España

Continúa el diálogo con el PP

Vox sigue sin aclarar si entrará en el Gobierno de Andalucía mientras estudia alternativas

No se descarta explorar un apoyo externo al PP para marcar perfil de cara a las municipales. Tampoco optar por puestos secundarios en la administración

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en el hemiciclo del Congreso de los Diputados
El presidente de Vox, Santiago Abascal, en el hemiciclo del Congreso de los Diputados | Europa Press/ Fernando Sánchez

A las dos semanas de conocerse el resultado de las urnas en Extremadura, Santiago Abascal afirmó que el objetivo era entrar en el Gobierno regional. Tras las aragonesas, a las horas en rueda de prensa marcó esa meta para condicionar nuevamente al PP. Y por último, en ese mismo escenario tras los comicios de Castilla y León, el líder de Vox especificó que los populares tendrían que asumir que Vox iba "a gobernar en las tres" autonomías. Así ha sido. Sin embargo, las cosas han sido distintas en el caso andaluz. Desde las elecciones del 17 de mayo, Abascal y los suyos han cambiado la dinámica, apostando ahora por la incógnita.

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Desde el principio en todos los precedentes se asumía la disposición de gobernar en coalición y se dejaba en duda cómo se haría y quiénes ejecutarían el acuerdo programático pactado previamente. Pero ahora, desde la dirección nacional del partido se resisten a profundizar en cualquier detalle y se remiten a ese periodo de fases. La primera, sentarse a negociar, algo que ya está sucediendo desde la semana pasada, tras una breve conversación anterior de Abascal y Juanma Moreno durante la recepción del papa León XVI en el Palacio Real, en la jornada de inicio de su viaje apostólico por España. Queda por delante otra segunda fase para enmarcar en un documento las medidas y ver qué respaldo presupuestario tienen para garantizar su implantación durante la legislatura. Será en una tercera fase cuando se concrete quienes se encargarán de pilotar esa aplicación.

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Según ha podido saber El Independiente, Andalucía se afronta con distinto enfoque que el resto de pactos por varios motivos. El primero es que la legislatura, ya arrancada, no se iniciará realmente hasta después de verano, a pocos meses de entrar de lleno en otro ciclo electoral con las elecciones municipales y autonómicas –las restantes sin contar Extremadura, Aragón, Castilla y León, Andalucía, Galicia, Euskadi y Cataluña, celebradas entre 2024, 2025 y 2026–. A nivel nacional está dándose una especie de tregua entre Génova y Bambú, sobre todo con el acorralamiento del Gobierno por cuestiones como los casos que se investigan de corrupción o el aluvión de novedades sobre el 'caso Leire' y la persecución de diversos poderes del Estado para evitar esas investigaciones que cercan al PSOE y al entorno directo del presidente del Gobierno.

Pero un nuevo acercamiento a los populares con su barón más "socialdemócrata" y similar a Alberto Núñez Feijóo complicaría los intentos de Abascal de distinción de los populares, con las generales pendiendo de un hilo incluso antes de julio de 2027 si cualquier asunto judicial hace dinamitar al Ejecutivo.

A eso se une otro asunto capital: la ausencia de un profunda capa de cuadros bajo la supervisión de Manuel Gavira que complica contar con una red profunda de personal a las órdenes de futuros consejeros. También de disposición de personal de confianza de Bambú que permita mantener a Madrid al tanto de todo. Andalucía en una de las comunidades más grandes, con mayor número de habitantes de España y con los presupuestos regionales más altos, y requiere un alto plantel a disposición de cada Ejecutivo.

Por ello, en el partido no se descarta buscar que Moreno ceda a cuestiones esenciales para ellos como esa 'prioridad nacional', aunque basada en el arraigo, un concepto que hace más llevadero al PP el asunto, y con otras cesiones en materia de impuestos, de desregularización, en el campo y frente a cuestiones verdes, para aceptar un pacto de programa, externo, con el que marcar periódicamente perfil, para hacer guiños a los ayuntamientos y postrar dureza contra el PP. Un buen encaje que haría compatible la supervisión al PP y a la vez una menor exposición sería optar por ocupar puestos en las vicesecretarías, en las direcciones generales y en las secretarias generales de algunas consejerías cruciales para Vox.

No descartamos nada, los plazos y las formas de cumplimiento pueden ser muy distintas en las regiones

Hay matices sobre esto dependiendo a quien se pregunte. Mientras algunas fuentes aseguran el asunto sobrevuela en Vox, otros insisten en que el porcentaje electoral de Moreno es inferior al cosechado por la extremeña María Guardiola y que proporcionalmente les correspondería entrar con al menos dos cargos. Se remiten a precedentes como el de Murcia en 2023, con el PP a dos escaños de la absoluta, como ahora el dirigente andaluz. "La realidad es que necesitan 15 escaños de Vox, no solo dos", vienen expresando en la formación.

El vicepresidente y secretario general de Vox, Ignacio Garriga, se refirió a ello y fue preguntado sobre este asunto este lunes durante una entrevista en Radio Nacional de España (RNE), pero se limitó a mantener la incógnita. Pidió "discreción y prudencia" para encarar lo mejor posible ese diálogo con el PP andaluz, y se limitó a indicar que priorizan esa hoja de ruta de primero pactar "las medidas" y "cambiar" determinadas políticas. Quitó relevancia en estos momentos a los "sillones". Todo a 24 horas de que se produzca un nuevo encuentro entre los equipos negociadores. La renuncia a pactar asientos en la Mesa del Parlamento la semana pasada puede ser indicativo de ese deseo de distancia del PP. Aunque en Aragón sucedió lo mismo y tras ese pacto gubernamental se procedió a reformar la Mesa para dar entrada a un cargo de Vox. "Siempre nos centramos en políticas, no en sillones", reiteró Garriga.

"Queremos ir medida a medida y demostrar que es posible cambiar las políticas que han impulsado unos y otros durante mucho tiempo. Y eso es en lo que estamos ahora hablando con el PP, sobre aspectos como la vivienda, la fiscalidad, la política migratoria, la protección del campo o sobre la necesidad de abordar la emergencia en materia habitacional". Según el número dos de Vox, son "conscientes de la oportunidad" que tienen entre manos. Entiende el interés mediático sobre las negociaciones, pero van a seguir "haciendo bandera" por esa "discreción" para que "ningún titular pueda condicionar las conversaciones en la mesa de negociación".

Este asunto también se trasladó a la rueda de prensa posterior al Comité de Acción Política (CAP). El portavoz nacional de Vox fue preguntado por las negociaciones horas después de Garriga. Precisó que "la cosa va despacito, pero va bien". Para el partido, insistió "lo importante" es que se ha acabado con la incertidumbre y la falta de interlocución con el PP. Durante semanas después de las elecciones reprocharon a Moreno y a su equipo la ausencia de contactos.

Trasladó que en el primer contacto de los equipos la semana pasada, Vox comunicó que era troncal "un cambio de políticas y medidas para mejorar la vida de los andaluces", entre ello, la prioridad nacional algo esencial para un pacto, dijo. "No hace falta que lo traslademos, es que todo el mundo lo sabe y no se habla de otra cosa", afirmó Fúster, con los tres pactos anteriores en la mirada. Volvió a dejar la puerta abierta a todo: "No descartamos nada, los plazos y las formas de cumplimiento pueden ser muy distintas en las regiones. Pero, de verdad que no estamos en esa fase".

Otras fuentes de la primera línea del partido dejan constancia de que sobre la mesa están otras alternativas para explorar un condicionamiento externo de las políticas de la Junta, sin compartir directamente Consejo de Gobierno con el PP de Moreno.

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