de la vicepresidenta. Su nombre se lo reserva el presidente, como siempre

Tendrá que hacerlo su sucesor. ¿Quién será? La reserva del presidente es, como siempre que afecta a los nombramientos en su Gabinete, total. Pero un movimiento que ven lógico en el partido es que pueda ascender al titular de Economía, Carlos Cuerpo, que cuenta con buen crédito dentro y fuera del Ejecutivo. Ello supondría volver al modelo de una macrocartera de Economía y Hacienda. La solución más conservadora sería elegir un heredero solo para Hacienda, con la duda de si también asumiría la Vicepresidencia Primera. La persona que sustituya a Montero, en cualquier caso, sería la que también se encargaría de llevar al Parlamento el nuevo modelo de financiación autonómica, de suerte más que incierta por el rechazo de (otra vez) Junts.

Volvamos a Cataluña. Al 20 de marzo. Si no hay acuerdo con ERC, Illa puede ver cómo sus Presupuestos naufragan. ¿Y entonces qué? El president no ha emulado a Sánchez: no ha dicho que seguirá adelante con la legislatura si fracasa. Lo que ha repetido es que no maneja otro escenario que aprobar sus cuentas. En la dirección del PSC, sin embargo, hay responsables que admiten que no hay que desechar la opción de acudir a unas elecciones anticipadas en las que el partido mantendría claramente el liderazgo, según las encuestas, a mayor distancia aún de un Junts que se derrumba por el crecimiento de su competidor por la derecha, Aliança Catalana. "No hay que descartarlo", coinciden dos dirigentes con galones, "es cierto que ERC está durísima", conviene uno de ellos, también alcalde de una ciudad importante. Otro regidor, sin embargo, discrepa: ve "lejos" las elecciones, "incluso si no hay Presupuesto". "Porque, ¿quién ganaría con un adelanto?", continúa esta última fuente, "ni ERC ni nosotros mejoraríamos los escenarios... creo que hay condiciones para el acuerdo".

En la cúpula del PSC hay mandos que admiten que no hay que descartar que haya que ir a un adelanto en Cataluña si los Presupuestos naufragan. Pero Sánchez no se uniría: quiere llegar a 2027

Ni en el PSC ni en la Moncloa conciben una doble convocatoria. O sea, sumar catalanas y generales. También en el entorno del presidente ya habían negado otra opción factible sobre el papel: hacer coincidir las legislativas con las andaluzas. El propósito, en los dos casos, sería impulsar una movilización máxima del electorado progresista en dos potentes graneros: Cataluña, el motor fundamental de Sánchez, y Andalucía, el antiguo nicho perdido y en manos del PP desde 2019.

El 'president' de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa (i), y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), se saludan a su llegada a la primera jornada de la conferencia Mondiacult, en el Centro de Convenciones Internacionales de Barcelona (CCIB), el pasado 29 de septiembre de 2025, en la capital catalana. | EUROPA PRESS / LORENA SOPÊNA

Desde el complejo presidencial reiteran que Sánchez "ya ha dicho que quiere acabar su mandato", en julio de 2027, "y no lo dice por decir". Explican que la situación no es análoga a la de 2023, cuando adelantó apenas unos meses las generales porque planteó un plebiscito después un durísimo varapalo tras las autonómicas y municipales de mayo. En la Moncloa creen que el tiempo juega a su favor: se espera una victoria socialista en Castilla y León y no se da "por perdida Andalucía", pese a la pujanza de Moreno. La coyuntura política, recuerdan, es "muy volátil" y de aquí a las elecciones "puede pasar cualquier cosa", y si algo demostró el presidente en las elecciones de julio de 2023 es que se puede remontar un clima de opinión adverso en apenas dos meses. Los socialistas necesitan que cuaje en la ciudadanía el juicio negativo por los pactos de PP y Vox, están convencidos de que los electores "reaccionarán", como de hecho ya está sucediendo en EEUU, según los sondeos, que apuntan a que Donald Trump perderá el control de las Cámaras en las midterm de noviembre de este año. "Y el efecto de la presidencia norteamericana es muy potente", remachan.

En el Gobierno insisten en que esperan ganar en Castilla y León y no dan "por perdida" Andalucía. Creen que la coyuntura es "muy volátil" y que la ciudadanía "reaccionará" con gobiernos PP-Vox

En teoría, no hay más comicios a la vista que los de Castilla y León el 15 de marzo y los de Andalucía de, muy probablemente, junio. Pero la política gira rápido y los Presupuestos catalanes que hasta hace una semana se daban por seguros pueden estrellarse. Y ese cisne negro podría provocar en cadena otras decisiones. Otros escenarios que ni siquiera sus protagonistas habían escrito en los márgenes de sus cuadernos de notas como un puro plan b.