Ciencia y Tecnología

La NASA lleva la propulsión nuclear del laboratorio al espacio para llegar a Marte

La NASA quiere ir a Marte con la propulsión nuclear.
La NASA quiere ir a Marte con la propulsión nuclear.

La nueva política de la Nasa impulsada por la administración Trump no sólo quiere instalar una colonia en la Luna, sino poner en el espacio la primera nave interplanetaria propulsada por energía nuclear. Según la previsiones de la agencia antes de que termine 2028 se dirigirá hacia Marte. El programa SR‑1, descrito por la agencia como un “demostrador” de potencia y propulsión nuclear, reutilizará hardware ya construido y experiencia acumulada en otras tecnologías para reducir riesgos, costes y plazos. 

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Poner en órbita una nave con propulsión nuclear eléctrica es un hito tecnológico ya que ofrece una capacidad extraordinaria para transportar masa de forma eficiente en el espacio profundo y permite misiones de alta potencia más allá de Júpiter, donde los paneles solares dejan de ser efectivos.

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El administrador de la NASA, Jared Isaacman, ha explicado que el programa nuclear SR‑1 no se concibe como un proyecto nuevo que pida “miles de millones” adicionales al Congreso, sino como una reutilización inteligente de capacidades ya pagadas. Isaacman definió el enfoque como una “solución del 70%”: ensamblar reactor, sistemas de conversión de potencia y radiadores junto a la industria, demostrar que funciona y, solo entonces, plantear una ampliación del esfuerzo. 

El lanzamiento de cualquier sistema nuclear pasa, según la agencia, por un estricto escrutinio de seguridad ya que toda misión con carga nuclear debe pasar por la Interagency Nuclear Safety Review Board (NSABB), en la que participan siete agencias federales que revisan el historial de seguridad tanto de la nave como del lanzador.

Steve Sinacore, responsable técnico vinculado a SR‑1, destaca que el gran punto a favor del programa es que una parte sustancial de la nave -el módulo de potencia y propulsión (PPE)- ya está definida y no hay que diseñarla desde cero. Eso permite centrar los esfuerzos en la integración del reactor y de los sistemas de conversión y disipación de calor.

Isaacman ha destacado que la Luna será el gran banco de pruebas para la tecnología nuclear. En paralelo a la construcción de una base lunar -con nuevas capacidades de potencia, movilidad en superficie y fabricación in situ de recursos- la NASA quiere empezar a operar sistemas de potencia y propulsión nuclear que después puedan escalarse hacia misiones marcianas. 

Rodaje del propulsor

La NASA aún no ha cerrado el diseño de la trayectoria ni el destino final de la nave SR‑1 Freedom. El plan de referencia prevé que la nave de propulsión nuclear deposite la misión Skyfall en Marte -una serie de helicópteros similares a Ingenuity- y, a partir de ahí, se estudian distintas opciones: desde un simple sobrevuelo hasta una captura más prolongada o incluso continuar hacia otro objetivo más lejano.

El objetivo principal de SR‑1 no es tanto “llegar a un sitio espectacular” como operar durante largo tiempo un sistema de propulsión nuclear eléctrica en condiciones reales. La NASA quiere “empujar los límites” del demostrador, explorar todo el “envolvente operacional” del sistema, ver cómo responde el reactor, la propulsión y los radiadores durante años y acumular datos que permitan dimensionar con confianza futuras misiones tripuladas a Marte.

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