"¿Para qué sirve la política?", se ha preguntado Pedro Sánchez este domingo ante los cientos de asistentes al mitin de organizado por su partido en La Línea de la Concepción, en la recta final de las elecciones andaluzas. Él mismo responde al retórico interrogante: "Para solucionar los problemas de la gente". El presidente, después de haber despejado la incógnita, pone de ejemplo a su gobierno... ¡por la solución dada al problema del MV Hondius, el crucero del antavirus!
Horas antes de su baño de masas, el gobierno había ordenado el fondeo del buque en el puerto de Granadilla (Tenerife) contra la decisión del presidente canario, Fernando Clavijo. La directoria general de la Marina Mercante (dependiente del Ministerio de Transportes), Ana Núñez Velasco, firmaba una resolución administrativa que anulaba de facto la decisión del gobierno canario de vetar el fondeo de MV Hondius. Esta debe ser una muestra de la "cogobernanza", bandera del gobierno cuando el Covid arrasaba en España.
El gobierno ha sido el principal responsable de la alarma generada. En primer lugar porque no explicó por qué Sanidad se negó en un primer momento a recibir al MV Hondius en Canarias como solicitaba la OMS. Y por qué, unas horas después, cambió de criterio.
El gobierno no informó a Canarias de cómo se iba a realizar la operación de llegada y traslado de los viajeros del crucero a sus países de origen. Tampoco informó sobre los riesgos de la operación.
El gobierno tampoco informó a la Comunidad de Madrid (esto ya se ha convertido en algo habitual) de los pormenores de la llegada de los 14 españoles que serán internados en el Hospital Militar Gómez Ulla.
En el seno del propio gobierno se generó la polémica sobre la obligatoridad de la cuarentena entre la ministra de Sanidad (Mónica García) y la de Defensa (Margarita Robles). Fuentes de Moncloa se han encargado de descalificar a esta última alegando que "va a su aire" y acusándola de "insolidaria".
Tras un enfrentamiento institucional sin precedentes con el gobierno de Canarias, Sánchez se pone de ejemplo de la buena política
Si, para colmo, aparece en televisión Fernando Simón (recuerdan, verdad, aquel que dijo que en España habría a todo lo más uno o dos casos de Coronavirus, pandemia que provocó 162.000 muertes) para decir que no hay que preocuparse, es normal que la alarma cunda en unos ciudadanos que nunca habían oído hablar de ese extraño virus que tiene su origen en la Antártida.
El gobierno pide tranquilidad pero envía a Canarias a tres ministros. Se entiende que acuda Mónica García; parece un tanto exagerada la presencia del ministro del Interior, Grande Marlaska (que, por cierto se ausentó del funeral por los guardias civiles muertos en Huelva cuando perseguían a una narcolancha el pasado viernes). Lo que no se comprende es la aparición en escena del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres. ¿Qué tendrá que ver esta crisis con la Política Territorial? De ser así, Ángel Víctor no lo podía haber hecho peor, dado en enfrentamiento institucional entre el gobierno central y el gobierno de Canarias. ¿Será que ha ido a Tenerife por algo de la Memoria Democrática? Tampoco creo. Será porque es canario. Mucho más motivo tendría de haber estado in situ el ministro de Transportes, Oscar Puente, ya que ha sido su departamento el que ha doblado el brazo a Clavijo.
Lo siento, pero con este gobierno está más que justificada la preocupación. Lo que ha ocurrido con el MV Hondius no es para tranquilizarnos precisamente. Para empezar, la información sobre la aparición del virus por parte de la empresa propietaria (la holandesa Oceanwide) se dio tres semanas después de la primera muerte a bordo. Luego no hubo ningún control para evitar la posible extensión del virus y se permitió que 30 pasajeros de diversas nacionalidades se marcharan a sus países de origen desde Santa Elena en avión. Aún se desconoce la nacionalidad algunos de ellos. Tampoco es tranquilizador el debate entre científicos sobre la transmisión del virus. Aún menos, saber que no hay una vacuna eficaz contra el hantavirus o su elevada mortalidad.
Pasando lo que pasó hace seis años con la gestión del Covid parece normal que la gente ande un poco mosqueada.
¿Para qué sirve la política? Se pregunta el presidente del gobierno. Precisamente para todo lo contrario de lo que ha hecho su gobierno: para generar seguridad, para manejar con coherencia la comunicación, para dialogar entre administraciones y para pensar más en los ciudadanos y menos en el relato. Si la referencia de la buena política fuera el gobierno de Sánchez, sería como para salir huyendo de la política.
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